jueves, 17 de octubre de 2013

Cuba: meditar sí, pero en libertad.




Una información que me enviaron desde La Habana sobre la celebración allí del IV Encuentro del Programa Meditación  y la creación de la Asociación de Meditadores  en la Isla me provocó cierta extrañeza e interés.
Dice la información que ya antes se había efectuado un encuentro de este mismo tema y en este año,  y aunque no se dan muchos datos, todo parece indicar que la conferencia clave sobre Meditación y sanación cuántica fue el  tema más importante del evento. Agrega la nota lo siguiente:
Este mítico e incipiente proyecto, aún no reconocido oficialmente en el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia, pero en vías de ser aprobado, cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud Pública y de Cultura respectivamente, así como de otras organizaciones oficialistas. Quizás sea esta una puerta que se pueda utilizar para alcanzar el reconocimiento de las iglesias independientes y ministerios cristianos que desde antaño anhelan ser reconocidos oficialmente por las autoridades de nuestro País.
Antes de asumir esta información tan controversial, como veremos, quiero destacar algunos conceptos que permiten comprender mejor este asunto. Como considerar que la dictadura Castro comunista admita, este mítico e insipiente proyecto, y sea permitido, registrado (como asociación) y practicado en un país donde el derecho al pensar en su acepción cognoscitiva sea un evento siempre remedado por la ideología comunista.
La meditación (del latín meditatĭo, -ōnis) describe la práctica de un estado de atención concentrada, sobre un objeto externo, pensamiento, la propia consciencia, o el propio estado de concentración. La palabra «meditación» viene del latín meditatio, que originalmente indica un tipo de ejercicio intelectual. De este modo, en el ámbito religioso occidental se ha distinguido entre «meditación» y «contemplación», reservando a la segunda un significado religioso o espiritual.
En Cuba como en cualquier país comunista, la práctica de toda tipo de espiritualidad  se consideraba, o se considera,  nocivo y en nada se consiente. Así fue por muchos años porque la concepción científica del mundo, la dudas sobre el alma y las expresiones de la espiritualidad como tal ; las creencias religiosas y cualquier idea que ponga en entredicho la concepción materialista totalitaria que tenían o tienen los comunistas; son excluyentes en el pensamiento marxista – leninista. Allí solo hay sitio para el materialismo histórico y dialéctico, el ateísmo científico; lo otro es lo contrario, lo enajenante, lo prohibido y por lo tanto, sujeto al enfrentamiento y la condena. Como fue en Cuba, donde se acuñó el término de “diversionismo ideológico”* pues meditar como ejercicio intelectual o con sus significado religioso o espiritual  no es asunto aceptado para los que detectan el poder político y asumen que deben imponerlo.
Debemos de definir lo que es pensar y el meditar; toda vez que aquí se trata de los que optan por meditar. Pensar es ejercitar la facultad del espíritu de concebir, razonar o inferir; en tanto que meditar es considerar un asunto con detenimiento y cuidado, orar o rezar en silencio y basándose en la reflexión. En su acepción como verbo intransitivo el meditar lleva el acto de orar en silencio lo cual sin duda tiene un significado religioso o espiritual…, no otro.
Los meditadores en La Habana seguro se concentraron en los aspectos del ejercicio intelectual, y aunque no se hace mención a la práctica del Yoga como tal, debo asumir que buena parte de la práctica de esta es la meditación y su amplia aceptación supone que la idea predominante allí fue esa.
Lázaro Saavedra, Detector of Ideologies, 1989.
 Galería Nuble
La palabra Yoga significa "unión", el objetivo del Yoga es unir el yo transitorio (temporal), "JIVA", con el (yo eterno) infinito, "BRAHMAN", el concepto hindú de Dios. El Yoga no es sólo un sistema elaborado de posturas y de ejercicios físicos, es una disciplina espiritual que pregona llevar el alma al samadhi, a la unión total con el ser divino. El samadhi es el estado en el que lo natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin ninguna diferencia. ( El Yoga: En la filosofía y en la práctica es incompatible con el Cristianismo).
Los países comunistas, entre ellos Cuba, no admitían la práctica del Yoga. Fue en la Rumania de Ceausescu donde en el  1982 los cursos de Yoga fueron prohibidos por el régimen comunista, lo mismo ocurrió con las artes marciales y todas las formas de práctica esotérica. En la ex Unión Soviética los practicantes y defensores de dicha disciplina alguna vez fueron perseguidos e incluso tuvieron que pagar con sus empleos el coste de su pasión.., A principios de los setenta, un grupo de científicos y figuras públicas, incluido Brodov, escribió una carta abierta al Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, Leonid Brezhnev, y al presidente del Consejo de Ministros de la URSS, Aleksey Kosygin, en la que solicitaban la legalización del yoga y la creación de un instituto de investigación científica de la terapia del yoga. Pero dicha iniciativa no obtendría apoyo alguno. (El yoga causa furor en Rusia).
En China comunista a pesar de sus raíces culturales tan próxima a la disciplina del Yoga hizo su aparición el  grupo, Falun Gong, quienes  practican  una meditación, como el Yoga pero  más simple, tratando de mejorar como persona. No es nada religioso y político argumentan, sin embargo, para los que lo practican tienen que asumir las consecuencias de ser perseguidos, golpeados y condenados. Es decir en China puedes asumir el comunismo científico y las practicas capitalistas más salvajes…, pero eso si no medites. No admiten la competencia ideológica, menos de un grupo bien organizado como el Falun Gong.
