“La Palabra de Dios es Independiente y es Luz, para todo aquel que esté perdido en las tinieblas torcidas y oscuras de la vida”.
lunes, 25 de abril de 2011
EL CÓDIGO SECRETO DE LA BÍBLA.MICHAEL DROSNIN (Actualizado el 5-5-2011 Cap.I )
El inquietante mensaje que sólo hoy a podido ser descifrado gracias a la informática MICHAEL DROSNIN
El código secreto de la Biblia
Título original: Bible Code
© One Honest Man, Inc., 2000.
por la traducción, Traducción Andy Ehrenhaus
© Editorial Planeta, S. A.,
Digitalizador: desconocido
Editado: Nascav (España)
L-01 ± 20/01/04
Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Libro de Daniel 12, 4
Por persistente que sea, la distinción entre pasado, presente y futuro es pura ilusión. ALBERT EINSTEIN, 1955
INDICE
INTRODUCCION
CAPITULO UNO: EL CODIGO
CAPITULO DOS: EL HOLOCAUSTO ATÓMICO
CAPITULO TRES: TODO SU PUEBLO EN GUERRA
CAPITULO CUATRO: EL LIBRO SELLADO
CAPITULO CINCO: EL PASADO RECIENTE
CAPITULO SEIS: ARMAGEDON
CAPITULO SIETE: APOCALIPSIS
CAPITULO OCHO: LOS DIAS FINALES
COROLARIO
NOTAS A LOS CAPITULOS
NOTAS A LAS ILUSTRACIONES
APENDICE
AGRADECIMIENTOS
________________________________________________________________________________
INTRODUCCIÓN
El reportaje es el primer borrador de la historia. Este libro ofrece un informe completo de un código oculto en la Biblia que revela hechos ocurridos miles de años después de que la propia Biblia fuera escrita. Quizá se trate, por tanto, del primer borrador del futuro. Nuestro conocimiento del código bíblico es incipiente. Es como acceder a un gigantesco puzzle de infinitas piezas con sólo unos pocos cientos o miles de ellas en la mano. Tampoco tenemos un modelo: hemos de imaginarlo. Lo único que puedo afirmar con absoluta certeza es que hay un código en la Biblia y que en un puñado de dramáticos casos ha servido para anunciar hechos que ocurrieron tal y como se había predicho. No hay manera de saber si el código será igualmente certero en cuanto al futuro más lejano. Me he propuesto aplicar aquí los mismos criterios de investigación periodística que he aplicado en otros casos. He empleado cinco años en verificar la información. No he dado nada por hecho sin contrastarlo antes. He confirmado cada hallazgo del código bíblico en mi ordenador personal mediante dos programas distintos: el empleado por el matemático israelí que descubrió el código y un segundo programa diseñado de manera independiente del primero. Asimismo, he entrevistado a los científicos que investigaron el código tanto en Estados Unidos como en Israel. Fui testigo de muchos de los hechos descritos en el libro. Cuando no fue así, el relato de los mismos se ha basado en testimonios directos o en noticias confirmadas por prensa escrita. Al final del libro hay un apartado de minuciosas notas rerentes a cada capítulo, otro de notas relativas a las ilustraciones y una copia del experimento original que dio veracidad al código de la Biblia. Me he trazado el objetivo de referir cuanto está codificado en la Biblia con la misma objetividad con que habría cubierto un suceso de actualidad en mis tiempos en el Washington Post o la información sobre un consejo de dirección cuando trabajaba en el Wall Street Journal.
No soy rabino ni sacerdote, ni un estudioso de la Biblia. No tengo convicciones preconcebidas pero sí un único rasero: la verdad.
Este libro no es la última palabra. Es
CAPITULO UNO
EL CÓDIGO
El 1 de septiembre de 1994 volé a Israel para encontrarme en Jerusalén con el poeta Chaim Gun, amigo íntimo del primer ministro Itzhak Rabin. «Un matemático israelí ha descubierto en la Biblia un código oculto que parece revelar hechos ocurridos miles de años después de que fuera escrita», rezaba mi carta a Rabin. «Si me he permitido escribirle es porque la única vez que su nombre completo -Itzhak Rabin-aparece codificado en la Biblia, las palabras "asesino que asesinará" lo cruzan. »Esto no debería tomarse a la ligera, toda vez que los asesinatos de Anwar al-Sadat y de John y Robert Kennedy también aparecen codificados en la Biblia; en el caso de Sadat, con el nombre completo del homicida, la fecha y el lugar del atentado, y el modo de perpetrarlo. »Creo que corre usted un grave peligro, pero también que el peligro puede ser evitado.» El 4 de noviembre de 1995 llegó la terrible confirmación. Un hombre que se creía encomendado por Dios acababa de disparar a Rabin por la espalda. Durante tres mil años, el atentado había permanecido oculto en el código secreto de la Biblia. La muerte de Rabin vino a confirmar, de manera dramática, que el código bíblico, el texto oculto en el Antiguo Testamento que vaticina el futuro, es una realidad innegable. El código fue descubierto por el doctor Eliyahu Rips, uno de los expertos mundiales en teoría de grupos, el modelo matemático en el que se basa la física cuántica. Lo han corroborado renombrados matemáticos de Harvard, Yale y la Universidad Hebrea. Lo ha verificado un experto en descodificación del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Ha superado tres niveles de revisión por parte de una destacada publicación científica. El asesinato de Rabin no es el único acontecimiento moderno de que da cuenta el código. Además de los atentados contra Sadat o los hermanos Kennedy, en la Biblia están codificados centenares de hechos cruciales para el mundo, desde la segunda guerra mundial hasta el escándalo del Watergate, el Holocausto, la bomba de Hiroshima, la llegada del hombre a la Luna o el reciente impacto de un cometa en Júpiter. Tampoco ha sido el asesinato de Rabin el único acontecimiento anunciado con antelación. El día exacto en que el cometa chocaría con Júpiter fue descodificado antes de que ocurriera, y otro tanto sucedió con las fechas de la guerra del Golfo. Nada de esto parece ajustarse a las reglas de nuestro pragmático mundo y, puesto que no soy creyente, yo sería de los primeros en tacharlo de fiebre milenarista. Pero he estado metido en ello durante cinco años. He pasado muchas semanas junto al doctor Rips, su descubridor. He aprendido hebreo y comprobado el código día tras día en mi ordenador personal. He hablado con el funcionario de Defensa estadounidense que confirmó personalmente la existencia del código en la Biblia. Y me he desplazado a Harvard, Yale y la Universidad Hebrea para entrevistar a tres de los más eminentes matemáticos del mundo. Todos ellos han coincidido en afirmar que en la Biblia hay un código y que éste predice el futuro. Yo, en cambio, siempre me mantuve reticente. Hasta que Rabin fue asesinado.
Aunque yo mismo había encontrado en el código la clara advertencia de que Rabin sería asesinado
durante el año judío que empezaba a finales de 1995, jamás creí que pudiera ocurrir. Al morir Rabin cuando y como rezaba la predicción, lo primero que pensé fue: «Dios mío, esto va en serio.» No podía ser una coincidencia. Las palabras «asesino que asesinará» cruzan el nombre de «Itzhak Rabin» la única vez que éste aparece completo en el Antiguo Testamento. Según el código de la Biblia, Rabin moriría en el año judío que empezaba en septiembre de 1995. El 4 de noviembre de 1995, el mundo conoció la trágica noticia de su muerte. Chaim Guri, el amigo de Rabin, me confesó que pensó lo mismo que yo cuando se enteró del atentado. «Fue como si me atravesaran el corazón con un puñal dijo Guri-. Llamé al jefe del Estado Mayor, el general Barak, y le dije: "El periodista norteamericano lo sabía desde hace un año; se lo advertí al primer ministro. Estaba en la Biblia."» La primera vez que tropecé con la predicción del asesinato de Rabin recordé la pregunta que me había hecho el editor: «Si hubiera sabido usted acerca del asesinato de Sadat antes de que ocurriera, ¿podría haberle avisado del peligro y evitado que sucediera?» Con Rabin lo intenté y fallé. Nadie logró dar previamente con el nombre del pistolero o la fecha exacta del atentado. Pocos días después de mi primer contacto con el primer Ministro israelí, el doctor Rips y yo fuimos a ver al principal científico del Ministerio de Defensa, el general Isaac Ben-Israel. Buscábamos nuevos detalles. Pero sólo parecía figurar el año. Después del atentado, el nombre del asesino -«Amir»-saltó de inmediato a la vista. Siempre había estado allí, encima del de su víctima, perfectamente descifrable. «Amir» aparecía codificado en el mismo sitio que «Itzhak Rabin» y «asesino que asesinará». Más aún; las palabras «nombre del asesino» aparecían en el texto de la Biblia en el mismo versículo que encerraba el nombre de «Amir». En ese preciso versículo, el texto oculto afirmaba «Golpeó, mató al primer ministro». Incluso llegaba a identificarlo con un israelí que dispararía casi a quemarropa: «Su asesino, uno de su gente, aquel que se acercó.» El código revelaba adernás cuándo y dónde ocurriría. «En 5756», el año judío que empezó en septiembre de 1995, se cruzaba con «Tel-Aviv» y «asesinato de Rabin». «Amir» volvía a aparecer muy cerca. No obstante, antes del atentado sólo sabíamos que el código vaticinaba que sería «en 5756». Y Rabin ignoró las advertencias. «No te creerá -me había prevenido su amigo Guri cuando le entregué la carta-. Rehúye todo misticismo. Y además es fatalista.» De modo que no sé si podía haberse