martes, 27 de agosto de 2013

EL ESPÍRITU DE JUDAS











Por Pr Manuel A Morejón Soler El Vedado, La Habana.

Es preferible ser traicionado, que no traidor
(Esta introducción está inspirada en dos historias reales.)
Recientemente una pastora reunió a la directiva de su congregación y luego de tener  un tiempo de oración les dijo que ella había sido captada por la Seguridad de Estado desde 1983 para que se formara en un seminario evangélico como pastora. Desde su ordenación se ocupó de informar y perpetrar las disposiciones dictadas por la Seguridad del Estado en la iglesia hasta ahora. Agregó que ella no había sido la única y aunque no conocía a las demás agentes ni tampoco en que congregaciones estaban establecidas, si podía asegurar que eran varias las captaciones de su tipo que se habían realizado en aquella época.
Un pastor muy cercano a mí me cuenta que en la salida del obispado de su denominación otro pastor lo interceptó para pedirle perdón. Él, intrigado le preguntó qué cuál era la razón de su actitud y el pastor le respondió que se consumía por dentro de vergüenza  hasta cuando lo miraba desde lejos, porque había abusado de su confianza y de su amistad informando sobre él y su familia a un agente de la policia que lo controlaba.
Saulo preguntó: "¿Quién eres, Señor?" La voz le contestó: "Yo soy Jesús, el mismo a quien estás persiguiendo.  “Te estás haciendo daño a ti mismo, como si dieras coces contra el aguijón.” (Hechos 9:5; 26:14)

La traición en la Biblia
Aunque estas son muchas en las Escrituras, la más significativa es la de Judas, el traidor les había dado una contraseña diciéndoles: (Marcos 14:44)."Al que yo bese, ese es; arréstenlo y llévenselo bien sujeto."
No es posible discernir la motivación exacta de esta traición. Si bien Judas traicionó a Jesús, Pedro y el resto de los discípulos cooperaron en aumentar el dolor de Jesús al abandonarlo (Marcos 14:50),
Como los demás discípulos, Judas sufría de una persistente incapacidad de comprender la misión de Jesús. Esperaban que Jesús pusiera en acción sus poderes divinos. Cuando El hablaba de morir, sentían diversos grados de ira, temor y desilusión. No entendían por qué Jesús los escogió si su misión estaba condenada al fracaso.

Las ambiciones determinan las debilidades
Aunque todos tenemos ambiciones, no todas estas obran para bien (Mateo 20:20-22). Si tu ambición es el deseo ardiente de poseer fortuna, fama, poder u honores, puedes llegar a ser controlado por un agente provocador, este es un agente de la Policía Política o una persona empleada por esta para actuar encubiertamente  y provocar a otra persona a cometer un delito o actos punibles o comprometedores. Asimismo como estas debilidades fueron las que dieron lugar al espíritu mefistofélico que dominó a Judas (Juan 12:6), estas están vigentes para hoy.
Judas al traicionar a Jesús, cometió el error más grande de su historia, de hecho para nada le sirvieron sus riquezas.
La historia de Judas se relata en los Evangelios. También se menciona en el libro de Hechos de los Apóstoles 1:18-19


Ambiciones que determinan la gracia del Señor

Puede tratarse también como ambición, el deseo de obtener algo en grande, de tal manera que como seres humanos, podamos fijarnos esperanzas y metas magnánimas, refiriéndonos con esto al hecho de querer lograr superar las expectativas para servir a la humanidad y asimismo contribuir a establecer el Reino de Jhvh, esto es una ambición santa.
La ambición por el deseo de superarse y llegar mucho más lejos provee la motivación y determinación necesaria para lograr objetivos y metas en la vida. Los planes son del hombre y la palabra final la tiene el Señor, aunque al hombre le parezca bueno lo que hace, el Señor es quien juzga  las intenciones. (Proverbios 16:1-2)
 
Los peores enemigos no son solo los que manifiestamente se oponen a nosotros, sino aquellos que abusando de nuestra confianza se dicen amigos y oponiéndose al estilo de vida que el Altísimo quiere ver en nosotros, se vuelven traicioneramente contra uno (Salmo 41:9), pero quien asienta su esperanza en el Señor  jamás será avergonzado y si quedarán en vergüenza los que traicionan sin razón. (Salmo 25:3)











1 comentario:

Unknown dijo...

Judas no era un ser humano normal el tenia un espíritu maligno salio del abismo..(hechos 1: 25) dice q Judas volvio a su propio lugar...Cristo sabia eso Dios todo lo sabe por eso lo escogió para cumplir la escritura (Juan 13:18).Dios no iba a condenar asi sin perdon a ningun ser humano normal porq Dios es justo misericordioso...