viernes, 17 de mayo de 2013

LA RELIGIÓN Y EL HOMOSEXUALISMO















Por: Pr Manuel A Morejón Soler El Vedado, La Habana.

En el Cristianismo:
En la Biblia se hace mención expresa del rechazo, no solo al amor homosexual, sino a la homosexualidad en sí misma.
“¿No sabéis que los malvados no tendrán parte en el reino de Dios? No os dejéis engañar, pues en el reino de Dios no tendrán parte los que cometen inmoralidades sexuales, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los tramposos.” (1 Corintios 6:9-10)

En el judaismo:
En Jerusalén se han llegado a ofrecer recompensas, por parte de grupos israelíes extremistas, de 4000 euros por cada gay asesinado ante las marchas reivindicativas de gays y lesbianas. En el 2005 tres participantes fueron apuñalados y varios cócteles molotov fueron arrojados contra los manifestantes.
Según la Toráh: (el pentateuco bíblico)
“No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame.” (Levítico 18:22)
“Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame.” (Levítico 20:13)

Según el islamismo:
El Islam, no concibe el amor homosexual y rechaza la homosexualidad en sí misma. En el Corán existe constancia de tal rechazo, como puede verse en los siguientes ejemplos, donde Lot critica a los hombres de Sodoma por su comportamiento sexual cuando dijo a su pueblo:  “¿Cometéis una deshonestidad que ninguna criatura ha cometido antes? Ciertamente, por concupiscencia, os llegáis a los hombres en lugar de llegaros a las mujeres. ¡Sí, sois un pueblo inmoderado.”
Lo único que respondió su pueblo fue:”¡Expulsadles de la ciudad! ¡Son gente que se las da de puros!. Y les salvamos, a él y a su familia, salvo a su mujer, que fue de los que se rezagaron. E hicimos llover sobre ellos una lluvia: ¡Y mira cómo terminaron los pecadores!”.(Azora 7:80-84)
Y Lot dijo a su pueblo:”¿Cometéis deshonestidad a sabiendas? ¿Os llegáis a los hombres por concupiscencia en lugar de llegaros a las mujeres? Sí, sois gente ignorante.”
 Lo único que respondió su pueblo fue: “¡Expulsad de la ciudad a la familia de Lot! Son gente que se las dan de puros”. Les preservamos del castigo, a él y a su familia, salvo a su mujer. Determinamos que fuera de los que se rezagaran. E hicimos llover sobre ellos una lluvia. ¡Lluvia fatal para los que fueron advertidos...!”
(Azora 27:54-58)
Los países de religión mayoritariamente islámica mantienen actualmente penas legales contra los homosexuales, como multas y prisión, llegándose incluso a la pena de muerte en 5 países: Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, y algunas partes de Nigeria y Somalia.

Según estadísticas:
El nombre y número de seguidores de las diferentes religiones mundiales que se oponen al homosexualismo suman más de la mitad de la humanidad, en este caso sin incluir el hinduismo:
Cristianismo: 2300 millones.
Judaísmo: 13 millones.
Islam: 1820 millones.

En la iglesia:
La Iglesia católica actual mantiene dicho rechazo. Según unas polémicas declaraciones pronunciadas en diciembre de 2008 por el papa Benedicto XVI,.. ”constituye una grave amenaza para la humanidad la confusión de los sexos”.

En Cuba:
Actualmente la propaganda mediática del CENSEX a favor de la homosexualidad, nunca podrá justificar la brutalidad homofóbica del castrismo, que no deja de seguir siendo homofóbico. En Cuba nunca se tuvo que hacer ningún llamamiento a favor de la tolerancia sexual, pues esta nunca le creó ningún problema al país.
Si muchos homosexuales ocultan su orientación sexual, ahora no se debe tanto a la reprimenda social, aunque no se excluye que esto suceda como factor secundario, sino a que la homosexualidad en sí misma representa para el homosexual una condición de incompatibilidad tanto a las bases sociales establecidas como a su particular sistema de valores espirituales, es decir, que existe un conflicto entre lo que se es y lo que se debe ser según la educación familiar que se haya dado.

Según Jesucristo:
La iglesia en general debe acoger sin condiciones a las personas que presentan tendencias homosexuales, pues estas no deben ser discriminadas por ello:
Jesús les dijo: Vayan y aprendan el significado de estas palabras: “Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios. Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

morejon777@gmail.com                                          



VII Congreso del Consejo Latinoamericano de Iglesias en La Habana.

Mario FélixLleonart Barroso.
Se prepara La Habana para la celebración en próximos días del VII Congreso del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI). El régimen recibe con beneplácito la celebración de este evento, el primero de esta organización subcontinental en Cuba, ya que el mismo contribuirá, según sus expectativas, a limpiar un poco su tan deteriorada imagen mundial en materia de libertad religiosa.
Recordemos que esta reunión viene precedida por el contundente informe «Briefing: Cuba Religious freedom in Cuba» que Solidaridad Cristiana Mundial (CSW) dedicara en el mes de abril a este crucial asunto dentro de la isla y del Examen Periódico Universal en cuyo informe el régimen apenas pudo emitir al respecto una simple oración formal que a nadie convenció, como lo demostraron luego las fuertes recomendaciones que en tal sentido le emitieron diferentes naciones.
Pospuesto desde febrero ya veremos si las diversas delegaciones que vendrán desde diversos sitios de América Latina adoptarán posiciones genuinamente proféticas, como corresponde a creyentes comprometidos con el evangelio radical de Jesús, o si serán satisfechas las expectativas del maltrecho régimen que aguarda por palabras condescendientes que pide a gritos y para las cuales se mostrará sumamente hospitalario. 

viernes, 10 de mayo de 2013

EL ECUMENISMO



Por Pr Manuel A Morejón Soler El Vedado, La Habana, mayo del 2013 (PD)

¿Qué es el ecumenismo?
El ecumenismo es la tendencia que busca la restauración de la unidad de los cristianos, es decir, la unidad de las distintas confesiones religiosas cristianas. Si bien el término «oikoumenē» se utilizó desde los tiempos del Imperio Romano para expresar al mundo como unidad (Lucas 2:1), en la actualidad la palabra «ecumenismo» tiene una significación particularmente religiosa y es usada fundamentalmente para aludir a los movimientos existentes en el seno del cristianismo cuyo propósito consiste en la unificación de las diferentes denominaciones cristianas, separadas por cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica.
El ecumenismo constituye un camino de superación de las divisiones entre los cristianos en orden al cumplimiento del mandato de Cristo: "Que todos sean uno".  (Juan 17:21).    
                                                                                        
Símbolo del ecumenismo, iglesia de Santa Ana (Augsburgo).
¿Qué no es el ecumenismo?