evitado el asesinato. Sólo sé lo que le expresé al primer ministro en mi carta: «Nadie puede decirle si un acontecimiento codificado está predeterminado o es sólo una posibilidad. Yo creo que es una posibilidad, es decir, que en la Biblia están codificadas todas las probabilidades y que nuestros actos determinan el resultado final.» No habíamos sido capaces de salvarle la vida a Rabin. Pero de manera súbita, casi brutal, yo tenía la absoluta certeza de que el código de la Biblia era una realidad. Cuando, hace cinco años, volé a Israel por primera vez, el código de la Biblia, e incluso la propia Biblia, estaba muy lejos de mis intereses. El objeto de mi viaje era conversar con el jele de la inteligencia israelí sobre la guerra del futuro. Sin embargo, estando allí tuve noticias de otro misterio, un misterio que me hizo retroceder varios milenios de golpe: exactamente 3200 años, hasta la época en que, según la Biblia, Dios se dirigió a Moisés en el monte Sinaí. Un joven funcionario al que había conocido poco antes se dirigió a mí cuando me disponía a abandonar la sede del servicio secreto. -Hay un matemático en Jerusalén a quien me gustaría que conociese -me dijo-. Al parecer encontró la fecha exacta del inicio de la guerra del Golfo en la Biblia. -No soy creyente -dije, entrando en mi coche. -Tampoco yo lo soy -dijo el funcionario-. Pero el caso es que él encontró un código en la Biblia con la fecha exacta del conflicto tres semanas antes de que estallara. Parecía muy difícil de creer. Pero el funcionario era tan poco religioso como yo, y el hombre que había descubierto el código tenía fama de ser un auténtico genio de las matemáticas. Fui a verle. Eli Rips es un hombre modesto. Tal es así que tiende a quitarse méritos por su propio trabajo y adjudicárselos a otros, y nadie diría que es un matemático de renombre mundial. Cuando nos conocimos en junio de 1992, en su casa de las afueras de Jerusalén, supuse que hacia el final de la velada yo acabaría comprobando que no tenía ningún descubrimiento que mostrarme. Rips extrajo un volumen de su biblioteca y me leyó una cita de un sabio del siglo XVIII llamado el Genio de Vilna: «Es regla que todo lo que fue, es y será hasta el fin de los tiempos está incluido en la Torá, desde la primera hasta la última palabra. Y no tan sólo en un sentido general, sino hasta el menor detalle de cada especie y cada uno de sus individuos, y hasta el detalle de cada detalle de cuanto le ocurra a éste desde que nace hasta que deja de existir.» Cogí una Biblia de su escritorio y le pedí que me enseñara dónde aparecía en ella la guerra del Golfo. En lugar de abrir el libro sagrado, Rips encendió su ordenador. -El código de la Biblia es un programa de ordenador -explicó. En la pantalla aparecieron cientos de letras hebreas resaltadas en cinco colores distintos. Parecía un enorme crucigrama. Rips me mostró una hoja impresa. «Hussein», «Scuds» y «misil ruso» aparecían codificados juntos en el Génesis. La secuencia completa del código rezaba: «Hussein escogió un día.» -Aquí, en Génesis 14, donde se narra la historia de las guerras de Abraham con los reinos vecinos, encontramos la fecha: «fuego el 3 Shevat». Esa fecha del calendario judío equivale al 18 de enero de 1991-dijo Rips levantando la vista de la pantalla-. Es el día en que Iraq lanzó el primer misil Scud contra Israel. -¿Cuántas fechas ha encontrado usted? -pregunte. -Sólo ésta, tres semanas antes de que estallara la guerra -repuso Rips. -Pero ¿quién podía saber hace tres mil años que habría una guerra del Golfo, por no mencionar el misil lanzado el 18 de enero? -Dios. El código de la Biblia fue descubierto en el texto hebreo original del Antiguo Testamento, es decir, en la primera versión escrita del libro sagrado. Este libro ha sido traducido a casi todos los idiomas y es hoy la base de la religión occidental. El código de la Biblia es ecuménico: su información va dirigida a todos. Sin embargo, sólo existe en hebreo, ya que éste es el idioma original de la Biblia.
Rips me contó que el primero en intuir la presencia de un código en el texto fue un rabino de Praga, hace ya más de medio siglo. El rabino, que se llamaba H. M. D. Weissmandel, descubrió que si se saltaba cincuenta letras y luego otras cincuenta y otras cincuenta más podía leer la palabra «Torá» desde el principio del libro del Génesis. Y que lo mismo ocurría con el libro del Éxodo. Y en el de los Números. Y en el Deuteronomio. «Yo me enteré por pura casualidad hablando con un rabino de Jerusalén -me dijo Rips-. Intenté encontrar el original y finalmente di con la única copia que existe, aparentemente, en la Biblioteca Nacional de Israel. No se extendía mucho sobre el código, apenas unas pocas páginas, pero parecía interesante.» Aquello fue doce años atrás. «Empecé contando letras, como Weissmandel -continuó Rips-. Verá, Isaac Newton también anduvo detrás del código de la Biblia y lo consideraba más importante que su teoría del universo.» Isaac Newton, el primer científico moderno, el hombre que formuló los principios mecánicos de nuestro sistema solar y descubrió la fuerza de gravedad, estaba seguro de que la Biblia ocultaba un código capaz de revelar el futuro. Aprendió hebreo y dedicó la mitad de su vida a buscarlo.
De acuerdo con su biógrafo John Maynard Keynes, se diría que Newton estaba obsesionado con el código. Cuando Keynes asumió el cargo de rector de Cambridge, descubrió las notas que Newton había dejado allí al abandonar la rectoría. Keynes no cabía en sí de asombro. La mayor parte del millón de palabras manuscritas por el propio Newton no versaban sobre matemáticas o astronomía, sino sobre teología esotérica. Dejaban bien a las claras la certeza del gran físico de que la Biblia ocultaba una profecía de la historia de la humanidad. Newton, afirmaba Keynes, estaba convencido de que la Biblia y el universo entero eran un «criptograma pergeñado por el Todopoderoso», y estaba deseoso de «leer el acertijo de la mente divina, el acertijo de los acontecimientos pasados y futuros que la divinidad había preestablecido».
Newton murió sin encontrar el código. Por variados que fueran los modelos matemáticos que aplicaba, no logró encaminar sus largos años de búsqueda.
Rips si lo lograría. Isaac Newton no pudo descubrirlo porque, a diferencia de Eliyahu Rips, carecía de una herramienta esencial: el ordenador. El código de la Biblia tenía una especie de protección temporal. Un sello inviolable, salvo para los ordenadores. «Usé un ordenador y atravesé el umbral -explicó Rips-. Encontré tantas palabras codificadas que ya no podía tratarse de una mera casualidad estadística. Estaba seguro de haber dado con algo verdaderamente importante. »Lo recuerdo como el momento más feliz de mi vida», me confesó Rips, cuyo fuerte acento, mitad ruso, mitad hebreo, es fiel testimonio de su apresurada salida de Rusia, hace ya veinte años, con destino a Israel. Si bien es creyente y en la esquina superior derecha de cada una de las páginas de sus cálculos y anotaciones garabatea dos caracteres hebreos de agradecimiento a Dios, Rips considera, con Newton, que las matemáticas son sagradas. Armado de tesón, Rips finalmente logró elaborar un sofisticado modelo matemático que, aplicado por ordenador, confirmaba la codificación del Antiguo Testamento. Sin embargo no lograba superar una última dificultad: encontrar el modo de demostrar los hechos de manera sencilla y elegante. Hasta que conoció a otro israelí, el físico Doron Witztum. Witztum no trabaja para ninguna universidad y, a diferencia de Rips, es prácticamente desconocido en el medio científico. Pero fue quien completó el modelo matemático, y por ello Rips lo considera «tan genial como Rutherford». Rips me dio una copia del experimento original, «Secuencias equidistantes de letras en el libro del Génesis». En el resumen de la página inicial podía leerse: «El análisis randomizado señala la existencia de información oculta en el texto del Génesis, imbricada en forma de secuencias equidistantes de letras. Su nivel de significancia es del 99,998%.» Allí mismo, en su sala de estar, leí el informe entero. Rips y sus colegas habían escogido 32 grandes sabios, eminencias de tiempos bíblicos y modernos, a fin de determinar si sus nombres, fechas de nacimiento y de muerte estaban codificadas en el primer libro de la Biblia. Luego buscaron estos mismos nombres y datos codificados en la traducción hebrea de Guerra y paz y en otros dos textos originales en hebreo. En la Biblia, nombres y fechas aparecían ligados. En Guerra y paz y los otros dos libros, no. Las posibilidades de dar por puro azar con la información codificada resultaron ser de una en diez millones. A modo de control, Rips cogió los 32 nombres y las 64 fechas y las entremezcló en diez millones de combinaciones distintas hasta que todos los pares obtenidos fueron incorrectos menos uno. Luego determinó, con la ayuda de un ordenador, cuál de los diez millones de ejemplos ofrecía mejores resultados. Para su sorpresa, en la Biblia sólo estaban apareados los datos correctos. «Ninguna de las 9999999 combinaciones al azar aparecían en el texto oculto -dijo Rips-. El resultado era de cero a 9999999, o de uno en diez millones.»
