jueves, 19 de enero de 2017

"El poder de un testimonio puede sanar y salvar vidas"



por Kim Potter, Dayton (Tennessee)
He oído al Pastor Bill Johnson decir muchas veces: "Cuando oyes un testimonio, Dios desencadena Su poder en ese testimonio para HACERLO OTRA VEZ". Es poderoso cuando comprendemos que al compartir un testimonio, lleva en sí el poder para "hacerlo otra vez".
Dios me ha hablado últimamente acerca del poder de los testimonios. Todo empezó cuando fui testigo hace poco de un accidente de automóvil. Fue un espantoso accidente donde una mujer se salió de la carretera, volcó su vehículo y aterrizó bocabajo en un arroyo cerca de mi casa.
En mi vida yo nunca había visto tanta sangre. Impuse mis manos inmediatamente en la mujer y oré por su vida. Wanda, la mujer del accidente, estaba sangrando abundantemente, pero Dios tenía aquel día otros planes. Ese día comenzó a hablarme acerca de los testimonios.
Escrituras sobre los testimonios
Deuteronomio 6:17 "Ustedes deben guardar diligentemente los mandamientos del Señor su Dios, y Sus testimonios y Sus estatutos que te ha mandado".
1 Reyes 2:3 "Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en Sus caminos, guardando Sus estatutos, Sus mandamientos, Sus ordenanzas y Sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y dondequiera que vayas".
Salmo 25:10 "Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad para aquéllos que guardan Su pacto y Sus testimonios".
Me parece interesante que Dios considera la importancia de Sus testimonios junto con Sus mandamientos y estatutos. Los testimonios son importantes para Él... y también lo deberían ser para nosotros.
Cuando Dios comenzó a hablarme acerca de los testimonios, realicé una pequeña búsqueda de las siguientes palabras:
Mandamientos: código de sabiduría, mandar y los Diez Mandamientos.
Estatutos: ordenanza, límite, parte prescrita, decretos inscritos.
Testimonios: un testimonio, algo que presencias y demuestras.
Aun después de estudiar más no sentí que hubiese recibido la revelación que Dios estaba intentando transmitirme. Pero entonces encontré un libro, Hebrew Word Pictures (Palabras pictóricas en hebreo) por el Dr. Frank T. Seekins, que explica el idioma hebreo original, mostrando cómo sus palabras crean imágenes gráficas. Este libro me abrió los ojos a lo que Dios me decía acerca del poder de los testimonios.
Me intrigó saber que las letras de la palabra testimonio en hebreo son estas:
Ayin = ver, ojo
Dalet = puerta
Vav = gancho, clavo
Tav = señal
A partir de estas letras pictóricas originales, vemos que un testimonio es algo asombroso. Expresa algo que vemos, junto con una puerta hacia un milagro. También representa un gancho, un clavo o una señal.
Entonces, ¿a qué se refiere?
Nos indica que cuando oímos o vemos un testimonio, es una puerta abierta que podemos ver. Es una señal para mostrarnos que a través del testimonio hay también una puerta que podemos atravesar y en ella experimentaremos el mismo testimonio o milagro.
Vemos que esto ocurre con frecuencia en la iglesia. Oímos a alguien que sale al frente y comparte un testimonio de sanidad y al dar su testimonio, otras personas reciben la misma sanidad. ¿Por qué? Pues porque al contar el testimonio, la puerta se abrió para una transferencia del poder de ese milagro, ya que esa persona tuvo fe para recibir su milagro.
Después de presenciar ese horrible accidente de automóvil, vi por mí misma el poder del testimonio. No sé qué ocurrió entre el momento en que oré por Wanda y el tiempo en que el equipo de emergencias la sacó cortando el vehículo y se apresuró para transportarla al hospital. Pero les puedo decir que cuando ella llegó al hospital, no tenía cortes, ni magulladuras, ni recordaba el accidente siquiera. Después de examinarla, el hospital le dio de alta y la envió a su casa, ¡sin señal de herida ninguna!
A partir de aquel día, he visto varios otros milagros que ocurrieron simplemente porque vi ese milagro. Aquel milagro me dio fe a mí y a otras personas con quienes lo compartí: fe en que si Dios hizo aquello por Wanda, también lo haría para ellos. Y lo hizo. Ese testimonio abrió una puerta y fue al compartirlo que se desencadenó poder para creer en los milagros.
Romanos 2:11 dice "Porque en Dios no hay acepción de personas". En otras palabras, Dios no tiene favoritismo, y lo que hizo por uno, lo hará por ustedes. Simplemente hemos de ir a por ello nosotros mismos.
No olviden nunca el poder que reside en un testimonio. Es como una semilla que plantamos y en el suelo fértil de la fe reproducirá el mismo milagro. Amigos, guarden la palabra de Dios.
Recuerden guardar Sus testimonios y los suyos propios. Hablen sobre ellos, cuéntenlos a su familia, cuéntenlos a sus amigos, y al hacerlo, las puertas se abrirán para transmitir el poder para ver los mismos milagros. ¿Por qué? Pues simplemente porque así de bueno es Dios.
Kim Potter
A New Thing Ministries
Correo electrónico: kim@anewthingministries.com


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