 La búsqueda de cooperación entre diferentes religiones se llama diálogo interreligioso y no ecumenismo.
El Proyecto de Ley de Cultos y Asociaciones Religiosas no es un proyecto ecuménico, sino  es una necesidad para el pueblo de Cuba para las diferentes confesiones religiosas, que funcionan sobre todo sin amparo jurídico, ya que en la República de Cuba  en materia de libertad religiosa no existe ninguna Ley al efecto.

El  pseudo-ecumenismo
El diablo cuando tienta a Jesús ofreciéndole "todos los reinos de la tierra («oikoumenē»)" (Lucas 4, 5), utiliza este término, pues desde los tiempos del Imperio Romano también se manipuló esta palabra para expresar al mundo como unidad.
Hoy en día con los mismos métodos de control mefistofélicos y no de cristiana unidad, las instituciones religiosas que apoyan  las políticas del Partido Comunista de Cuba (PCC) y las demandas para la liberación de los cuatro espías  presos en Estados Unidos (Plataforma Pastoral Cubana).  el diablo les concede lo que les dijo en (Lucas 4:6):
 -Yo te daré todo este poder y la grandeza de estos países. Porque yo lo he recibido, y se lo daré al que quiera dárselo.    
  












Respuesta de René Gómez Manzano al artículo “¿Hay libertad religiosa en Cuba?”


Por René Gómez Manzano.*
LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -El diario Granma del martes 30 de abril dedica una página —de las ocho que tiene— a un texto de la colega Dalia González Delgado. Su título tiene forma de interrogante: “¿Hay libertad religiosa en Cuba?”.
Lo primero que llama la atención es que ni uno solo de los entrevistados pertenece a los cultos de mayor implantación en nuestro país. Figuran dos protestantes, un judío y un musulmán; pero ningún miembro de la Iglesia Católica, sin dudas la más importante entre las que tienen reconocimiento oficial. También falta algún representante de los cultos animistas de origen africano, que gozan de gran seguimiento popular.
Aun dejando a un lado el tema de la representatividad —o falta de ella— de los interrogados, lo cierto es que tres de los cuatro dejan sin respuesta la pregunta que da título al texto. Por su parte, la propia informadora, en los párrafos con los que inicia su reportaje, tampoco ofrece una contestación terminante.
La colega González comienza aludiendo a los informes del Departamento de Estado norteamericano, que incluyen “a Cuba entre los países que imponen trabas al ejercicio de la religión”. Señala que el más reciente de ellos afirma que “mejoró el respeto del gobierno”, pero aclarando que “siguen vigentes restricciones importantes”.
El primer entrevistado, David Prinstein, vicepresidente de la Comunidad Hebrea, reconoce el pequeño tamaño de su comunidad; alude a que las autoridades comunistas toleraron la existencia de la única casilla privada del país, que expende carne ajustada a las normas dietéticas judaicas, y menciona la ausencia de antisemitismo en Cuba.
Armando Rusindo, presidente de la Iglesia Morava de la Isla, señala que hay un “despertar de la fe en los cubanos” y afirma que los avances que se han observado en el tema religioso “son dignos de ser aplaudidos”. No obstante, concluye que se debe “demostrar cada vez mejor lo que la religión puede aportar a una nación”.
Por su parte, Pedro Lazo, presidente de la Liga Islámica de Cuba, tras aludir a los “miles de musulmanes” que hay en nuestro país, reconoce que en éste “aún no se ha construido ninguna mezquita”. A pesar de lo anterior, el entrevistado asegura: “Las autoridades del Gobierno están a favor de la total y completa libertad de religión de la gente”.
Por último, Kirenia Criado, dirigente del Centro Memorial Martin Luther King, apunta que su institución “trabaja también el tema de la solidaridad”. “No queremos una iglesia grande, sino una sociedad mejor”, afirma. En cuanto a las relaciones con el poder, asevera que “siempre han sido de muchísimo respeto”. Señala que “Cuba está en un proceso de cambios”, pero existen discrepancias en el rumbo a tomar.
Los dos cristianos entrevistados son los que con mayor claridad aluden a la necesidad de continuar por la ruta de la normalización de las relaciones entre el Estado y las denominaciones religiosas. “Aún hay caminos por recorrer”, se plantea en la entrevista con Rusindo; “se deben ‘abrir más espacios de diálogo’”, dice Criado.
Eufemismos aparte, hay un hecho innegable: Es cierto que en Cuba ha quedado atrás la época de la persecución abierta a las creencias religiosas y de la prédica del llamado “ateísmo científico”. Se puede decir que, en lo fundamental, hay libertad de culto, aunque no han faltado algunas localidades en que incluso este derecho ha sufrido determinadas limitaciones de carácter puntual.
Pero mientras existan denominaciones no reconocidas de modo oficial (las religiones afrocubanas son el ejemplo más obvio), mientras estén prohibidas las escuelas confesionales y limitadas las posibilidades de erigir sitios de culto (lo cual ha sufrido en carne propia el optimista musulmán de la entrevista), mientras el acceso a los medios masivos de comunicación se conceda sólo como una dádiva hecha a título excepcional, y no sea un derecho, no habrá libertad de religión en Cuba.
Creo que ésa es la verdadera contestación a la pregunta formulada por la informadora oficialista, que, en esencia, ella y casi todos sus entrevistados, optaron por dejar sin respuesta.
*La Habana, 1943). Graduado en Derecho (Moscú y La Habana). Abogado de bufetes colectivos y del Tribunal Supremo. Presidente de la Corriente Agramontista. Coordinador de Concilio Cubano. Miembro del Grupo de los Cuatro. Preso de conciencia (1997-2000 y 2005-2007). Dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Ha recibido premios de la SIP, Concilio Cubano, la Fundación Hispano Cubana y la Asociación de Abogados Norteamericanos (ABA), así como el Premio Ludovic Trarieux.