Un experimentado descodificador de la ultrasecreta Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, el centro clandestino de escucha situado en las inmediaciones de Washington, tuvo noticias del asombroso descubrimiento israelí y decidió investigar el caso. Harold Gans se había pasado la vida creando y rompiendo códigos para los servicios secretos norteamericanos. Era, por formación, experto en estadísticas. Hablaba hebreo. Y estaba seguro de que el código de la Biblia era «ridículo, cosa de diletantes». Gans confiaba en poder demostrar que el tal código no existía. De modo que creó su propio programa de ordenador y buscó la misma información que los israelíes pretendían haber encontrado. Para su sorpresa, los datos estaban allí. Las fechas de nacimiento y muerte de los sabios aparecían codificadas junto a sus nombres. Gans no daba crédito a sus ojos. Decidió buscar información totalmente nueva en el código para así poner en evidencia los fallos del experimento de Rips e incluso, quién sabe, demostrar que todo era un truco, un montaje. «Si el código -me dijo Gans-era en efecto real, supuse que las ciudades donde estos grandes hombres habían nacido y muerto también estarían codificadas.» Durante 440 horas, Gans no sólo buscó los nombres de los 32 sabios utilizados por Rips, sino que realizó el mismo control con una lista anterior, desechada por éste, de otros 34 sabios. En los 66 casos, los nombres y las ciudades de óbito y nacimiento coincidían. «Me entraron escalofríos al verificarlo», recuerda Gans. A la vista de los resultados no tuvo más remedio que creer en el código. El descodificador del Pentágono había corroborado, de manera independiente y con su propio programa,los resultados de los investigadores israelíes. Hombres que habían vivido cientos y miles de años después de que la Biblia fuera escrita aparecían codificados con todo detalle. Rips había encontrado las fechas. Gans, las ciudades. Sin duda, el código de la Biblia era real. «Concluimos, pues, que estos resultados permiten corroborar los resultados comunicados por Witztum, Witztum, Rips y Rosenberg», escribió Gans en el informe final de su investigación. «El trabajo que realicé con el código de la Biblia -diría Gans luego-no se diferenciaba mucho de mi práctica habitual en el Departamento de Defensa. Al principio, mi escepticismo era del ciento por ciento. El código me parecía una soberana tontería. Me propuse desmantelarlo y acabé demostrando que era un hecho.» Había en la Biblia información acerca del pasado y el futuro codificada de manera tal que no existía posibilidad matemática alguna de que fuera casual; además, la información no aparecía en ningún otro texto. Rips y Witztum enviaron su artículo a Statistical Science, una destacada publicación científica norteamericana. Robert Kass, profesor de Carnegie-Mellon y editor de la revista, se mostró escéptico. No obstante decidió someterlo al juicio de otros expertos, que por otra parte constituye el procedimiento habitual de verificación entre colegas de todas las publicaciones científicas serias. Para asombro de Kass, el artículo de Rips-Witztum pasó la revisión. El primer revisor confirmaba la solidez matemática del trabajo. Kass recurrió a un segundo experto. Éste también dio fe de la corrección de los procedimientos. Entonces Kass hizo algo inédito: llamó a un tercer experto.
«Nuestros revisores -me confió Kass-estaban desconcertados. La posibilidad de que el libro del Génesis contuviera información significativa acerca de personajes actuales iba contra todas sus convicciones. No obstante, las pruebas adicionales reconfirmaron el fenómeno.» Kass envió el siguiente mensaje por correo electrónico a los israelíes: «El artículo ha pasado la tercera revisión. Vamos a publicarlo.» A pesar del natural escepticismo de los matemáticos laicos, ninguno pudo encontrar error alguno en el procedimiento. Ninguno pudo esgrimir la más mínima objeción respecto del experimento. Tampoco pudo dar ninguno una explicación razonable de la sobrecogedora existencia en la Biblia de un código capaz de vaticinar hechos posteriores a su escritura. La Biblia tiene la forma de un gigantesco crucigrama. Está codificada de principio a fin con palabras que, al conectar entre sí, revelan una historia oculta. Cada palabra está formada por letras equidistantes entre sí, de manera que saltando x letras desde la primera surge, como en una especie de acróstico, el mensaje significativo. Pero el sistema no es tan simplecomo parece. Imbricada en todo el texto conocido de la Biblia yace oculta bajo el original hebreo del Antiguo Testamento una compleja red de palabras y frases, una nueva revelación.
Hay una Biblia debajo de la Biblia.
La Biblia no sólo es un libro: también es, por así decirlo, un programa de ordenador. Grabada en piedra y manuscrita en rollos de pergamino, impresa luego en formato de libro, la Biblia ha esperado durante siglos a que inventáramos los ordenadores. Ahora por fin podemos leerla como estaba pensado que lo hiciéramos.
Para dar con el código, Rips eliminó los espacios entre palabras y convirtió la totalidad del texto bíblico original en una hebra continua compuesta por 304805 letras. Al hacerlo, estaba devolviendo la Torá a la forma primigenia que los grandes sabios le atribuyen. Pues ésa es la forma legendaria en que Moisés habría recibido la Biblia de Dios: «contigua, sin solución de palabras». El ordenador explora esta hebra en busca de nombres, palabras y frases codificadas. Comienza por la primera letra de la Biblia y verifica todas las secuencias alternas posibles: palabras formadas por saltos de 1, 2, 3, y así hasta varios miles de espacios. Luego repite la búsqueda comenzando por la segunda letra. Luego por la tercera, la cuarta, hasta llegar a la última letra del texto. En cuanto encuentra una palabra clave, el ordenador puede dedicarse a buscar información relacionada con ésta. Una vez tras otra descubre, codificados con significativa proximidad, nombres, fechas y lugares afines: Rabin, Amir, Tel-Aviv, el año de su asesinato, todo en el mismo tramo de texto. El ordenador registra las conexiones entre palabras tras someterlas a una doble verificación: que su proximidad en el texto sea significativa y que la secuencia alterna que las forma sea la más corta de todas las posibles. Rips puso como ejemplo del funcionamiento del códigó el caso de la guerra del Golfo: «Pedimos al ordenador que buscara las palabras "Saddam Hussein". Luego rastreamos la existencia de palabras afines que pudieran aparecer de manera matemáticamente significativa. Junto a "Guerra del Golfo" encontramos las palabras "Scuds" y "misiles rusos"; además, la fecha de inicio del conflicto estaba codificada con la palabra "Hussein".» Las palabras formaban una matriz de crucigrama. Los hechos demuestran a las claras que el código de la Biblia permite identificar grupos de palabras entrecruzadas que contienen bloques homogéneos de información. Junto a «Bilí Clinton», la palabra «presidente». Junto a «alunizaje», «nave espacial» y «Apolo 11». Junto a «Hitler», «nazi». Junto a «Kennedy», «Dallas». Uno tras otro, todos los experimentos y pruebas demostraron que las matrices de palabras cruzadas sólo aparecían en la Biblia. Ni en Guerra y paz ni en ningún otro libro conocido ni en diez millones de textos generados al azar por ordenador se verificaba este asombroso fenómeno. Según Rips, la cantidad de información codificada en la Biblia es infinita. Cada vez que se logra descodificar un nuevo nombre, palabra o frase, surge a su alrededor un nuevo crucigrama. Las palabras afines se entrecruzan en sentido vertical, horizontal y diagonal.
A pesar del natural escepticismo de los matemáticos laicos, ninguno pudo encontrar error alguno en el procedimiento. Ninguno pudo esgrimir la más mínima objeción respecto del experimento. Tampoco pudo dar ninguno una explicación razonable de la sobrecogedora existencia en la Biblia de un código capaz de vaticinar hechos posteriores a su escritura.
La Biblia tiene la forma de un gigantesco crucigrama. Está codificada de principio a fin con palabras que, al conectar entre sí, revelan una historia oculta.
Cada palabra está formada por letras equidistantes entre sí, de manera que saltando x letras desde la primera surge, como en una especie de acróstico, el mensaje significativo. Pero el sistema no es tan simple como parece. Imbricada en todo el texto conocido de la Biblia yace oculta bajo el original hebreo del Antiguo Testamento una compleja red de palabras y frases, una nueva revelación.
Hay una Biblia debajo de la Biblia.
La Biblia no sólo es un libro: también es, por así decirlo, un programa de ordenador. Grabada en piedra y manuscrita en rollos de pergamino, impresa luego en formato de libro, la Biblia ha esperado durante siglos a que inventáramos los ordenadores. Ahora por fin podemos leerla como estaba pensado que lo hiciéramos.
Para dar con el código, Rips eliminó los espacios entre palabras y convirtió la totalidad del texto bíblico original en una hebra continua compuesta por 304805 letras. Al hacerlo, estaba devolviendo la Torá a la forma primigenia que los grandes sabios le atribuyen. Pues ésa es la forma legendaria en que Moisés habría recibido la Biblia de Dios: «contigua, sin solución de palabras».
El ordenador explora esta hebra en busca de nombres, palabras y frases codificadas. Comienza por la primera letra de la Biblia y verifica todas las secuencias alternas posibles: palabras formadas por saltos de 1, 2, 3, y así hasta varios miles de espacios. Luego repite la búsqueda comenzando por la segunda letra. Luego por la tercera, la cuarta, hasta llegar a la última letra del texto.
En cuanto encuentra una palabra clave, el ordenador puede dedicarse a buscar información relacionada con ésta. Una vez tras otra descubre, codificados con significativa proximidad, nombres, fechas y lugares afines: Rabin, Amir, Tel-Aviv, el año de su asesinato, todo en el mismo tramo de texto.
El ordenador registra las conexiones entre palabras tras someterlas a una doble verificación: que su proximidad en el texto sea significativa y que la secuencia alterna que las forma sea la más corta de todas las posibles.
Rips puso como ejemplo del funcionamiento del códigó el caso de la guerra del Golfo: «Pedimos al ordenador que buscara las palabras "Saddam Hussein". Luego rastreamos la existencia de palabras afines que pudieran aparecer de manera matemáticamente significativa. Junto a "Guerra del Golfo" encontramos las palabras "Scuds" y "misiles rusos"; además, la fecha de inicio del conflicto estaba codificada con la palabra "Hussein".»
Las palabras formaban una matriz de crucigrama. Los hechos demuestran a las claras que el código de la Biblia permite identificar grupos de palabras entrecruzadas que contienen bloques homogéneos de información.
Junto a «Bilí Clinton», la palabra «presidente». Junto a «alunizaje», «nave espacial» y «Apolo 11». Junto a «Hitler», «nazi». Junto a «Kennedy», «Dallas».
Uno tras otro, todos los experimentos y pruebas demostraron que las matrices de palabras cruzadas sólo aparecían en la Biblia. Ni en Guerra y paz ni en ningún otro libro conocido ni en diez millones de textos generados al azar por ordenador se verificaba este asombroso fenómeno.
Según Rips, la cantidad de información codificada en la Biblia es infinita. Cada vez que se logra descodificar un nuevo nombre, palabra o frase, surge a su alrededor un nuevo crucigrama. Las palabras afines se entrecruzan en sentido vertical, horizontal y diagonal.
