jueves, 19 de enero de 2017

Mi comentario sobre la decisión de eliminar la política de “pies secos, pies mojados y su repercusión


 
New York, Enero 14, 2017.-Hace unos días el gobierno de Barack Obama puso fin a la política de “pies secos-pies mojados”. Con gran dolor contemplé la alegría de muchos latinos por lo sucedido. Se alegraban porque ya los cubanos no gozarían más de los beneficios que, según ellos, les hacía sentir superiores al resto de los latinoamericanos. Pero ¿será verdad eso?; ¿Será verdad que la mayoría de los cubanos miramos al resto de los latinoamericanos como inferiores a nosotros? Creo que se ha exagerado el tema.
No dudo que algunos cubanos sean orgullosos, racistas, pesados, creídos, prepotentes, soberbios, etc. Esos son algunos de los calificativos que en las redes se les da a los cubanos. No dudo que haya razones de peso para ello, a lo mejor algunos cubanos con sus malas acciones se han ganado esos calificativos. Pero decir que todo un pueblo es así, meter a todos los cubanos en el mismo saco, medir con la misma vara, odiar y desear el mal para todos los cubanos, es algo bochornoso y miserable.
Algunos dicen que eso pasó porque los cubanos de la Florida votaron por Donald Trump, pero ese es un pensamiento malévolo. Los cubanos que votaron por Trump no lo hicieron para apoyar una deportación masiva de latinos indocumentados, otras razones de mucho peso estuvieron en juego. Los cubanos que votaron por Trump lo hicieron, en su mayoría, por lo mismo que muchos otros. Las personas piadosas, amantes de la Biblia, apegadas a la Palabra de Dios, se cansaron del favoritismo que la campaña de Hillary Clinton protagonizó hacia los movimientos que minaban los fundamentos espirituales de esta gran nación.
Hillary se quiso congraciar con los Gay y todo el movimiento LGTB y el movimiento  abortista, ella pensó que era un grupo poderoso e influyente el cual le garantizaría la victoria. Pero,  ignoró el poder de la iglesia. Ella expresó: «Los códigos culturales profundamente arraigados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales».
A mi parecer ella tenía en el bolsillo la presidencia pues Trump había cometido muchos errores como novato político y persona temperamental que es. Pero Hillary se puso del lado equivocado y Dios no la perdonó.
Al final de la campaña, mientras Trump humildemente pedía oración a los ministros de Dios y las iglesias; Hillary hablaba de redefinir los dogmas religiosos tradicionales. Yo creo que la lección sirva para todos en Estados Unidos, la iglesia aún sigue viva y es una fuerza muy   poderosa con la que no se puede jugar.
Bendiciones
*Apóstol José Guillermo de la Rosa Solórzano.  Fundador de la Iglesia "Jesucristo Vive Hoy" en Las Tunas, Cuba. Doctor en Ministerio Cristiano. Predicador y Conferencista Internacional. Actualmente pastorea junto a su esposa en Staten Island, New York.


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Publicado por Blogger para Religión en Revolución el 1/18/2017 04:28:00 p. m.

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