martes, 7 de mayo de 2013

VIAJA PRÓXIMAMENTE A GIRA INTERNACIONAL APÓSTOL BERNARDO DE QUESADA SALOMÓN



Por Pastor Cesar Yuniet Serrano
Después de casi una década sin salir a ningún Evento Internacional, por negativas del Gobierno Cubano, el Apóstol Bernardo de Quesada Salomón y su esposa la pastora Dámaris Marín, iniciarán una gira de varios días por diferentes ciudades de México y los Estados Unidos.
El Apóstol de Quesada es el fundador del Movimiento Apostólico Fuego y Dinámica, y además el pionero de la Nueva Reforma Apostólica en Cuba (NRAC), un Movimiento dentro de la Iglesia Evangélica que tuvo su origen en Cuba en septiembre del 2003, y a finales del siglo pasado alrededor del mundo.
Desde octubre del 2003, en que viajó por última vez a Panamá, internacionalmente no le había sido dado Permiso de Salida por la parte cubana aunque tuvo visados e invitaciones a varios países. Entre los años 1994 y el 2003, Bernardo fue conferencista en casi una veintena de naciones entre los que destacan Chile, Argentina, Burkina Faso, Francia, Holanda, Venezuela, Canadá, Níger, etc. A los Estados Unidos la estará visitando por octava ocasión y a México por quinta.
El pasado 30 de abril recibieron Visados a los Estados unidos.
Ya se hacen preparativos para las prédicas de Bernardo en “Evento Invasión México 2013” es una serie de Cruzadas en Iglesias, Centros Cívicos, Parques que se organiza en la República Mexicana.
Entre las ciudades confirmadas están México DF, Monterrey, Ciudad Acuña, Nuevo Laredo, Torreón, Guadalajara, Chihuahua, Xalapa, Ciudad Juárez (…). Mientras que no ha hecho aún declaraciones sobre su agenda en Los Estados Unidos, aunque se sabe que participará en el Evento Escuela Sobrenatural del Ministerio Quinto, con el Apóstol Guillermo Maldonado en Kendall, Florida.
Bernardo es Licenciado en Biología e impartió materias biológicas en la Universidad de Victoria de Las Tunas entre los años 1989-1992, ha escrito 22 libros entre ellos “En el Ojo del Huracán” en el que hace un análisis de como los asuntos espirituales han marcado la nación cubana hasta nuestros días, material que desató la furia del gobierno por la osadía de escribir de la condición deplorable en el país; colabora con varios blog y redes sociales.
Es pastor principal en la Iglesia del Reparto Versalles, ciudad de Camagüey, líder del Movimiento Apostólica Internacional Fuego y Dinámica (MAIFD) con Iglesias bajo cobertura en varias provincias. Forma parte de la Coalición Apostólica de Cuba (CAC), Red de unas 350 Iglesias independientes y unos 35 mil miembros, congregaciones no afiliadas al Consejo de Iglesias de Cuba.
Por su posición radical reformista, Bernardo de Quesada ha sido víctima durante estos años de acosos, detenciones y persecuciones tanto del obsoleto Sistema Religioso del cual se considera un reformador, como de la Oficina de Asuntos Religiosos del Gobierno Castro Comunista. Solo bastaría poner su nombre en el buscador Google, para conocer en estos años de las arbitrariedades y atropellos contra su persona, familia y feligreses.
Sus prédicas bíblicas se caracterizan por su apego a los rompimientos de fortaleza ideológicas donde según afirma, “el conocimiento de la verdad te hace libre de la ignorancia y del miedo”; en sus ministraciones ocurren milagros, sanidades y otras manifestaciones del poder sobrenatural de Dios. De Quesada repite una y otra vez: “Si quieres ver las cosas que nunca haz visto, has las cosas que nunca haz hecho”  “Si le quitamos al Cristianismo los milagros, solo queda otra religión más”.
Otro pastor que durante años no había sido autorizado a salir al extranjero es Mario “Mayin” Jorge Travieso, miembro de la Coalición Apostólica de Cuba, y pastor en la ciudad de Victoria de Las Tunas; Mayin anda por México desde la pasada semana.
El pastor Bernardo y su esposa, no ha señalado por cuál Aeropuerto saldrán, pero lo que sí se sabe es que hay cientos de Cristianos en Cuba que están muy atentos para irles a despedir después de una década sin viajar en contra de su voluntad. 
(Teléfonos Contactos: Cuba 5-293-1429, 5-313-5111; USA: 956-727-0059,305-218-3027, 786-447-6317 …).

viernes, 3 de mayo de 2013

LAS CASAS- CULTO DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN












Por Pr Manuel A Morejón Soler El Vedado, La Habana.

La siguiente metáfora aplicada al texto bíblico fue tomada del manual “Cazadores de aves”: “Los cazadores esperan pacientemente después de haber arreglado sus redes y aguardan escondidos fuera de la vista de las aves para cuando estas lleguen poder estar listos para capturarlas.
El Señor previene a su pueblo a Través de su Santa Palabra en el libro de Jeremías 5:26 para que no le suceda lo mismo que a las aves. 
“Porque en mi pueblo se encuentran impíos que vigilan como quien ha puesto una trampa. Ponen objetos de destrucción y atrapan hombres”.
Trampas para atrapar hombres, las CCDR
Es un requisito indispensable del gobierno cubano como fundamento para el reconocimiento de las instituciones religiosas que estas  apoyen  la políticas del Partido Comunista de Cuba (PCC). Asimismo las demandas para la liberación de los cinco cubanos presos en Estados Unidos, el levantamiento del “bloqueo” estadounidense, sin saber el por qué del embargo  y  repudiar actividades de la sociedad civil sobre violaciones en materia  de derechos humanos y democracia en el país.
Una vez al año las instituciones religiosas reconocidas por la oficialidad se reúnen con el Vicepresidente del Consejo de Estado  y Miembro del Buró Político, Esteban Lazo Hernández,  para recibir indicaciones oficiales. Estas instituciones religiosas oficialistas no son más que una forma de control de la religión, son así como: “Las Casas-Culto de Defensa de la Revolución”. 
Los de nuestro lado son más que el adversario
En los últimos años se acrecienta la expansión de pacíficas iglesias independientes y de movimientos apostólicos que no se sujetan a los dictámenes de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, por lo que están al margen de la Ley.  Esto demuestra en este momento la  ineficacia de los métodos aplicados contra estos en forma de: chantaje, coacciones, imposiciones, negación de beneficios, detenciones arbitrarias e inclusive hasta prisiones ilegales, así como confiscación de bienes, destrucción de propiedades e incitación al odio, entre otras cosas. También ahora se pretende retomar el método de penetrar y aislar para controlar a través de concesiones a los que se sometan a los requisitos que dicte el PCC. 
Si no hay visión espiritual es imposible de entender
 Es inconcebible para los gobernantes que con todos los recursos disponibles no puedan detener este floreciente avivamiento cristiano, porque independientemente al método contra él, por amañado y sutil que este sea, no deja de ser sólo una habilidad humana, pues el crecimiento, tanto natural como sobrenatural, viene dado sólo por Dios y lo que es de Dios no hay quien lo asfixie, nadie puede atrasar el plan de Dios para Cuba.

