viernes, 8 de mayo de 2015

EL USO DE DROGAS




Noticias alarmantes
Unos amigos llamaron recientemente para decir que les gustaría pasar para una
breve visita y hablar de algo importante. Decidimos una hora, y ellos llegaron,
mostrando obviamente alguna ansiedad en cuanto a la reunión. Finalmente, la
madre explicó el motivo. Habían descubierto por medio de un conocido de
negocios que los nombres de unos quince muchachos de la misma escuela
estaban en las manos de la policía local, y estaban a punto de ser arrestados
por fumar marihuana. ¿Qué debían hacer? La noticia estaba inquietando a
todas las familias involucradas. El jefe del departamento de policía había
avisado a esta familia y les había pedido avisar a los otros que le gustaría
reunirse con ellos para tratar de evitar un arresto masivo en la escuela y
trastornar a muchas familias. La reunión se había tenido, y los padres hicieron
algunos planes para tratar de enfrentar el problema.
Algunos padres se fueron a casa enojados y enfrentaron a sus hijos con la
noticia. Esto creó una escena conflictiva en la que surgieron profundos
resentimientos. Otros pasaron el asunto por alto, como sin darle importancia,
pensando que esto era una parte normal del crecimiento. Otros se fueron a
casa a tener una plática personal íntima con sus hijos, y abrieron avenidas de
comunicación que antes no habían existido.
Lo anterior es una ilustración de cómo el meterse en drogas puede tener lugar
en casi cualquier comunidad. La mayoría de las familias han sido tocadas,
directa o indirectamente, con drogas de alguna clase. Hay muchos factores que
influyen en el procedimiento que debe seguirse. La clase de drogas y las
cantidades son de importancia primaria. La edad de los hijos y la extensión de
tiempo que han estado envueltos en drogas es otro factor importante. Las
razones que dan para haber estado metidos en drogas son significativas. Las
leyes que están en existencia y las que están siendo ejecutadas en cualquier
país, también son pertinentes al asunto. La mayoría de los países se están
moviendo de un rígido cumplimiento de leyes que prohíben la posesión y el uso
de marihuana a una postura más indulgente. Esto resulta en que, lo que pudiera
haber sido ilegal hace unos cuantos años y motivo de prisión o algún otro
castigo, puede ya no ser un problema en algunos países. Sea como fuere, la
mayoría de los padres se alarman considerablemente cuando se enteran de que
su hijo ha estado envuelto en el uso de cualquier clase de droga.
Mejores relaciones con los padres
Muchos jóvenes que usan drogas fuertemente han tenido poco contacto y
relación con sus padres. Eso es desafortunado, y puede ser la causa principal
de que los jóvenes se vuelvan a las drogas. Puede ser para castigar a los
padres, puede ser para llenar el vacío que experimentan por la falta de interés
de sus padres en ellos. El pastor que está interesado en ayudar a los jóvenes y
a los padres a enfrentar el problema de las drogas debe estar consciente de que
la prevención es con mucho el mejor procedimiento. Para impedir que se
involucren en drogas, los padres deben ser alentados a desarrollar y mantener
una relación afectuosa con sus hijos y mostrar interés en aquellas actividades
que mantendrán el interés de los jóvenes para así mantener intacta una relación
íntima. Esto puede significar que el padre no pasará tanto tiempo en su trabajo
o estará tan involucrado en otras actividades para dar tiempo a sus hijos. La
mayor parte de la gente puede hacer la parte necesaria de su trabajo y todavía
tener amplio tiempo para dedicar a sus hijos, pero esto significará que los
padres planearán su tiempo libre en torno a actividades que incluyan a sus hijos
y no aquellas actividades de las que sus hijos serían excluidos. Este hecho debe
ser señalado a los padres cuando sus hijos todavía son jóvenes.
Prevenir el uso de drogas
Sea objetivo en su intento de ayudar. Frecuentemente los padres están tan
avergonzados cuando descubren que sus hijos están involucrados en drogas
que no saben a dónde volverse. Algunos padres piensan que para ser buenos
ciudadanos ellos deben entregar a sus hijos a las autoridades que hacen cumplir
la ley. Esto puede complicar el problema, y hará más difícil, si no imposible,
que los padres puedan tomar la iniciativa para ayudar a sus hijos. Por esta
razón, algunos expertos, como William Glasser, recomiendan que los padres no
notifiquen a las autoridades.f83 Usualmente es infructuoso argumentar con el
joven que la marihuana es dañina, aunque recientes estudios señalan que los