Tomemos por caso el asesinato de Rabin.
En primer lugar pedimos al ordenador que rastreara la Biblia en busca del nombre «Itzhak Rabin». Sólo aparecía una vez, con una secuencia alterna de 4772 espacios.
El ordenador dividió toda la Biblia -la hebra completa de 304805 letras-en 64 hileras de 4772 letras cada una. El texto impreso del código consiste en una especie de instantánea de la parte central de esa matriz. En el centro de la instantánea aparece, en letras rodeadas por un círculo, el nombre «Itzhak Rabin».
Si «Itzhak Rabin» hubiera estado escrito mediante una secuencia de diez saltos, cada hilera habría constado de diez letras. Si la secuencia hubiera sido de cien, las hileras habrían tenido cien letras de longitud. Cada vez que las hileras se reagrupan queda formado un nuevo juego de palabras y frases imbricadas.
Cada palabra codificada determina la matriz de texto bíblico que se forma, el crucigrama que confecciona el ordenador. Hace tres mil años, la Biblia fue codificada de tal modo que el descubrimiento del nombre de Rabin revelara de manera automática información crucial relativa a su persona.
Entrecruzadas con «Itzhak Rabin» encontramos las palabras «asesino que asesinará». Así lo refleja en el cuadro inferior la secuencia de letras encerradas en cuadrados:
La probabilidad de que el nombre completo de Rabin apareciese junto con la predicción de su asesinato era al menos de una en tres mil. Para los matemáticos, todo lo que pasa de una en un centenar es altamente improbable. Las pruebas más rigurosas suelen ser de una entre mil.
El 1 de septiembre de 1994 volé a Israel con el propósito de alertar a Rabin. No obstante, sólo un año después que fuera asesinado encontramos en el código el nombre de su asesino. Codificado junto a «Itzhak Rabin» y «asesino que asesinará», aparecía codificado «Amir».
El nombre de Amir había permanecido allí durante tres mil años, esperando a que nosotros tropezáramos con él. Pero el código de la Biblia no es una bola de cristal: es imposible encontrar algo si uno no sabe qué es lo que está buscando.
No estábamos, a todas luces, ante una variante del tipo Nostradamus, con frases como «Una estrella surgirá en Oriente y caerá el Gran Rey», plausibles de ser leídas de tal modo que siempre resulten proféticas.
Aquí se proporcionaban detalles tan precisos como los de la cobertura que la CNN había hecho del suceso: el nombre completo de Rabin, el de su asesino, el año de su asesinato, etc., todos ellos -salvo Amir- desvelados antes del fatal desenlace.
No obstante costaba creerlo. Le pregunté a Rips si no era factible encontrar información similar en cualquier texto, o en combinaciones al azar de letras sin verdadero sentido. Tal vez la presencia de la fecha en que empezaría la guerra del Golfo, incluso la del asesinato de Rabin, eran pura coincidencia. Rips, por toda respuesta, sacó una moneda del bolsillo y la lanzó al aire.
«Si esta moneda es justa, la mitad de las veces debería caer del lado de la cara y la otra mitad del lado de la cruz. Si yo lanzara la moneda veinte veces y siempre cayera de un mismo lado, la gente diría que está cargada. La probabilidad de que caiga veinte veces seguidas del mismo lado es menor a una en un millón.» La Biblia -concluyó Rips- es la moneda cargada. Lleva un código dentro.»
Citó a continuación su primer experimento, el de los sabios codificados en el Génesis: «La única alternativa es que se trate de un hecho absolutamente azaroso, que por puro azar hayamos tropezado con la mejor combinatoria de 32 nombres y 64 fechas. Pero eso sólo ocurriría una vez en diez millones.»
Sin embargo, si Rips está en lo cierto, si hay un código en la Biblia y si este código predice el futuro, la ciencia convencional carece por ahora de explicación fehaciente. No sorprende, pues, que algunos científicos convencionales se resistan a aceptarlo. Uno de ellos, el experto australiano en estadística Avraham Hasofer, atacó la hipótesis del código antes de que Rips publicara su experimento, cuando aún no había evidencias matemáticas que lo validaran. Según Hasofer: «En grandes conglomerados de datos resulta inevitable la presencia de cierto tipo de patrones. Es tan dificil encontrar un conjunto de dígitos o letras sin patrones como una nube sin forma o silueta. En cualquier caso, el uso de pruebas estadísticas en cuestiones que atañen a la fe plantea serios problemas.»
Rips afirma que su crítico se equivoca tanto científica como religiosamente. Señala que Hasofer no se molestó en realizar la más mínima comprobación estadística, no verificó la solidez matemática de los procedimientos ni se paró a observar el código.
«Por supuesto que cualquier texto -aclara Rips-contiene combinaciones azarosas de letras. Las palabras "Saddam Hussein" pueden aparecer en cualquier conjunto lo bastante grande de datos, pero nunca imbricadas con las palabras "Scuds", "misiles rusos" y la fecha de inicio del conflicto, todo ello antes de que ocurriera nada.
Tanto da si el texto es de cien mil o de cien millones de letras: no encontraremos información congruente en ninguna parte... a excepción de la Biblia.
«Actualmente, un gran sector de la humanidad considera la Biblia como algo folklórico, de contenido mítico, mientras que sólo la ciencia ofrece una lectura aceptable de la realidad. Otros aseguran que la Biblia, en tanto palabra divina, ha de ser cierta, y por consiguiente la que se equivoca es la ciencia. A mi entender, cuando completemos nuestra comprensión de ambas, ciencia y religión se fundirán en una y por fin tendremos una teoría unificada completa.»
En los casi tres años que lleva publicado, nadie ha enviado una refutación en regla a la revista matemática donde el artículo de Rips-Witztum apareció.
Los experimentados científicos que revisaron la consistencia del código no han objetado su existencia. Pese a su escepticismo inicial, tanto el veterano descodificador del Pentágono como los tres revisores de la revista matemática y los profesores de Harvard, Yale y la Universidad Hebrea acabaron creyendo en el código de la Biblia.
Dijo Einstein en cierta ocasión: «Por persistente que sea, la distinción entre pasado, presente y futuro es pura ilusión.» El tiempo, advertía Einstein, no es en modo alguno lo que parece. No fluye en una única dirección. El futuro y el pasado coexisten.
Newton, el otro gran fisico que definió nuestro universo, no sólo afirmó que el futuro ya existe sino que creía en la posibilidad de predecirlo; de hecho, dedicó parte de su vida a buscar en la Biblia un código oculto capaz de anticipar el futuro.
Algunos científicos actuales, entre ellos el que quizá goza hoy de mayor renombre, Stephen Hawking, creen que llegará un momento en que podremos viajar en el tiempo. «No es improbable -aventura Hawking-que en un futuro tengamos la capacidad de viajar en el tiempo.»
Tal vez, el poeta T. S. Eliot no estaba tan desacertado cuando escribió: «El tiempo presente y el pasado /
Quizá están presentes en el tiempo futuro / Y el futuro encerrado en el tiempo pasado.»
Pero yo no estaba preparado para aceptar esta codificación del futuro en la Biblia sin la clase de pruebas en las que nos apoyamos los periodistas: hechos reales y contrastados.
Pasé toda una semana junto a Eli Rips, trabajando codo con codo en su ordenador. Le pedí que buscara cosas relacionadas con acontecimientos mundiales corrientes, con un cometa que acababa de ser avistado, con datos científicos modemos; una vez tras otra, el Antiguo Testamento aportaba la información requerida. Y cada vez que recurríamos al texto de control, la traducción hebrea de Guerra y paz, la información no aparecía. Estaba en la Biblia; en otros textos no.
Durante aquella semana, así como en mis seis subsiguientes estancias en Israel y a lo largo de cinco años de investigación personal, fuimos encontrando diez, luego cien y finalmente mil acontecimientos actuales codificados en la Biblia. En ocasiones, si el titular del New York Times o el Jerusalem Post era lo bastante relevante, no resultaba descabellado dirigirse al código, pues allí, en un documento escrito tres mil años antes del suceso, éste aparecía anunciado con pelos y señales.
La información demostró, una y otra vez, ser tan precisa como la de los artículos de los periódicos: nombres, lugares, fechas, todo tipo de datos codificados a lo largo y ancho del Pentateuco, desde el Génesis hasta el Deuteronomio. Y a veces incluso aparecía antes de que ocurriesen los hechos.
Seis meses antes de las elecciones presidenciales de 1992 en Estados Unidos, el código vaticinó la victoria de Bill Clinton. Conectado a «Clinton» se leía su futuro cargo, «presidente».
La más reciente de las sacudidas políticas de la historia norteamericana, la caída de Richard Nixon a raíz del escándalo del Watergate, también está codificada en la Biblia. «Watergate» aparece junto a «Nixon» y el año de su dimisión forzosa, 1974. Cerca de «Watergate», el código oculto plantea una pregunta: «¿quién es él?», y responde: «presidente, pero fue destituido».
La Depresión está codificada en relación al crash del mercado de valores. «Colapso económico» y «depresión» aparecen juntos en la Biblia, y también la palabra «valores». El año en que empezó todo, 1929 («5690»), completa la información.
Pero también están codificados los triunfos del hombre, como por ejemplo el alunizaje. «Hombre en la Luna» aparece junto a «nave espacial» y «Apolo 11». El código menciona incluso la fecha exacta en que Neil Armstrong pisó la superficie lunar por pnmera vez: 20 de julio de 1969.
También las célebres palabras de Armstrong, «Es un paso pequeño para un hombre pero un paso de gigante para la humanidad», tienen su eco en el código secreto. Allí donde consta la fecha del magno acontecimiento, una frase entrecruza la palabra «Luna»: «hecho por la humanidad, hecho por un hombre».
Todo esto y la referencia concreta a la «Apolo 11» se encuentran en el pasaje del Génesis donde Dios le dice a Abraham: «Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.»