EL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA IMPONE RESTRICCIONES A LA LIBERTAD RELIGIOSA


LA HABANA-El supervisor de la Alianza Cristiana, Rev. Manuel A Morejón Soler, se comunicó por teléfono con la recepcionista del Departamento de Atención a la Población del Partido Comunista del Municipio de 10 de Octubre el día 25 de abril, para reportar que la militante del PCC Niurka González Veloso orientó al hermano misionero Juan José Matamoros Guerra el cierre de su misión sita en:  Calzada de Luyanó Nº 170 entre San José y Pamplona, Municipio 10 de Octubre, La Habana, perteneciente a la Iglesia Apostólica y Profética Bet-El Shalom del apóstol Carlos Alberto Montoya Palomino y también a la Alianza Cristiana. La razón presentada por González es que sin un autorizo del Gobierno  no se pueden efectuar cultos en una casa.     

        
Nota firmada por la militante Niurka González Veloso

La recepcionista tomó los datos personales, el teléfono y dirección del Rev. Morejón y le anunció que su demanda iba a ser transferida a la compañera Jefa del Departamento de Asuntos Religiosos, Jacqueline García, que ella se comunicaría con él y con el apóstol Montoya para analizar la situación.

Pasados hoy nueve días del último incidente con esa misión, aún no se ha comunicado con los pastores como se  había notificado. 


LA LEY DE LA EDUCACION

 Como maestro eficaz usted debe conocer no solo lo que intenta enseñar —es decir, el contenido— sino también a quienes desea enseñar.
Usted no está interesado simplemente en inculcar principios; usted quiere contagiarlos para que ellos estén tan emocionados con los principios como lo está usted.
Por lo tanto, la manera en que las personas aprenden determina cómo usted enseña. Esta es la ley de la educación.
El concepto detrás de esta ley es lo que John Milton Gregory, en su clásica obra The Seven Laws of Teaching [Las siete leyes de la enseñanza], llama la ley del proceso de la enseñanza. Esta comprende estimular y dirigir las autoactividades del estudiante —esta es la expresión clave.
De hecho, podríamos ampliar la definición de esta manera: El maestro debe entusiasmar y dirigir las autoactividades del estudiante y como norma (aunque más adelante daré algunas excepciones), no decirle nada  —ni hacer nada por él— que pueda aprender o hacer por sí mismo. Por lo tanto, lo que es importante no es lo que usted hace como maestro, sino lo que los estudiantes hacen como resultado de lo que usted hace.
Esta definición le asigna roles bien definidos tanto al maestro como al estudiante: El maestro primeramente es un estimulador y motivador... no el jugador, pero el entrenador que anima y dirige a los jugadores.
El estudiante es principalmente un investigador, un descubridor y un hacedor.
Así que, de nuevo, la última prueba de la enseñanza no es lo que usted hace o lo bien que lo hace, sino qué y cómo lo hace el estudiante.
Mi hija mayor, Barb, tomó clases de violín del primer violinista de la Orquesta Sinfónica de Dallas, y esto me costó una fortuna. Cuando llegó la hora del recital, ¿quién cree que tocó? No fue él. Nunca lo he oído tocar en ninguno de los recitales a los que he asistido... nunca lo he escuchado decir: «Damas y caballeros, déjenme demostrarles lo bien que domino este violín». No, yo no le pagaba para que él tocara sino para que enseñara a Barb, y lo que yo quería saber era si ella podía tocar bien como resultado de lo que él le enseñó.
Los buenos maestros no deben enfocarse en lo que ellos hacen, sino en lo que sus estudiantes están haciendo.
Platón dijo algo que usted debe saber de memoria: «Lo que en un país se honra allí se cultiva». Entonces, ¿qué considera de gran estima en quienes usted enseña? ¿Se conforma con el hecho de que le puedan dar todas las respuestas correctas y recitar todas las verdades cristianas? ¿Eso le satisface?
Algunos de mis estudiantes del seminario se molestan porque nunca me dejo impresionar por lo mucho que saben. Para impresionarme sueltan, por aquí y por allá, palabras en griego y hebreo, y luego entonces yo les digo: «¿Y qué? ¿Cómo aplican esto en sus vidas?»
Pero con frecuencia ese no es el énfasis en nuestro sistema educativo actual. En este sistema la enseñanza se reduce a decir y el examen es sencillamente un indicador de cuántos datos uno puede introducirse en el cerebro —los maestros están interesados en la cantidad de información que el estudiante puede meter en su cabeza para después vaciarla en un pedazo de papel. Una vez en un pasillo del seminario me encontré con un alumno que iba de camino a un examen. Parecía estar en trance. Me acerqué para poner mi brazo sobre su hombro y hablarle cuando me dijo bromeando: «Profe, ¡no me toque que se me va a salir todo lo que sé!»
Este no es el concepto correcto de educación. 
Muchas personas que nunca han asistido a una clase universitaria tienen una educación brillante. Son hombres y mujeres sabios que han recibido y están recibiendo una educación. Tal vez no lo sepan todo pero lo que ellos saben lo aplican —y Dios los usa como instrumentos para realizar sus propósitos.

