jueves, 11 de febrero de 2016

Discernir a quién corregir


9 de febrero de 2016 - Principio Nº 206

No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará”.
Proverbios 9.8
Este versículo habla de la importancia que tiene la actitud de aquel que recibe una corrección para mejorar su vida.

Porque por mejor que sea el emisor, por más pertinente que sea el mensaje y más correcta la forma de transmitirlo, si el receptor no tiene la disposición adecuada, habrá problemas.

Cuando corrijas a alguien que no quiere crecer, progresar y carezca de humildad y poder de autocrítica, te aborrecerá.

Las personas que tienen en poco la sabiduría, por lo general, se burlan de aquellos que la imparten y terminan enfrentándose con los que procuran ayudarlos.

Por eso, cuando reprendas a un necio, te estarás ganando un enemigo, no importa lo que le digas o cómo se lo digas, igual te aborrecerá.

Por el contrario, si la persona que recibe el mensaje es sabia te amara y valorará tu aporte, actuando en consecuencia con lo que le transmitiste.

Aun si la forma en que se lo dijiste no fue la mejor, igual lo recibirá bien, ya que el sabio le presta más atención al contenido que a la forma, porque sabe que en definitiva el contenido es lo que transforma.

Este principio también sirve para que seas libre de la culpa de relaciones estropeadas, ya que estas se malograron no por lo que dijiste, ni la forma en que lo hiciste, sino porque el que las recibió no fue sabio.

Todos necesitamos ser corregidos, porque todos siempre podemos ser mejores, dependerá de nuestra sabiduría el poder aprovechar el aporte y no estropear nuestras relaciones.
Preguntas de reflexión:

  • Cuando alguien te corrige, ¿lo amás o lo aborrecés?
  • Cuando alguien te sugiere una mejora, ¿la considerás o la ignorás?
No te olvides que cuando recibís la corrección primero sos bendecido con esa mejora y segundo abrís la posibilidad a que te sigan sugiriendo mejoras en el futuro.
Yo bendigo tu vida para que Dios te ayude a discernir a quién corregir y, también, para que puedas aprovechar las correcciones recibidas por los demás.  
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Iglesia del Centro Estados
Unidos 1273 Buenos Aires

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