martes, 5 de julio de 2016

El Amor lo es todo



Aimée Cabrera.
Son tiempos difíciles para todos, en cualquier rincón del mundo. Aún está latente en la memoria de muchos, la masacre de Orlando, los atentados que destruyen vidas humanas y patrimonios, la iniquidad logra imponerse con su odio desmedido pero el Amor la vencerá.
El Amor fluye por todas partes, invisible para quienes no conocen que hay un Dios de Amor y Misericordia. Un Dios perdonador y compasivo que no hace distinciones de personas, presente ante su creación para dar sabiduría y fuerzas a través de su gloria eterna y del soplo de su Espíritu.
No podemos dejar de socorrer al prójimo, no podemos escondernos de la maldad. Tenemos que tomar vestiduras de Amor, porque el Amor nos da valentía, porque el Amor todo lo puede.
No podemos entristecernos ante un video que muestre a niños inocentes adiestrándose con vestiduras de tinieblas para aniquilar en cualquier momento a personas que estén por las calles en la dinámica propia de la  vida.
Hay que orar por esos niños y suplicarle al Altísimo que tienda su manto sobre ellos, que convierta en Amor toda la maldad que en forma de juego le enseñan; que Él que todo lo puede, convierta cada pensamiento o actuar inicuo en fuente de Amor y bendiciones.
Los que asisten a casas de oración, a templos e iglesias, los que viven con sus familiares o tienen vecinos deben pedirle al Padre más  inteligencia, sabiduría, entendimiento, para que nos utilice como herramientas  de Amor.
Así, al honrarlo a Él podemos mostrar a todo prójimo las bondades de sus Mandamientos, cómo ponerlos en práctica, sin imponernos, con la humildad que solo recibimos a través del Amor de Dios.
Los que somos capaces de confeccionar juegos que enardecen la violencia, podemos ser más instructivos y animar con situaciones donde la meta sea ayudar y amar. Lo mismo con  las  letras  de canciones, tramas de audiovisuales,  poemas  u obras  de arte.
Por qué,  qué de bello puede tener la guerra, la destrucción o la muerte. Todas son fuentes de contaminación, pandemias y luto. Tenemos que desechar la idea de lo que se vende bien y da dinero si su fin es tan destructivo.
El dinero es importante y necesario para lograr la estabilidad familiar y contribuir al desarrollo de la sociedad y el planeta pero no puede ir al lado de la  codicia sino del bien y la equidad que solo se obtienen con el Amor.
Pertenecer a una religión e imponer sus doctrinas nos hace egoístas. Marginar y humillar a otros seres porque no piensen igual a nosotros es inadmisible, vejarlos hasta llegar al crimen porque los consideremos  malsanos es absurdo. Solo Dios tiene el poder de enjuiciar el comportamiento humano.
Todos debemos poner "un granito de arena" en el amor a Dios y al prójimo, para tener la bendición de que nuestras ciudades vivan tranquilas, sin el temor a ser pasto de la violencia con sus  atentados y masacres.
Hay que decir Basta a la intolerancia que, lejos de hacernos perfectos - y nadie lo es- nos hace tan aberrantes o más que aquello que criticamos. Es tan fácil buscar un momento de privacidad y hablar con Dios. El Amor está ahí, en Él y en cada uno de nosotros, no dejemos escaparlo, es el regalo más sublime que nos da el Señor. a todos por igual.

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