La tensión
El psicólogo Abraham Maslow señaló cuatro niveles de aprendizaje.
El punto de partida del estudiante —el nivel básico donde todos comienzan— es la incompetencia inconsciente: Es decir, usted carece de conocimiento y no lo sabe.
El próximo nivel es la incompetencia consciente: Ahora usted sabe que no sabe.
¿Cómo lo descubrió? Por lo general alguien se lo dice, pero de vez en cuando usted lo descubre por sí mismo.
El tercer nivel es la competencia consciente: Usted ya ha aprendido, por ejemplo cuando aprendió a conducir un auto por primera vez, pero lo hace conscientemente.
El último nivel es la competencia inconsciente: Usted es tan competente que deja de pensar en lo que está haciendo: Sube a su automóvil, gira la llave de ignición, suelta el freno, opera el cambio de las velocidades, y sigue pasando a través de una serie de actividades coordinadas sin siquiera pensar en ellas. En realidad, mientras conduce pasa la mayor parte del tiempo pensando en otras cosas menos en conducir. 
El arte de enseñar —y la dificultad de aprender— está en lograr que las personas se coloquen a sí mismas al principio de dicho ciclo de aprendizaje, que desciendan al punto más bajo del mismo a fin de iniciar el proceso del aprendizaje.
No será fácil ni para usted, ni para ellos. Pero no hay crecimiento, no hay desarrollo, no hay aprendizaje... sin tensión. La tensión es absolutamente indispensable para la eficacia del proceso.
Ahora, sin duda, demasiada tensión resulta en frustración, estrés y ansiedad. Pero, por otro lado, muy poca tensión produce apatía.
Así que Dios se mueve en nuestras vidas por diseño divino para periódicamente afectar nuestro equilibrio. Así es como Él nos desarrolla.
Oramos de esta manera: «Señor, hazme como tu Hijo», y nos levantamos y nos vamos, y todo en la vida se descontrola. Y entonces decimos: «Señor, ¿qué pasó?» Lo que pasó es que Él está contestando nuestras oraciones. Recuerde que Jesucristo, aunque era Hijo, aprendió la obediencia por medio de lo que sufrió.
¿Hace que las personas en su clase siempre se sientan cómodas? ¿O permite que se afecte su equilibrio para que así reconozcan: Tengo que estudiar más la Palabra de Dios y pensar más; y poner estas verdades en práctica en la vida real?
Una técnica que a menudo uso como maestro es la dramatización. En una ocasión Jeanne y yo enseñamos juntos una clase de casi quinientas esposas de seminaristas. Por turnos, cada uno enseñaba una breve sección. Pero llegamos a un punto cuando Jeanne comenzó a hablar que la miré y le dije severamente:
—Jeanne, habíamos decidido no hacer esta parte.
—Howie —dijo ella bruscamente—, esto es exactamente lo que decidimos hacer antes de venir aquí.
Y comenzamos a discutir.
Inmediatamente se apoderó de la audiencia un silencio tenso. Se sentía la tensión en todo el salón tanto que si se hubiera encendido un fósforo hubiéramos sido los próximos en llegar a la luna.
Cuando al fin terminamos —y todos se dieron cuenta de que era un argumento planeado— el lugar explotó en aplausos. No tuvimos miedo de ser transparentes ante ellos, asumimos el riesgo de dar a conocer que ella y yo sabíamos algo acerca de cómo discutir el uno con el otro. Así, la tensión resultante elevó el aprendizaje.
A propósito, una dramatización realmente puede motivar la participación del estudiante. Uno de mis estudiantes usó esta técnica en una iglesia bautista en la que estaba enseñando una clase sobre la comunicación en el matrimonio. Él invitó a una pareja del seminario que nadie más en la clase conocía para que participaran como si fueran visitantes. Mientras que él estaba dando su conferencia, la pareja comenzó a discutir, susurrando el uno al otro con tono airado.
—¿Para qué me trajiste aquí? —preguntó el hombre.
—¡Cállate! —respondió ella.
—Te dije que no quería oír nada de estos asuntos religiosos —contestó él.
De repente otro hombre en la clase se inclinó para decirle al esposo: «Hombre, ¡dale su merecido!», aunque realmente esto no estaba en el programa. 
¿Qué es lo que usted realmente intenta lograr?
Una vez fui a predicar a una iglesia en la costa occidental de los Estados Unidos de Norteamérica, y cuando me paré para hablar, encontré este letrero en el atril: «¿Ha pensado lo que su mensaje va a hacerles a estas personas?» Casi descarriló mi mensaje. Después del servicio hablé con el pastor de la iglesia acerca del letrero. Me dijo: «Hendricks, durante doce años prediqué sin tener un objetivo, hasta que por fin un día se me ocurrió que si yo no sabía lo que estaba haciendo, existía una buena posibilidad de que ellos no supieran lo que debían hacer. Así que ahora llego al púlpito con objetivos bien claros».
¿Y qué me dice de usted? ¿Tiene objetivos bien definidos para lo que usted enseña? ¿Sabe cómo impartir una verdadera educación?
Le voy a sugerir tres metas básicas al respecto, y aunque no quiero que usted se convenza de inmediato de su valor, lo desafío a interactuar con ellas. Si reflexiona lo suficiente en ellas y las adopta para su enseñanza, entonces en generaciones subsecuentes habrá personas que se levantarán y lo bendecirán.
Meta número uno: Enseñe a las personas cómo pensar.
Si quiere cambiar a una persona permanentemente, asegúrese de cambiar su manera de pensar y no solo su conducta. Si solo cambia su conducta, él no entenderá por qué la cambió. Resulta ser un cambio superficial, y por lo general, de corta vida.
Su meta como maestro es expandir la mente humana, la que a propósito es como una liga de goma; después de que se estira nunca más vuelve a su forma original.
Conozco a muchos estudiantes que temen que si se esfuerzan mucho van a dañar su cerebro... a desgastar ese aparato por el exceso de uso. Pero les tengo una noticia. Una vez le pregunté a un amigo patólogo en Filadelfia:
—¿Has visto muchos cerebros?
—Centenares de ellos —me dijo.
—¿Alguna vez has visto a uno desgastado?
—Nunca he visto uno que ni siquiera esté ligeramente usado —me contestó.
Así que atrévase y corra el riesgo.
Ahora, cuando hablamos de expandir la mente, no estamos hablando sencillamente de reordenar los prejuicios. Así es como la mayoría de las personas perciben lo que es pensar. Pero, estamos hablando de un proceso caracterizado por la exactitud... un proceso de sembrar semillas que germinarán —y que interesantemente— darán frutos. ¿Cuándo? Usted nunca lo sabe. Esto es lo emocionante de la enseñanza.
Algunos de mis exalumnos se me han acercado para decirme:
—Usted cambió el rumbo entero de mi vida.
—Eso sí me anima —les digo—. ¿Qué dije para cambiar el curso de tu vida? Entonces, repiten alguna afirmación profunda, y tengo que decirles:
—No recuerdo haber dicho eso, pero ¡está tremendo! Déjame anotarlo.
Si se pone a pensar, es muy probable que los maestros que usted recuerda como los mejores en su vida fueron aquellos que sembraron semillas —y hasta la fecha usted sigue recogiendo la cosecha de lo que ellos sembraron.
Nunca se intranquilice tanto por causa de una ocasión de enseñanza específica que se olvide de este hecho: La buena enseñanza —y la verdadera educación— en esencia toma lugar durante una serie de momentos oportunos. Existe una dinámica de oportunidades impredecibles de manera que cuando logramos llegar a la mente y el corazón del estudiante las condiciones favorables para el aprendizaje están presentes.
Marcos 4 es la ilustración clásica —la parábola del sembrador. Al leer esta parábola descubrirá que solo hay una variable en cada situación que describe Jesús. El sembrador es el mismo y la semilla es la misma, pero en cada caso la clase de tierra —y así la reacción del individuo— es diferente. Todo depende de cómo el individuo responde.
Sea lo que sea que haga, prepárese para explotar estos momentos favorables para la enseñanza; úselos para enseñar a los individuos sensibles a la instrucción a aprender a pensar. Y por favor, dese cuenta de esto: Si les va a enseñar cómo pensar, eso presupone que usted ya sabe hacerlo.
Yo fui cambiado para siempre por causa de algunos de los profesores que tuve en la universidad y en el seminario, y en muchos casos no tuvo nada que ver con la asignatura que enseñaban. Pero todo sí tenía que ver con el hecho de que yo estaba expuesto a un ser humano que sabía cómo pensar y que tenía la increíble idea de que él podía enseñarme a hacer lo mismo.
El cristianismo —y en particular el evangélico— ha sido censurado en la esfera intelectual. Nada está más lejos de la verdad, pero muchos ven al cristianismo como el filtro de la persona que no piensa. Piensan que hacerse cristiano quiere decir meter la cabeza en un cubo y volarse los sesos con un revolver calibre 45. (En particular es este el punto de vista en cuanto a las mujeres. En la comunidad evangélica actual hay lugares en los cuales creo que gritaría si fuera una mujer —porque sé que si fuera a la iglesia y preguntara: «¿Qué puedo hacer por Jesucristo?», me dirían: «Hornear galletitas».)
Pero Jesús nos recuerda que debemos amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con todas nuestras fuerzas, y con toda nuestra mente. Así que, ningún cristiano puede seguir a Cristo y a la vez dejar de usar su mente.
Una segunda meta: Enseñe a las personas cómo aprender. Es decir, desarrolle estudiantes que sepan perpetuar el proceso de aprendizaje por el resto de sus vidas.
Piense por un momento qué involucra el aprendizaje. Aprender es siempre un proceso. Se está realizando todo el tiempo. Cada momento que usted vive, aprende y mientras aprende, vive. Deje de aprender hoy, y dejará de vivir mañana.
Es por eso que le felicito por leer este libro. Es el mejor elogio que me puede dar acerca de usted mismo. Con mucha frecuencia, las personas en nuestras iglesias que más necesitan aprender son las que raras veces intentan hacerlo. Es interesante, ¿no? Pero usted ha elegido otro camino. ¡Le felicito! Se ha involucrado en el proceso de aprender, y es muy emocionante. Lo mantendrá vivo.
No solo es un proceso emocionante sino también es lógico. Idealmente se compone de tres pasos: Va del todo, a la parte, y vuelve al todo. Esto es lo que llamamos síntesis. Pasa del gran cuadro a un análisis de las partes —desmenuzándolas, viendo el significado de las mismas a la luz del todo, para volverlas a unir de manera que todos salgan por la puerta pensando: «Ahora lo entiendo y puedo usarlo».
Así que para involucrar a las personas en el proceso de aprendizaje, primero deles la vista panorámica. Algunas personas —listas, con habilidad para expresarse, capaces— han estado en nuestras iglesias durante todas sus vidas y todavía no han captado el hilo del asunto, porque tendemos a especializarnos en el análisis de las partes.
Una vez cuando fui invitado a predicar a una iglesia, los ancianos dijeron:
—Hendricks, ¿nos podría hacer un favor? Prométanos no predicar sobre Efesios.
Decidí bromear un poco.
—¿Saben algo? —les dije—, nunca voy a una iglesia en la cual me digan lo que debo o no predicar.
—Oh, no, no, usted no entiende —dijeron—. Lo que sucede es que nos hemos pasado tres años en Efesios, y apenas estamos comenzando el segundo capítulo.
Esto es de esperarse ... y es por eso que la mayoría de las personas en nuestras iglesias terminan con nada más que doce cestas llenas de fragmentos. Carecen del gran cuadro. 
El proceso del aprendizaje no solo es emocionante y lógico, sino que también es un proceso de descubrimiento. La verdad es siempre más provechosa y más productiva cuando uno la ve por sí mismo. 
Durante más de tres décadas he estado enseñando en el Seminario Teológico de Dallas una asignatura acerca de cómo estudiar la Biblia por sí mismo. De las asignaturas que he tenido el privilegio de enseñar, esta es la que más he disfrutado. Después de que los alumnos estudian el pasaje de las Escrituras que les he asignado, regresan a la clase y nunca hay suficiente tiempo para que ellos compartan todo lo que descubrieron.
A menudo algún estudiante me desafía en forma amigable:
—Dr. Hendricks le apuesto que jamás ha visto esto —él está pensando que tampoco ni Juan Calvino ni Martín Lutero tuvieron la más mínima idea al respecto.
Y después de que relata una preciosa verdad extraída del texto, usted nunca ha visto a un profesor de seminario que se emocione como yo. 
Pero, ¿qué hacemos algunos de nosotros con una persona como esta? Le decimos:
—Sí, Guillermo, está bien. De hecho, cincuenta y tres año atrás, cuando primero conocí a Jesús, yo también aprendí esa verdad.
Como resultado, la verdad no entusiasma al oyente promedio en las iglesias evangélicas más bien lo entumece. El programa educativo en las iglesias es a menudo un insulto a la inteligencia de las personas. En lugar de enseñarlas a crecer por medio de la Palabra de Dios que realmente es viva, les estamos dando flores recortadas y marchitas. Nunca han tenido la experiencia de aprender la Palabra de Dios con el método de aprendizaje por descubrimiento... de afirmar por sí mismos: «Esto es lo que Dios ha dicho. Esto es lo que Él quiere que yo haga. ¡Tengo que contárselo a alguien para que también experimente cambios en su vida como los que yo estoy teniendo!» 
El tercer objetivo: Enseñe a las personas cómo trabajar.
Este concepto nos regresa al principio de nunca hacer por el estudiante lo que él puede realizar por sí mismo. Si lo hace, hará de él o de ella un incapacitado... un parapléjico pedagógico.
Si alguna vez visitó el Yellowstone National Park [el Parque Nacional Yellowstone], es probable que un guardabosque le diera un pedazo de papel a la entrada del parque. En este papel está escrita con letras grandes la advertencia: «No alimente a los osos». No obstante, apenas entra en el corazón del parque, ya ve a las personas dándole de comer a los osos. La primera vez que vi esto le pregunté al guardabosque al respecto.
—Señor —me contestó—, y eso que usted solo ha visto una pequeña parte del panorama. Describió cómo el personal del parque, durante el otoño y en el invierno, tiene que sacar los cuerpos de osos muertos, osos que perdieron la habilidad de buscar comida por sí mismos.
Y eso mismo es lo que nos está pasando.
Quiero hacerle una pregunta. Puede ser que usted mismo se reconozca como culpable, así que amárrese el cinturón.
¿Es usted uno de los culpables? ¿Es usted parte del problema, o está trabajando en la solución?
Nunca olvide que su tarea es desarrollar personas que sean autodirigidas, que sean disciplinadas, que hagan lo que hacen porque ellos deciden hacerlo. Por eso es que yo sugiero que emplee más tiempo cuestionando respuestas que contestando preguntas. Nuestra tarea no es dar respuestas rápidas y fáciles, soluciones medicinales que nunca funcionan en la vida real. Es muchísimo mejor tener estudiantes que salgan de la clase rascándose la cabeza con preguntas en las cuales pensar y de las cuales hablar, y ansiosos por solucionar en la semana entrante los desafíos que surgieron durante la lección. 
Entonces usted sabrá que se está realizando la enseñanza, en lugar de ver bostezos disimulados. 
Y antes de dejar este tema, le aseguro que requiere esfuerzo lograr que las personas trabajen.