Durante los años posteriores a mi primer viaje a Israel continué rastreando el código de la Biblia por mi cuenta, no como matemático sino como investigador periodístico, contrastando las menciones con los hechos. Mi criterio era que toda información acerca del pasado reciente y el futuro próximo podía aportar pruebas y añadir datos a lo que la ciencia matemática había establecido sin aparentes fisuras. Transcurridos dos años de mis investigaciones, encontré en el código una predicción astronómica... y no tardé en ver cómo se cumplía en el mundo real.
En julio de 1994, el mundo entero fue testigo de la mayor explosión jamás presenciada en nuestro sistema solar. Un cometa bombardeaba a Júpiter con una fuerza superior al billón de megatones, creando bolas incandescentes más grandes que la Tierra. Yo mismo había encontrado en la Biblia, dos meses antes de la colisión, la información codificada acerca de Júpiter y el cometa mediante un programa de ordenador hecho para mi en Israel en base al modelo matemático de Rips.
Las menciones al choque eran dos, una en el libro del Génesis y otra en el de Isaías. En ambas, el cometa, bautizado como «Shoemaker-Levy», aparecía codificado con su nombre completo -o sea, los apellidos de quienes lo descubrieron en 1993-y su impacto con Júpiter estaba representado de un modo gráficamente explícito. En el código de la Biblia, el nombre del planeta y el del cometa se entrecruzan dos veces. En Isaías di, antes de que ocurriera, con la fecha exacta del impacto: 16 de julio.
Algo que los astrónomos modernos habían logrado predecir con apenas unos meses de anticipación ya se encontraba descrito en el código bíblico, con absoluta precisión, desde hacía tres mil años.
Este sobrecogedor descubrimiento tuvo en mí un efecto tal que volví a creer en el código con más convicción que antes. Durante dos años no había cesado de preguntarme ¿es posible que exista algo así?, ¿pudo una inteligencia no humana codificar el texto de la Biblia? Y cada mañana, a pesar de las abrumadoras pruebas que lo confirmaban, me despertaba sumido en un mar de dudas.
¿Y si se trataba de un fraude? ¿Y si, en lugar de una nueva revelación, estábamos ante un caso similar a los diarios de Hitler, con un Clifford Irving cósmico como autor?
Rabinos y académicos jamás se han puesto de acuerdo sobre el origen de la Biblia. Las autoridades religiosas sostienen que los primeros cinco libros, del Génesis al Deuteronomio, fueron escritos por Moisés hace más de tres mil años. Los académicos les atribuyen en cambio muchos autores, que habrían redactado el texto a lo largo de varios siglos. Pero se trata de una discusión irrelevante.
El Antiguo Testamento existe como tal al menos desde hace mil años. Desde entonces, cosa que ningún erudito pondría en duda, no ha cambiado ni una sola coma. Existe una versión completa que data del año 1008 (el códice de Leningrado) y todas las Biblias en hebreo que se publican la reproducen letra por letra. Así pues, el texto utilizado por el programa de ordenador -aquel en el que yo encontré la fecha exacta (16 de julio de 1994) de la colisión del cometa con Júpiter-ha permanecido intacto durante, como mínimo, mil años. Lo cual invalida la posibilidad de un fraude, ya que el falsificador habría tenido igualmente que conocer el futuro.
Ningún falsificador había codificado la colisión de Júpiter; ni en tiempos bíblicos ni en la Edad Media ni en la primavera de 1994, es decir, dos meses antes de que ocurriera. Una vez más, la certeza me acompañaba. Fui a ver a Rips a la Universidad de Columbia. Estaba allí como profesor visitante y ocupaba el mismo despacho del edificio de matemáticas que en otra época perteneciera a Lipman Bers, el presidente de la American Mathematical Society que veintiséis años atrás organizó la campaña mundial para liberar a Rips de las prisiones soviéticas.
En 1968, Rips era uno de tantos jóvenes recién graduados de la URSS. La indignación ante la invasión de Checoslovaquia lo llevó a manifestarse en contra; el régimen lo detuvo y lo encerró. Dos años después, gracias a la solidaria intercesión de sus colegas occidentales, Rips era liberado y autorizado a emigrar a Israel.
Actualmente ejerce de profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, pero también ha impartido clases en las universidades de Chicago y Berkeley, y goza de prestigio mundial entre los matemáticos.
En su despacho de Columbia, Rips estudió la hoja impresa con mi descubrimiento de la colisión en Júpiter.
«Esto es apasionante», exclamó. Como yo, a veces Rips no podía evitar que la precisión del código lo siguiera sobresaltando.
Los astrónomos sabían que el planeta chocaría con Júpiter pues podían seguir su trayectoria, y sabían cuándo ocurriría el impacto pues podían medir su velocidad. Pero, quienquiera que fuese el codificador de la Biblia, lo cierto es que disponía de esa misma información cuando obtenerla era aún imposible, miles de años antes de que Shoemaker y Levy hubieran descubierto siquiera el cometa. ¿Cómo podía la Biblia contener la fecha exacta de la colisión?
He ahí, desde luego, la gran pregunta: ¿se puede conocer el futuro? Rips y yo fuimos a ver a David Kazhdan, uno de los principales matemáticos de Harvard. Kazhdan confesó que creía en la realidad del código de la Biblia pero que se veía incapaz de explicar cómo funcionaba.
-Todo parece indicar ±dijo-que hace tres mil años la Biblia fue codificada con información sobre acontecimientos futuros. He estudiado los resultados. Son científicamente inobjetables. Creo que el código existe.
-Pero ¿cómo funciona? -le pregunté.
-Lo ignoro -respondió Kazhdan-. Pero no olvidemos que el hombre aceptó la existencia de la electricidad cien años antes de poder explicar cómo funcionaba.
Les pregunté a ambos cómo era posible que alguien, hombre o Dios, pudiera ver lo que aún no había ocurrido.
Hasta entonces, yo creía que el futuro no existía mientras no hubiera ocurrido.
-El mundo -fue la respuesta teológica de Rips- fue creado. Su Creador no está limitado por el tiempo o el espacio. Para nosotros, el futuro no existe. Pero el Creador vio de un solo golpe todo el universo, del principio al fin.
-La ciencia -fue la respuesta newtoniana de Kazhdan-acepta que si conocemos la posición de cada molécula y cada átomo, podemos prever su desarrollo. En un mundo mecánico, basta conocer la situación y velocidad de un objeto (ya sea una bala o un cohete rumbo a Marte) para saber con precisión adónde y cuándo llegará.
Como ve, no es tan complicado anticipar el futuro.
Sin embargo ±continuó-, si usted me pregunta si me sorprende que el futuro esté codificado en la Biblia, desde luego he de decirle que sí.
sábado, 23 de abril de 2011
Sábado Santo de la Sepultura del Señor - Santa Vigilia Pascual
La noche en que veló el Señor para sacarlos de la tierra de Egipto (Ex 12,42) Evangelio según San Mateo 28,1-10. Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro.
De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Angel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Angel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: 'Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán'. Esto es lo que tenía que decirles".
Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: -"Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: -"No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán".
Leer el comentario del Evangelio por : San Cromacio de Aquilea (?-407), Obispo
1er Sermón para la Noche de Pascua La noche en que veló el Señor para sacarlos de la tierra de Egipto (Ex 12,42)
Todas las vigilias que hemos celebrado en honor del Señor, son agradables a Dios y aceptadas por Él, más esta vigilia le es agradable por encima de todas las demás. Es por esto que esta noche lleva particularmente el título de "Vigilia del Señor". Leemos en efecto: « Es la noche de vela, en honor del Señor, para los hijos de Israel por todas las generaciones» (Ex 12,42). Esta vigilia lleva bien el nombre porque el Señor permanece en vela viviendo para que nosotros no nos durmiéramos en la muerte. En efecto, Él ha sufrido por nosotros el sueño de la muerte por el misterio de la Pasión; más este sueño del Señor ha traído la vigilia del mundo entero, porque la muerte de Cristo ha alejado de nosotros el sueño eterno de la muerte. Lo dijo Él mismo por el Profeta:« Yo me he dormido y me he despertado, y mi sueño ha sido dulce» (Sal 3,6; Jr 31,26). Este sueño de Cristo que nos ha llamado de la amargura de muerte a la dulzura de la vida, no podría ser más que dulce.
Salomón escribió:"Yo duermo pero mi corazón vela" (Cantar 5,2). Estas palabras muestran claramente el misterio de lo divino y lo humano del Señor. Se durmió según la carne, pero su divinidad veló, ya que la divinidad no podía dormir...;« nunca duerme ni descansa el guardián de Israel» (Sal 120,4)... Durmió según la carne, pero su divinidad visitó los infiernos para liberar al hombre que estuvo cautivo; nuestro Señor y Salvador quería visitar todos los lugares para tener misericordia de todos. Él descendió del cielo a la tierra para visitar el mundo y descendió también de la tierra a los infiernos para llevar la luz a los que estaban cautivos, según la palabra del profeta:"Tú, que habitabas en tinieblas y sombra de muerte, una luz ha resplandecido sobre ti"(Is 9:1).
Por eso, los ángeles en el cielo, los hombres sobre la tierra, y las almas de los difuntos celebran esta vigilia del Señor... Si el arrepentimiento de un solo pecador, como leemos en el Evangelio, es motivo de alegría para los ángeles, en el cielo (Lc 15,7.10) ¿no será mayor la redención del mundo entero?... Esta noche, por lo tanto, no es sólo una fiesta para los hombres y los ángeles, sino mucho más para el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, porque la salvación del mundo es la alegría de la Trinidad.
De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Angel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Angel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: 'Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán'. Esto es lo que tenía que decirles".
Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: -"Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: -"No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán".