En la actualidad, también se le echa mano al Yoga en su versión revolucionaria con la finalidad de aplicarla a la praxis revolucionaria, esto es en hacer la revolución. Vean ustedes esta joyita y saquen sus propias conclusiones:
El intento de asumir las prácticas espirituales o yóguicas con un criterio experimental, y convertirlas en elementos constitutivos de la praxis revolucionaria, se debe entender en el marco de un esfuerzo por definir los ideales que corresponden a una necesidad histórica del movimiento proletario y de la evolución humana misma. Y hoy estamos en una época de desorientación general, en la que los ideales revolucionarios deben reafirmarse como tales con nueva fuerza práctica, al tiempo que se busca su conexión con la lucha de clases actual -con sus tendencias, debilidades, avances, obstáculos. Esta afirmación de los ideales es necesaria, pues siempre existe la tendencia peligrosa a abandonar los ideales ante la presión de las circunstancias regresivas y de la conciencia dominante. ( Yoga y revolución - Roi Ferreiro (2007) )
A mediados de los 70’s en Cuba conocí una joven geógrafa que trabajaba para la Academia de Ciencias y practicaba a escondida el Yoga; fue ella la que me introdujo en este apasionante tema y me recomendó su práctica. En su casa me mostro los folletos instructivos con mucho sigilo. Entonces fue que me dijo que era un grupo que con mucha discreción se reunía en una facilidad de la Gran Logia Masónica de Cuba. “Ya sabes, esto tiene que ser son cuidado para evitar problemas”, me dijo. Es así que buscando información para este articulo encuentro lo siguiente:
Gracias a la labor altruista del Maestro masón Sr. Ramón Aristes Guinea, durante el periodo 1973 a 1985, ofrecía clases de posturas en el salón del Asilo masónico "Yanso"; ellas tuvieron una concurrencia muy entusiasta y nutrida.
Allí debía de estar, invitado estaba; solo que por aquellos tiempos la realidad era tan aplastante que asumir ejercicios espirituales y practicar la meditación trascendental no tenían lugar. Faltaba por llegar el deshielo espiritual de los cubanos; este se produce a principios de los 90’s cuando el cambio era inminente, el campo socialista había caído, el comunismo era una broma de mal gusto que para muchos había durado medio siglo. Las penurias en Cuba se multiplicaban y solo se pensaba en sobrevivir. Los gobernantes en la Isla, sabiendo que se vaciaban sus listas de militantes comunistas, decidieron negar el ateísmo, guardar los libros de materialismo científico es histórico y permitir que sus militantes y posibles aspirantes  se hicieran cristianos de nuevo cuño, abrazaran la santería y el espiritismo, entre otras dedicaciones espirituales. Ya no había argumentos para no aceptar la militancia. Se estableció hasta hoy un espacio para todo en Cuba, siempre que no cuestionen el poder omnímodo del Partido Comunista y su miríada de secuaces ideológicos.  Hay también lugar, como vemos, para los meditadores.
Si piensan los meditadores pues que piensen bien, que sean cuidadosos. Si como disciplina espiritual les viene bien el ejercicio intelectual o ayuda para ser mejor, no hay problemas. Los problemas en Cuba empiezan cuando usted comienza a preguntarse, sin mucha meditación, ¿porque vivimos en una dictadura atroz de más de medio siglo?,  ¿dónde está la libre elección y los elegidos bajo escrutinio público?, ¿dónde una prensa  que piensa y opina libremente?, ¿porque no aparecen los derechos humanos y donde quedo la democracia participativa para todos? Meditar a donde fue a parar la libertad, porque de eso es de lo que se trata, meditar en libertad. Entonces usted puede expresarse libremente sin la preocupación de que le golpeen en un acto de repudio.
La asociación de meditadores recién creada en Cuba, debe de asumir el ejercicio intelectual la práctica de un estado de atención concentrada, sobre un objeto externo, pensamiento, la propia consciencia, o el propio estado de concentración…., a ver si los cubanos podemos admitir ser manipulados por una canalla gobernante que nos impones una tiranía, vulnera nuestros derechos, asume el control dictatorial de la sociedad, agrede y enajena a la sociedad y no nos permite ser libres.
Que no mediten muchos. Este país Cuba, sigue siendo, como afirmaba mi padre, el lugar donde solo pueden pensar los enajenados mentales y los borrachos. Después de todo aún queda entre la realidad y lo irracional, la conciencia, que hasta puede asumir una o muchas situaciones tragicómicas.
También queda  el consejo de una bloguera cubana, Ana Luisa Rubio,  quien recomendaba: “¡Haga Yoga, diga Ommmmm! y ríase de los comunistas”; solo que acabó siendo víctima de una turba castrista que la golpeó de forma salvaje y ruin.
Meditar, claro que si…, pero en libertad. Las cárceles comunistas siempre han estado llenas de personas muy bien intencionadas que meditaron…, pero en voz alta.
Diversionismo: Palabra transferida por el castrismo del léxico militar al ideológico, como diversionismo ideológico se define cualquier acción, concepto, idea, conversación o publicación  considerada por el gobierno capaz de “confundir” a la población y desviar la atención de las “masas”  de las tareas e intereses de la revolución  y, por lo tanto, servir a los intereses del ‘enemigo”, por lo que debe ser reprimido y castigado ejemplarmente.

07.10.2013©

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