Habilidades básicas
Si va a enseñar a los estudiantes a pensar, aprender y trabajar, entonces ayúdelos a dominar cuatro habilidades básicas: leer, escribir, escuchar y hablar.
Las iglesias evangélicas de hoy necesitan con desesperación personas que lean. Quiero hacer una profecía: Dentro de pocos años, cada vez más iglesias se verán forzadas a enseñar a sus congregaciones ya sea a leer, o a hacerlo mejor. 
Un día le dije a una de mis clases en el seminario: «El problema con la persona promedio que sale de la universidad es que no sabe leer, no puede escribir ni puede pensar. Y si usted no puede leer, escribir o pensar, ¿qué puede hacer?»
«Ver televisión», dijo alguien.
Exactamente. Y la televisión está usurpando la educación. Como educador cristiano, y en especial si usted es padre o madre, debe alarmarse ante la realidad de que nuestro pueblo se ha hecho adicto a una droga que se enchufa, y una de las mejores cosas que usted puede hacer es ayudarle a desconectarse. Este triste aparato puede diezmar la habilidad de leer y también las de pensar y crear —las habilidades más esenciales que usted como maestro quiere desarrollar en ellos.
Desde luego, hay mucho en la práctica educacional común que tampoco contribuye al desarrollo de estas habilidades. Mi hijo mayor, Bob, estaba muy ansioso por empezar su primer grado.
—Papá —dijo él—, ¡voy a aprender a leer!
El primer día volvió a la casa y dijo tristemente:
—Papá, no puedo leer.
—Hijo, eso te va a llevar un poco de tiempo— le aseguré—, sé paciente, hijito.
Pero me preocupé al ver que los meses seguían pasando y él seguía sin leer. Fui a hablar con la maestra, una joven adorable, recién graduada de una escuela de educación.
—Oh, Sr. Hendricks, usted no entiende —dijo ella—. Lo importante no es que él aprenda a leer, sino que esté feliz.
¡Ay, no! —pensé—, estamos frente a un culto a la felicidad.