Leer el comentario del Evangelio por : San Cromacio de Aquilea (?-407), Obispo
1er Sermón para la Noche de Pascua La noche en que veló el Señor para sacarlos de la tierra de Egipto (Ex 12,42)
Todas las vigilias que hemos celebrado en honor del Señor, son agradables a Dios y aceptadas por Él, más esta vigilia le es agradable por encima de todas las demás. Es por esto que esta noche lleva particularmente el título de "Vigilia del Señor". Leemos en efecto: « Es la noche de vela, en honor del Señor, para los hijos de Israel por todas las generaciones» (Ex 12,42). Esta vigilia lleva bien el nombre porque el Señor permanece en vela viviendo para que nosotros no nos durmiéramos en la muerte. En efecto, Él ha sufrido por nosotros el sueño de la muerte por el misterio de la Pasión; más este sueño del Señor ha traído la vigilia del mundo entero, porque la muerte de Cristo ha alejado de nosotros el sueño eterno de la muerte. Lo dijo Él mismo por el Profeta:« Yo me he dormido y me he despertado, y mi sueño ha sido dulce» (Sal 3,6; Jr 31,26). Este sueño de Cristo que nos ha llamado de la amargura de muerte a la dulzura de la vida, no podría ser más que dulce.
Salomón escribió:"Yo duermo pero mi corazón vela" (Cantar 5,2). Estas palabras muestran claramente el misterio de lo divino y lo humano del Señor. Se durmió según la carne, pero su divinidad veló, ya que la divinidad no podía dormir...;« nunca duerme ni descansa el guardián de Israel» (Sal 120,4)... Durmió según la carne, pero su divinidad visitó los infiernos para liberar al hombre que estuvo cautivo; nuestro Señor y Salvador quería visitar todos los lugares para tener misericordia de todos. Él descendió del cielo a la tierra para visitar el mundo y descendió también de la tierra a los infiernos para llevar la luz a los que estaban cautivos, según la palabra del profeta:"Tú, que habitabas en tinieblas y sombra de muerte, una luz ha resplandecido sobre ti"(Is 9:1).
Por eso, los ángeles en el cielo, los hombres sobre la tierra, y las almas de los difuntos celebran esta vigilia del Señor... Si el arrepentimiento de un solo pecador, como leemos en el Evangelio, es motivo de alegría para los ángeles, en el cielo (Lc 15,7.10) ¿no será mayor la redención del mundo entero?... Esta noche, por lo tanto, no es sólo una fiesta para los hombres y los ángeles, sino mucho más para el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, porque la salvación del mundo es la alegría de la Trinidad.
viernes, 22 de abril de 2011
Viernes Santo de la Pasión del Señor
Evangelio según San Juan 18,1-40.19,1-42.
Después de haber dicho esto, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una huerta y allí entró con ellos.
Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia.
Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas.
Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó: "¿A quién buscan?".
Le respondieron: "A Jesús, el Nazareno". El les dijo: "Soy yo". Judas, el que lo entregaba, estaba con ellos.
Cuando Jesús les dijo: "Soy yo", ellos retrocedieron y cayeron en tierra.
Les preguntó nuevamente: "¿A quién buscan?". Le dijeron: "A Jesús, el Nazareno".
Jesús repitió: "Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan".
Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me confiaste".
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco.
Jesús dijo a Simón Pedro: "Envaina tu espada. ¿ Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?".
El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron.
Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año.
Caifás era el que había aconsejado a los judíos: "Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo".
Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice,
mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.
La portera dijo entonces a Pedro: "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?". El le respondió: "No lo soy".
Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego.
El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza.
Jesús le respondió: "He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto.
¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho".
Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: "¿Así respondes al Sumo Sacerdote?".
Jesús le respondió: "Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?".
Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás.
Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus discípulos?". El lo negó y dijo: "No lo soy".
Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro había cortado la oreja, insistió: "¿Acaso no te vi con él en la huerta?".
Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.
Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua.
Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: "¿Qué acusación traen contra este hombre?". Ellos respondieron:
"Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado".
Pilato les dijo: "Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la Ley que tienen". Los judíos le dijeron: "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie".
Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir.
Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?".
Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?".
Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?".
Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí".
Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz".
Pilato le preguntó: "¿Qué es la verdad?". Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo: "Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo.
Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?".
Ellos comenzaron a gritar, diciendo: "¡A él no, a Barrabás!". Barrabás era un bandido.
Pilato mandó entonces azotar a Jesús.
Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo,
y acercándose, le decían: "¡Salud, rey de los judíos!", y lo abofeteaban.
Pilato volvió a salir y les dijo: "Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena".
Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: "¡Aquí tienen al hombre!".
Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!". Pilato les dijo: "Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo".
Los judíos respondieron: "Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios".
Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía.
Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: "¿De dónde eres tú?". Pero Jesús no le respondió nada.
Pilato le dijo: "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?".
Jesús le respondió: " Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave".
Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: "Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César".
Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado "el Empedrado", en hebreo, "Gábata".
Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos: "Aquí tienen a su rey".
Ellos vociferaban: "¡Que muera! ¡Que muera! ¡Crucifícalo!". Pilato les dijo: "¿Voy a crucificar a su rey?". Los sumos sacerdotes respondieron: "No tenemos otro rey que el César".
Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo "Gólgota".
Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio.
Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la hizo poner sobre la cruz.
Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego.
Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos'.
Pilato respondió: "Lo escrito, escrito está".
Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo,
se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca". Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo".
Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca.
Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza, entregó su espíritu.
Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne.
Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos.
Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo.
Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos.
Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos.
En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado.
Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301), monja benedictina
"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13)
Oh Amor, que retienes a mi Jesús, mi dulce salud, tan fuertemente unido a la cruz, que expira bajo tu mano, se muere de amor. Amor, ¿qué estás haciendo? Tú no te ahorras nada ni te das descanso hasta que hayas rescatado a todos los malhechores. Tú no pones medida al amor... Amor, tu experiencia ha tocado el corazón de mi Jesús con tanta fuerza que, roto por el amor, este corazón se ha estrujado. Amor, hete aquí feliz, de aquí en adelante satisfecho, porque mi Jesús se suspende muerto ante sus ojos: muerto, verdaderamente muerto, a fin de que yo tenga la vida en abundancia; muerto, para que el Padre que me adopte como hijo muy amado, muerto a fin de que yo viva más feliz...
Oh muerte que das tantos frutos, de gracia, que bajo tu protección, mi muerte es tranquila y sin temor. Muerte de Cristo que traes la vida, la gracia, me refugio a la sombra de tus alas (Sal 35,8). Muerte de donde brota la vida, haz que una suave chispa de tu amor vivificante arda en mí para siempre. Muerte gloriosa, muerte fructífera, muerte en suma de mi salvación, amistoso contrato de mi rescate, pacto firme de mi reconciliación, muerte triunfante, dulce y llena de vida, en ti brilla para mí con una caridad tal que ni en el cielo y ni en la tierra hemos encontrado otra comparable.
Oh muerte de Cristo, que amo de todo corazón, tu eres la confianza espiritual de mi corazón. Muerte amante, en ti se contienen para mi todos los bienes. Tómame, por favor, bajo tu benevolente protección, a fin que en mi muerte repose dulcemente bajo tu sombra Muerte misericordiosa tu eres mi vida feliz. Tú eres mi mayor suerte (Sal 15,5). Tú, tu eres mi sobreabundante salvación. Tú eres mi más preciosa heredad.
jueves, 21 de abril de 2011
ESTUDIO: "SEIS ÁRES DEL PECADO Y LA DEMONIZACIÓN DE LOS CREYENTES"
Bajo condiciones poco habituales de pecado, los verdaderos creyentes pueden llegar a estar demonizados. ¿Cuáles son las áreas principales e identificables de pecado que en ocasiones producen esta situación? Mencionaremos seis con cierto sentido del orden en el que suceden, comenzando incluso antes de la cuna y continuando hasta la edad adulta. Esas áreas son: el pecado generacional; el abuso infantil; los pecados sociales tales como la ira,el resentimiento, la rabia, el rechazo y la rebeldía; el pecado sexual; Las maldiciones procedentes del mundo espiritual; y las prácticas ocultas.
Estas áreas de pecado no conducen automáticamente a la demonización y cuando lo hacen puede variar desde leve hasta grave. De igual manera, la liberación varía desde que es instantánea, por ejemplo, cuando uno queda libre por completo en el momento de la conversión, hasta otra que se prolonga. En este último caso, la víctima puede precisar de la práctica de la auto liberación (guerra espiritual enfocada a derribar las fortalezas demoníacas en la propia vida)durante cierto período de tiempo o tal vez tenga que buscar ayuda de otros creyentes para llevar a cabo una liberación completa.
El pecado generacional.
Pecado generacional es aquel que pasa de padres a hijos. Se conoce por otros nombres tales como pecado trasmitido, hereditario o familiar. En algunos casos los demonios parecen identificarse con el linaje,lo cual produce su trasmisión de padres a hijos,su carácter hereditario y la demonización generacional en potencia.Que sepamos la Escritura no da ninguna enseñanza ni ejemplos claros ni definidos acerca de la trasmisión demoníaca. Lo que sí ofrece es advertencias divinas en cuanto a las consecuencias desastrosas que pueden tener los pecados de los padres sobre sus hijos. El contexto en que se dan dichas advertencias es muy claro: ciertos cabezas de familia, por lo general varones,se han rebelado contra Dios y Él dice que le aborrecen (Éxodo 20.5.} Esto implica un abandono deliberado del Señor y,por lo general,sino siempre,el servir a otros dioses; negando a Yahvé el amor y la obediencia que su señorío único y absoluto exige (Éx.20.5,6; Deut. 5.9b,10;18.9–14.El ministerio a personas afligidas por demonios que han sido trasmitidos a través del linaje familiar siempre corrobora este punto. En la mencionada rebelión,la figura de autoridad se aparta de Dios para servir a otros dioses,a Satanás o a los espíritus,y para cometer grandes perversidades.Con frecuencia tales personas consagran a los dioses,al diablo o al mal su familia y las futuras generaciones.Los jefes de familia judíos sabían que lo que hacían afectaba a sus descendientes durante generaciones enteras. Dios se lo había dicho; y en momentos de crisis se pusieron delante del Señor y confesaron los pecados de sus familias, e incluso de su nación. Hay ejemplos excelentes de esto en Nehemías 1.4–9; Jeremías 14.20 y Daniel 9.1–19. Los israelitas comprendían que los pecados de los padres podían afectar a las generaciones futuras.El principio implicado es que el pecado familiar, o el juicio por ese pecado,corre a través del linaje, influyendo en generaciones posteriores que no tuvieron nada que ver con el mismo. Esta maldición generacional puede ser rota por miembros de la familia que se identifiquen con los pecados de sus padres o por dirigentes nacionales que hagan lo propio con los de su país,tanto antes como después de la cuarta generación.Eso fue lo que hicieron Nehemías (Nehemías 1.4–9), Jeremías (Jeremías 14.20) y Daniel (Daniel 9.1–21.}
Los judíos ya interpretaban así esta advertencia en la época del reino dividido (Jer.31.27–30; Lam. 5.7; Ezequiel 18.1–20). El enfoque negativo de los profetas en cuanto a esta «ley del mal hereditario» no iba dirigido a impugnar tal realidad sino a corregir sus abusos. Uno de ellos, dice Plumtre, era que «los hombres encontraban en ella una explicación para sus sufrimientos que les aliviaba la conciencia. Estaban sufriendo, según ellos, por los pecados de sus padres y no por los suyos propios».
