miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA PALABRA BLANDA

                                                                                                    Por Pr Manuel A Morejón Soler El Vedado, La Habana. 

Ilustración.
Llenas tres ollas con agua y las colocas sobre un fuego fuerte hasta que hiervan. En una pones zanahorias, en otra huevos y en la última polvo de café. A los quince minutos de hervidos los ingredientes apague el fuego. Saque las zanahorias y échelas en un recipiente, saque los huevos y sitúelos en otro plato y finalmente, cuele el café y viértalo en un tercer recipiente. ¿Qué es lo que se observa?
Notarás que las zanahorias están blandas, el huevo si lo rompes y le sacas la cáscara observarás que está duro y del café disfrutarás de su rico sabor y aroma. 
 
¿Qué significa esto?
Los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó muy dura, pero después de pasar por agua hirviendo se suavizó y quedó fácil para deshacer. El huevo había llegado al agua tan solo con su cáscara frágil la cual protegía su interior gelatinoso, pero después de estar en agua hirviendo su interior se endureció. Sin embargo el polvo tostado de infusión, después de estar en el agua hirviente, había transformado al agua en un fragante y delicioso néctar de café.

Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? 
¿Eres como una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? O ¿eres como un huevo blando, fluido antes de cocer, pero después del fuego de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido de corazón? ¿O eres como el polvo de café? Que cambia al elemento tortuoso que te causa dolor en dicha y bendición para todos.
¿Cuándo las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren?
Y tú, ¿cuál de los tres eres? 
 
La blanda respuesta quita la ira, más la palabra áspera hace subir el furor. (Proverbios 15:1)
Hay ocasiones que uno no sabe cómo hacer para seguir adelante y cree que lo mejor es darse por vencido cuando ve que su oponente responde con violencia al reclamo de tus derechos más elementales. Te cansas de luchar cuando crees que solucionas un problema y aparece otro que endurece el corazón. Te quejas acerca de la vida y de cómo las cosas resultan tan difíciles cuando no vislumbras una solución para tu economía honradamente y sigues viendo a gobernantes corruptos como te tiranizan para aferrarse más al poder. 
 
Pero, ¿has tratado alguna vez de discutir en un susurro? Es sumamente difícil discutir con alguien que insiste en contestar de manera suave. En otras palabras, una voz y palabras acaloradas casi siempre provocan una respuesta airada. 
 
No se debe renunciar a actuar urgente y pacíficamente en mejorar el destino del país porque tenemos el derecho incuestionable de elegir, disentir, agruparnos, manifestarnos y de decidir también qué es lo más necesario para nuestra Nación y su futuro. 
 
Para aplacar la ira y buscar la paz, hay que persistir y escoger palabras amables pero sin desfallecer ni renunciar al derecho de ser genuinamente cubanos que exigen el cumplimiento de todos sus derechos.


Bibliografía recomendada:
EL REINO ESTÁ EN VOSOTROS. Autor: León Tolstói


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