Soportamos esto hasta terminar el curso, cuando finalmente le pregunté a la maestra:
—Señorita, ¿alguna vez se le ocurrió pensar que él estaría más feliz si supiera leer? Tal parece que no.   
Pagué seiscientos dólares por un curso correctivo de lectura para mi hijo —los mejores seiscientos que haya invertido porque en la actualidad lee más rápido que yo (lo cual es muy rápido). Y cuando estamos juntos tenemos conversaciones muy estimulantes acerca de lo que estamos leyendo.
De la habilidad de leer proviene la de escribir. Dé a los estudiantes oportunidades creativas de expresarse en papel. Se quedará fascinado con lo que algunos de ellos pueden producir.
De las otras dos habilidades —escuchar y hablar—, escuchar es la más difícil, el arte mayor y la habilidad más crucial. No obstante, pocas veces enseñamos a las personas cómo escuchar, y peor aún, tampoco les damos el ejemplo.
El ejecutivo promedio emplea setenta por ciento de su tiempo escuchando, para lo cual obtiene poca o ninguna preparación. Vaya a casi cualquier universidad, y no podrá graduarse sin aprobar una asignatura acerca de cómo preparar un discurso. Pero casi ninguna de ellas les requiere llevar una asignatura acerca de cómo escuchar.
Durante años he enseñado cómo hacer discursos, y le digo que es relativamente sencillo enseñar oratoria a una persona —¡pero trate de enseñarle a escuchar!
En el seminario enseñamos homilética —la ciencia de la preparación y predicación de sermones— y el resultado es la predicación. Ahora, la predicación, por supuesto, es un concepto completamente bíblico. No podemos dejar de hacerla. No es una opción. Pero, ¿de qué vale predicar si nadie escucha?
Además, un buen maestro es un buen oyente. No son muchos los que le dirán eso, así que sencillamente créalo.

Y en cuanto a dar un discurso, está es un área de entrenamiento en la cual idealmente los padres deberían comenzar a enseñar desde temprano en el hogar. Sugiero que empiecen por enseñar a sus hijos a ponerse de pie y hablar cuando solo tengan tres, cuatro o cinco años. Más adelante, llévelo a los hospitales o a la cárcel local o a otros lugares donde tengan la oportunidad de articular su fe. Uno aprende a hablar en público haciéndolo.