William H. Brownlee arroja más luz sobre el asunto con las siguientes palabras:
Ezequiel objeta al uso perverso mediante el cual uno deducía que si las generaciones pasadas habían sido tan malvadas como afirmaba el profeta (Ezequiel 2.3, cap.16,20 y 23),de nada valdría arrepentirse para evitar el juicio que anunciaba. En efecto, están diciendo: «¿Para qué sirve el arrepentimiento si nuestra suerte ha sido ya sellada por los pecados de nuestros padres?» Contra esto dirige Ezequiel una larga diatriba.
Plumtre declara el respaldo de la Escritura a «la ley de las tendencias y los castigos hereditarios que recaen, no sobre los culpables originales, sino sobre sus hijos, y de la responsabilidad individual».
En vista de este principio bíblico de la ley del mal hereditario, no parece improbable la trasmisión o herencia de demonios. La posibilidad más obvia de ello sería la de los padres implicados en el ocultismo que se rebelan contra Dios y se unen a los «no dioses» del mundo espiritual. Por lo general, tales personas no se consagran sólo ellas mismas a los espíritus, sino que hacen lo propio con su progenie. Los estudios sobre las religiones no cristianas y el ocultismo revelan que esta trasmisión es cierta.
Por último, la experiencia de la mayoría de los creyentes que están comprometidos en un ministerio de liberación, si no de todos, demostraría que este aspecto de la demonización es una clara realidad. De modo que resulta prudente confesar los pecados de nuestro linaje (Nehemías 1.4–9; Jeremías 14.20) y destruir así cualquier trasmisión demoníaca potencial en las vidas de todos aquellos nuevos convertidos que proceden de familias no cristianas. Esto se aplicaría en especial a la vida de cualquier creyente cuya familia haya practicado alguna forma de ocultismo, pertenecido a una religión no cristiana o estado involucrada en formas extremas de pecado moral.
Aconsejamos incluso a los padres adoptivos, sin asustarlos, que hagan pasar a sus hijos por una sesión de liberación. En algunos casos de demonización grave desde la cuna, los demonios han declarado su presencia en el linaje familiar a veces durante siglos. No hay razón alguna para dudar de sus afirmaciones. Esto da a los espíritus malos un sentido de propiedad sobre el linaje en cuestión. Aunque para los occidentales sea algo difícil de aceptar, se trata de una realidad que hay que tener en cuenta. Una vez roto ese derecho de propiedad por algún miembro arrepentido de la familia, la maldición del pecado generacional acaba.
El Abuso Infantil
La víctima del abuso infantil se convierte en víctima del pecado de otros, por lo general figuras de autoridad en las que confiaba, bien en la infancia o en la adolescencia. A causa de lo extendida que está esta dimensión del mal en nuestros días, necesita una consideración especial. El abuso infantil es una de las peores perversidades que se están perpetuando hoy en día en los Estados Unidos a través de poderosos principados y potestades malignos. Tiene que ver con esa parte de la raza humana tan querida por Dios que son los niños. Las palabras que habló Jesús sobre la relación entre el Padre celestial y los pequeños no se dijeron de ninguna otra unidad social humana (Mateo 18.1–10; 19.13–15.} Y ya que Satanás aborrece a Dios, se concentra sobre todo en aquellos a quienes Él más ama: nuestros hijos. Es tan simple como eso. Los niños son los seres humanos más vulnerables e indefensos de todos; no pueden protegerse a sí mismos de la maldad humana y sobrenatural como los adultos. Nosotros, los mayores, somos su principal protección. Como consecuencia de esto los pequeños están muy expuestos a la demonización (Mateo 15; Marcos 9; Hechos 16.}
Luego esos niños se hacen adultos y se convierten en padres y abuelos; los adultos lastimados y demonizados tienden a criar hijos y nietos semejantes a ellos. La manera más estratégica para destruir a la humanidad es destruyendo a sus hijos; y el mayor bien que puede hacerse a la raza humana es el de proteger y sanar a sus pequeños heridos. Los abusos que sufren los niños hoy en día pertenecen por lo general a cuatro categorías amplias pero interrelacionadas.
Cuatro clases de abusos y Cuatro reacciones negativas comunes:
1-Abuso sexual
2-Vergüenza extrema y problemas sexuales. También se dan el miedo y la ira.
3-Abuso físico
4-Rabia excesiva y problemas en las relaciones interpersonales.
1-Abuso psicológico
2-Auto imagen muy negativa y espíritu de rechazo. Siempre produce ira.
3-Abuso religioso
4-Confusión extrema en cuanto a Dios y la fe cristiana; incapacidad de confiar en Él y en su Hijo.
Las reacciones negativas enumeradas no son exhaustivas. La ira, el resentimiento, la rabia y los problemas en las relaciones interpersonales acompañan casi siempre a cada una de estas cuatro clases de abuso.
El peor tipo posible de abuso infantil que existe hoy en día es el abuso ritual satánico (ARS), una combinación de las cuatro formas antes mencionadas. Se trata de un abuso religioso ejecutado en el niño para causarle un dolor indecible. Es un abuso físico relacionado con el abuso sexual, a menudo constituido por violaciones o perversiones de todo tipo imaginable e inimaginable. Su resultado es un daño psicológico de la peor clase. El niño en desarrollo queda reprogramado mediante esta perversidad extrema para comportarse de manera disfuncional como joven y como adulto. Con frecuencia este abuso escinde la personalidad del niño, produciendo su disociación y dando como resultado los desórdenes múltiples de personalidad (DMP). La investigación revela que el setenta y cinco por ciento o más de los casos de DMP han sido consecuencia del ARS y de otras formas extremas de abuso sexual infantil.
Ira, Resentimiento, Rabia, Rechazo y Rebeldía
Estos pecados son en general el resultado del daño o del supuesto daño causado en la niñez o la adolescencia y se extienden hasta la edad adulta. Aunque el pecado reaccionario surge debido al mal, o supuesto mal, infligido a un individuo, puede por sí mismo abrir la puerta a los espíritus malos. La mayoría de los demonios de ira, resentimiento, rabia, rechazo y rebeldía entran después de que el abuso contra la víctima deja paso a la ira o la rabia por lo que sucede.
Los Pecados Sexuales
La cuarta puerta habitual de pecado para una participación de los demonios en la vida de los creyentes es el pecado sexual, así como las disfunciones de todo tipo en ese terreno. En una amplia mayoría de casos de demonización grave en cristianos adultos hay presentes demonios sexuales. Para ello queremos sugerir algunas razones:
1-La sexualidad ocupa un lugar importante en la vida humana y refleja de manera singular la imagen de Dios en el hombre. Dios, como ser perfecto posee todas las cualidades sublimes de la masculinidad y la femnidad en su misma persona. Aunque el Señor no es sexual, ha creado esas cualidades únicas del hombre y de la mujer; por tanto ninguno de ellos es plenamente humano sin el otro. La perturbación de la sexualidad trastorna a la persona completa; los demonios reconocen este hecho y lo explotan para el mal.
2-Cuando las personas quedan sexualmente incapacitadas, todo su ser es dañado. Puede causarse más daño a la humanidad envileciendo su sexualidad que mediante ningún otro factor, a excepción del espiritual. Por tanto, la forma más destructiva de abuso infantil no es el físico, sino el físico-sexual. Si a éste último se le añade una dimensión religiosa (ARS), el abuso sexual se hace todavía más destructivo.
3-El sexo es uno de los instintos más poderosos en la vida. Los hombres y las mujeres tienen en este punto algunas de sus luchas más feroces. La sexualidad desbocada conduce a algunos de los problemas personales y sociales más graves a los que se enfrenta la humanidad. El SIDA y el aborto son causados más que todo por el abuso de la sexualidad ,como también la prostitución, la violación, el incesto, la homosexualidad, la zoofilia y una gama inimaginable de perversiones sexuales que practica la raza humana.
4-Los demonios del abuso y la perversión sexual flotan en el aire, por así decirlo, en todas partes ,y se cuentan entre los más activos, sutiles y depravados de todos los espíritus malos..
Estas áreas de pecado no conducen automáticamente a la demonización y cuando lo hacen puede variar desde leve hasta grave. De igual manera, la liberación varía desde que es instantánea, por ejemplo, cuando uno queda libre por completo en el momento de la conversión, hasta otra que se prolonga. En este último caso, la víctima puede precisar de la práctica de la auto liberación (guerra espiritual enfocada a derribar las fortalezas demoníacas en la propia vida)durante cierto período de tiempo o tal vez tenga que buscar ayuda de otros creyentes para llevar a cabo una liberación completa.
El pecado generacional.