que usan marihuana pueden estarse dañando a sí mismos y a sus hijos.f84 Es
más provechoso procurar aumentar la profundidad de la relación con el hijo y
así alentarlo a dejar la marihuana por sí solo.
Aliente a los padres a poner un buen ejemplo. En ocasiones los jóvenes
tienen acceso a otras drogas que pueden ser más dañinas. A veces las
consiguen buscando en el botiquín las drogas recetadas que sus padres toman
para dormir y otros propósitos. Es recomendable que los padres no usen
“animadores” (anfetaminas) o “calmantes” (barbitúricos) excepto cuando sea
de extrema necesidad. Si son necesarias, esas drogas no deben estar al alcance
de sus hijos. Algunas veces los jóvenes empiezan a usar las drogas por
curiosidad. Escuchan y leen acerca de las sensaciones excitantes que vienen
con el uso de esas diferentes drogas. Piensan que pueden ser transportados al
mundo de la fantasía por un rato para escapar del aburrimiento de las rutinas
diarias en la casa y la escuela. Para ser parte de algún grupo en la escuela, los
jóvenes necesitan participar de la actividad de las drogas. Si no lo hacen, son
ridiculizados y rechazados. La presión social puede ser una fuerza muy fuerte,
porque los jóvenes están en una edad crítica.
Busque ayuda profesional adecuada. Puede haber casos en que el uso de
drogas por parte del joven ha sido tan extenso que ya es un adicto. En este
caso, él o ella pueden recurrir a robar para costear su adicción. En ocasiones
se dejan atrapar por sus padres para persuadirlos de que necesitan su ayuda
financiera para poder continuar su adicción. En estos casos los padres
sabiamente deben buscar ayuda profesional. Pueden necesitar hospitalizar al
joven por un tiempo en una institución médica o en algún otro lugar que se
especialice en la rehabilitación de víctimas de las drogas. El pastor debe estar
informado de los servicios que están disponibles en la comunidad donde sirve
para estar listo a referir a su gente a los que pueden ayudarles mejor. El hasta
puede tomar la iniciativa de poner a los padres en contacto con las personas
responsables en las diferentes instituciones.
Cultive relaciones afectuosas con sus hijos. Algunos padres tratan de
enfrentar el problema de las drogas en sus jóvenes amenazando con
rechazarlos y echarlos de casa. Este es un error. Sea lo que sea que el hijo ha
hecho, él debe poder sentir que puede venir a casa y encontrar allí padres
compasivos que están interesados en su bienestar. El rechazamiento de los
padres sólo servirá para llevar al joven más lejos de los ideales que a ellos les
gustaría que él siguiera. Si el joven deja la casa voluntariamente, los padres
deben asegurarle a él o ella, que hay un lugar al que puede regresar cuando
desee. Cuando regrese, si regresa, los padres deben procurar crear una
atmósfera de aceptación y afecto. Pueden insistir en que el joven no use drogas
en la casa y que se avenga a la rutina regular de las actividades domésticas.
Usualmente el joven estará contento de cumplir porque el contraste en la
azarosa manera de vivir que ha sido una parte de su mundo de drogas será algo
que él está dispuesto a dejar atrás.
La mayoría de los padres necesitarán ayuda de médicos, trabajadores sociales
y otros profesionales para saber cómo rehabilitar a uno que ha estado envuelto
extensamente con las drogas. El pastor puede dar aliento a los padres y
también a los jóvenes cuando buscan seguir el mejor consejo disponible. La
iglesia puede planear y promover actividades para mantener a los jóvenes
ocupados en proyectos sanos para que no se sientan atraídos por las drogas. El
pastor puede mostrar su afecto hacia los jóvenes y evidenciar su compasión
presentando mensajes y conferencias que les ofrezcan alternativas positivas
para el problema de las drogas. Los padres pueden solicitar la ayuda de otros
amigos y padres y también de jóvenes para formar alianzas con sus jóvenes
para impedir que les atraiga el mundo de las drogas. Muchas veces otras gentes
que no son los padres pueden tener una influencia significativa en la vida de
esos jóvenes. Para ellos, tener a alguien con quien compartir sus
preocupaciones más íntimas puede hacer un mundo de diferencia. El pastor,
además de ofrecer consejo pastoral, puede participar en reuniones juveniles,
conferencias y reuniones de grupos para mantener a los jóvenes informados de
los peligros de las drogas y también para mostrar interés en los jóvenes de su

comunidad.

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