El fundamento llamado fracaso
El fracaso es una parte necesaria en el proceso del aprendizaje.
Tengo cuatro hijos. ¿Sabe cómo aprendieron a caminar? Un día, cuando todavía estaban en el corral, detrás de las barras, ellos observaron atentamente cómo alguien cruzaba la habitación. Se dijeron a sí mismos: «¡Oye, mira esa acción maravillosamente peripatética!» Así que cada uno se paró y dijo: «Ahora debo proceder a caminar». Y desde entonces lo han estado haciendo.
Por supuesto, usted no cree esto. Usted ha visto a un pequeñito ponerse de pie, soltar las manos, dar unos pocos pasos tambaleándose y entonces caerse. De nuevo se levanta y del otro lado de la habitación usted extiende sus brazos y le dice: «¡Ven, Guillermito!» Comienza a venir, pero pronto sus piernas van más rápido que el cuerpo, y se cae al piso.
¿Entonces acaso dice: «¡Qué pena! Yo creo que nunca fui llamado a caminar»? No. Se levanta y camina, y se cae y camina, y mientras más aprende a caminar, menos se cae —aunque nunca llegará el momento en el cual la posibilidad de caerse no este presente.
Imagine esta situación: Los discípulos han sido enviados de dos en dos y lo están pasando muy bien. Vuelven a donde está Jesús y le dicen:
—Señor, aun los demonios se nos sujetan.
Pero un día se enfrentan a un caso difícil. No les ha sido posible sacarle un demonio a un niño. El padre del niño, desesperado, va a Jesús y le dice:
—Fui a tus discípulos, pero no pudieron.
Así que Jesús saca el demonio.
De seguro, los discípulos llamaron a Jesús a un lado y le dijeron:
—Señor, ¿qué pasó?
—Les explicaré  —les contesta—. Este tipo de demonio solo sale mediante oración y ayuno.
Como sucede tan a menudo, el fracaso le proporcionó a los discípulos una de sus mayores experiencias de aprendizaje.
Uno de los estudiantes más brillantes que he tenido es ahora profesor de una universidad prominente, y con rapidez se está convirtiendo en la principal autoridad en su campo a nivel mundial. Él tomó una asignatura conmigo en la cual fracasó por completo. Y hasta el día de hoy él dice que fue la mejor experiencia de aprendizaje de su vida.

Casos especiales
Enseñar es tanto una ciencia como un arte. Como una ciencia, incluye leyes básicas. Como un arte, incluye conocer las excepciones a las leyes.
Existen excepciones para el principio de nunca decirle a los estudiantes —o hacer por ellos— lo que pueden aprender o hacer por sí mismos. Si las conoce evitará algunas frustraciones.
Una excepción trata del asunto sencillo de ahorrar tiempo. No hay necesidad de desperdiciar horas para reinvertir la rueda. Y si el edificio en donde estamos se empieza a quemar, no es el momento oportuno para una sesión de intercambio de ideas sobre qué hacer. Es el momento para que alguien diga: «¡Aquí está la salida!» Esto mismo se aplica a la buena enseñanza.
Una segunda excepción se da cuando hay estudiantes con necesidades especiales de aliento y ayuda. Por varias razones, a medida que participan en el desafiante proceso del aprendizaje —que necesariamente incluye el fracaso— estos estudiantes son más propensos a darse por vencidos. En el proceso del fracaso es fácil que ellos digan: «Yo sé que no puedo hacerlo».
Una vez, en una entrevista por televisión, me preguntaron qué había aprendido en treinta y cinco años de enseñar en el seminario. Dije que había aprendido que mi tarea principal es decirle convincentemente a los estudiantes: «¡Creo en ti! ¡Lo vas a lograr!» Los estudiantes de seminario —hombres y mujeres que representan lo que se podría considerar la crema y nata de la comunidad evangélica— a menudo son hoy muy afectados con sentimientos de inferioridad.
Así que, al enseñar, sea sensible al hombre o mujer que diga: «No creo que Dios me pueda usar», o al niño que dice: «Me gustaría ser un abogado o un misionero, pero no creo tener lo que eso requiere». Es muy fácil destruir el espíritu de una persona como esa.
Una tercera excepción es cuando sus estudiantes están tan motivados que reciben todo lo que usted les da y todavía quieren más. Están tan entusiasmados, y su interés es tan intenso, que difícilmente se pueden contener.
Una vez le regalé un Nuevo Testamento a un exjugador profesional de fútbol que conoció a Cristo y cuya vida había cambiado radicalmente. Una semana después de habérselo dado, nos volvimos a encontrar y me dijo:
—Lo leí.
—Magnífico —le dije—, ahora querrás continuar hasta que lo hayas leído todo.
—No —me contestó—, ya lo leí por completo, hasta los Salmos que están atrás.
Agregó:
—Entiendo que hay otra mitad —Así que le di una Biblia completa, y cuatro semanas después se había leído todo el Antiguo Testamento. (¡Conozco ancianos de iglesias evangélicas que en toda su vida nunca leyeron la Biblia completa!)
Por lo tanto, cuando el estudiante esté tan hambriento, dígale todo lo que pueda.

Sin volver atrás
Por último, una palabra de advertencia: Aunque lleve tiempo, una vez que usted logre que las personas crucen la barrera y encuentren el verdadero gozo de descubrir y aprender, nunca más se conformarán con una educación que sea menos emocionante. Nunca quedarán satisfechos con algo menos que una profunda participación en el proceso del aprendizaje.

Para reflexionar
(Preguntas para su evaluación personal y para discusión con otros maestros).

1.         ¿De que clase de maestros disfruta más al aprender y por qué?

2.  Mentalmente seleccione tres estudiantes a quienes usted enseña, y analice sus diferencias individuales. ¿Que diferencias hay en la manera en que ellos piensan y aprenden? ¿Cómo difieren en su entendimiento de la Biblia y su nivel de experiencia como cristianos? ¿Cuáles son las diferencias principales de sus trasfondos de las que usted está consciente —familia, geografía, cultura, educación, nivel económico, etc? ¿Qué diferencias principales se manifiestan en su estilo de vida? (Estas son buenas preguntas para hacérselas de todos sus alumnos). 
3. ¿Cuáles son sus metas más importantes como maestro?

4.  ¿Cómo ha sido el fracaso parte de su crecimiento personal?

El conocimiento no se puede pasar de una mente a otra como si fuese una sustancia material, porque los pensamientos no son objetos que se sostienen en las manos y se palpan... Las ideas deben volverse a pensar, la experiencia debe volverse a experimentar.

—John Milton Gregory

Capítulo 3
  
La ley de la actividad