sábado, 14 de abril de 2012

HIPOCRESÍAS DE HIPOCRESÍAS











Pr.Manuel Alberto Morejón Soler
Cuba, La Habana.

Estrechar una mano es un gesto sensible que se toma como un signo de afecto, en virtud de un pacto o por razón de alguna analogía que el entendimiento percibe entre ambas. No siendo así el contacto entre dos diestras cuando no existe afecto ni entendimiento es solamente un intercambio de hipocresías.
Es inconcebible que Las Damas de Blanco en el resto del Mundo sean reconocidas con condecoraciones, por el Parlamento Europeo con el premio Sajarov, así como por otras organizaciones de Derechos Humanos por su heroísmo manifiesto y en su tierra, por la que pagan un alto precio de sus vidas, sean difamadas por las autoridades en los medios oficialistas y despreciadas con inquina por las turbas procastristas como si fueran una lepra social, pero eso no es nada sorprendente, ellas con sus flamantes gladiolos siguen desafiando los garrotes de la dictadura.
Lo que sí es difícil de entender que SS Benedicto XVI no les haya concedido solamente un minuto en su agenda de trabajo a las Damas que visten del color de la santidad y si haya podido estrechar unas manos de las que aún mana abundantemente la sangre de muchos cubanos.








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