Pecado generacional es aquel que pasa de padres a hijos. Se conoce por otros nombres tales como pecado trasmitido, hereditario o familiar. En algunos casos los demonios parecen identificarse con el linaje,lo cual produce su trasmisión de padres a hijos,su carácter hereditario y la demonización generacional en potencia.Que sepamos la Escritura no da ninguna enseñanza ni ejemplos claros ni definidos acerca de la trasmisión demoníaca. Lo que sí ofrece es advertencias divinas en cuanto a las consecuencias desastrosas que pueden tener los pecados de los padres sobre sus hijos. El contexto en que se dan dichas advertencias es muy claro: ciertos cabezas de familia, por lo general varones,se han rebelado contra Dios y Él dice que le aborrecen (Éxodo 20.5.} Esto implica un abandono deliberado del Señor y,por lo general,sino siempre,el servir a otros dioses; negando a Yahvé el amor y la obediencia que su señorío único y absoluto exige (Éx.20.5,6; Deut. 5.9b,10;18.9–14.El ministerio a personas afligidas por demonios que han sido trasmitidos a través del linaje familiar siempre corrobora este punto. En la mencionada rebelión,la figura de autoridad se aparta de Dios para servir a otros dioses,a Satanás o a los espíritus,y para cometer grandes perversidades.Con frecuencia tales personas consagran a los dioses,al diablo o al mal su familia y las futuras generaciones.Los jefes de familia judíos sabían que lo que hacían afectaba a sus descendientes durante generaciones enteras. Dios se lo había dicho; y en momentos de crisis se pusieron delante del Señor y confesaron los pecados de sus familias, e incluso de su nación. Hay ejemplos excelentes de esto en Nehemías 1.4–9; Jeremías 14.20 y Daniel 9.1–19. Los israelitas comprendían que los pecados de los padres podían afectar a las generaciones futuras.El principio implicado es que el pecado familiar, o el juicio por ese pecado,corre a través del linaje, influyendo en generaciones posteriores que no tuvieron nada que ver con el mismo. Esta maldición generacional puede ser rota por miembros de la familia que se identifiquen con los pecados de sus padres o por dirigentes nacionales que hagan lo propio con los de su país,tanto antes como después de la cuarta generación.Eso fue lo que hicieron Nehemías (Nehemías 1.4–9), Jeremías (Jeremías 14.20) y Daniel (Daniel 9.1–21.}
Los judíos ya interpretaban así esta advertencia en la época del reino dividido (Jer.31.27–30; Lam. 5.7; Ezequiel 18.1–20). El enfoque negativo de los profetas en cuanto a esta «ley del mal hereditario» no iba dirigido a impugnar tal realidad sino a corregir sus abusos. Uno de ellos, dice Plumtre, era que «los hombres encontraban en ella una explicación para sus sufrimientos que les aliviaba la conciencia. Estaban sufriendo, según ellos, por los pecados de sus padres y no por los suyos propios».
William H. Brownlee arroja más luz sobre el asunto con las siguientes palabras:
Ezequiel objeta al uso perverso mediante el cual uno deducía que si las generaciones pasadas habían sido tan malvadas como afirmaba el profeta (Ezequiel 2.3, cap.16,20 y 23),de nada valdría arrepentirse para evitar el juicio que anunciaba. En efecto, están diciendo: «¿Para qué sirve el arrepentimiento si nuestra suerte ha sido ya sellada por los pecados de nuestros padres?» Contra esto dirige Ezequiel una larga diatriba.
Plumtre declara el respaldo de la Escritura a «la ley de las tendencias y los castigos hereditarios que recaen, no sobre los culpables originales, sino sobre sus hijos, y de la responsabilidad individual».
En vista de este principio bíblico de la ley del mal hereditario, no parece improbable la trasmisión o herencia de demonios. La posibilidad más obvia de ello sería la de los padres implicados en el ocultismo que se rebelan contra Dios y se unen a los «no dioses» del mundo espiritual. Por lo general, tales personas no se consagran sólo ellas mismas a los espíritus, sino que hacen lo propio con su progenie. Los estudios sobre las religiones no cristianas y el ocultismo revelan que esta trasmisión es cierta.
Por último, la experiencia de la mayoría de los creyentes que están comprometidos en un ministerio de liberación, si no de todos, demostraría que este aspecto de la demonización es una clara realidad. De modo que resulta prudente confesar los pecados de nuestro linaje (Nehemías 1.4–9; Jeremías 14.20) y destruir así cualquier trasmisión demoníaca potencial en las vidas de todos aquellos nuevos convertidos que proceden de familias no cristianas. Esto se aplicaría en especial a la vida de cualquier creyente cuya familia haya practicado alguna forma de ocultismo, pertenecido a una religión no cristiana o estado involucrada en formas extremas de pecado moral.
Aconsejamos incluso a los padres adoptivos, sin asustarlos, que hagan pasar a sus hijos por una sesión de liberación. En algunos casos de demonización grave desde la cuna, los demonios han declarado su presencia en el linaje familiar a veces durante siglos. No hay razón alguna para dudar de sus afirmaciones. Esto da a los espíritus malos un sentido de propiedad sobre el linaje en cuestión. Aunque para los occidentales sea algo difícil de aceptar, se trata de una realidad que hay que tener en cuenta. Una vez roto ese derecho de propiedad por algún miembro arrepentido de la familia, la maldición del pecado generacional acaba.
El Abuso Infantil
La víctima del abuso infantil se convierte en víctima del pecado de otros, por lo general figuras de autoridad en las que confiaba, bien en la infancia o en la adolescencia. A causa de lo extendida que está esta dimensión del mal en nuestros días, necesita una consideración especial. El abuso infantil es una de las peores perversidades que se están perpetuando hoy en día en los Estados Unidos a través de poderosos principados y potestades malignos. Tiene que ver con esa parte de la raza humana tan querida por Dios que son los niños. Las palabras que habló Jesús sobre la relación entre el Padre celestial y los pequeños no se dijeron de ninguna otra unidad social humana (Mateo 18.1–10; 19.13–15.} Y ya que Satanás aborrece a Dios, se concentra sobre todo en aquellos a quienes Él más ama: nuestros hijos. Es tan simple como eso. Los niños son los seres humanos más vulnerables e indefensos de todos; no pueden protegerse a sí mismos de la maldad humana y sobrenatural como los adultos. Nosotros, los mayores, somos su principal protección. Como consecuencia de esto los pequeños están muy expuestos a la demonización (Mateo 15; Marcos 9; Hechos 16.}
Luego esos niños se hacen adultos y se convierten en padres y abuelos; los adultos lastimados y demonizados tienden a criar hijos y nietos semejantes a ellos. La manera más estratégica para destruir a la humanidad es destruyendo a sus hijos; y el mayor bien que puede hacerse a la raza humana es el de proteger y sanar a sus pequeños heridos. Los abusos que sufren los niños hoy en día pertenecen por lo general a cuatro categorías amplias pero interrelacionadas.
Cuatro clases de abusos y Cuatro reacciones negativas comunes:
1-Abuso sexual
2-Vergüenza extrema y problemas sexuales. También se dan el miedo y la ira.
3-Abuso físico
4-Rabia excesiva y problemas en las relaciones interpersonales.
1-Abuso psicológico
2-Auto imagen muy negativa y espíritu de rechazo. Siempre produce ira.
3-Abuso religioso
4-Confusión extrema en cuanto a Dios y la fe cristiana; incapacidad de confiar en Él y en su Hijo.
Las reacciones negativas enumeradas no son exhaustivas. La ira, el resentimiento, la rabia y los problemas en las relaciones interpersonales acompañan casi siempre a cada una de estas cuatro clases de abuso.
El peor tipo posible de abuso infantil que existe hoy en día es el abuso ritual satánico (ARS), una combinación de las cuatro formas antes mencionadas. Se trata de un abuso religioso ejecutado en el niño para causarle un dolor indecible. Es un abuso físico relacionado con el abuso sexual, a menudo constituido por violaciones o perversiones de todo tipo imaginable e inimaginable. Su resultado es un daño psicológico de la peor clase. El niño en desarrollo queda reprogramado mediante esta perversidad extrema para comportarse de manera disfuncional como joven y como adulto. Con frecuencia este abuso escinde la personalidad del niño, produciendo su disociación y dando como resultado los desórdenes múltiples de personalidad (DMP). La investigación revela que el setenta y cinco por ciento o más de los casos de DMP han sido consecuencia del ARS y de otras formas extremas de abuso sexual infantil.
Ira, Resentimiento, Rabia, Rechazo y Rebeldía
Estos pecados son en general el resultado del daño o del supuesto daño causado en la niñez o la adolescencia y se extienden hasta la edad adulta. Aunque el pecado reaccionario surge debido al mal, o supuesto mal, infligido a un individuo, puede por sí mismo abrir la puerta a los espíritus malos. La mayoría de los demonios de ira, resentimiento, rabia, rechazo y rebeldía entran después de que el abuso contra la víctima deja paso a la ira o la rabia por lo que sucede.
Los Pecados Sexuales
La cuarta puerta habitual de pecado para una participación de los demonios en la vida de los creyentes es el pecado sexual, así como las disfunciones de todo tipo en ese terreno. En una amplia mayoría de casos de demonización grave en cristianos adultos hay presentes demonios sexuales. Para ello queremos sugerir algunas razones:
1-La sexualidad ocupa un lugar importante en la vida humana y refleja de manera singular la imagen de Dios en el hombre. Dios, como ser perfecto posee todas las cualidades sublimes de la masculinidad y la femnidad en su misma persona. Aunque el Señor no es sexual, ha creado esas cualidades únicas del hombre y de la mujer; por tanto ninguno de ellos es plenamente humano sin el otro. La perturbación de la sexualidad trastorna a la persona completa; los demonios reconocen este hecho y lo explotan para el mal.
2-Cuando las personas quedan sexualmente incapacitadas, todo su ser es dañado. Puede causarse más daño a la humanidad envileciendo su sexualidad que mediante ningún otro factor, a excepción del espiritual. Por tanto, la forma más destructiva de abuso infantil no es el físico, sino el físico-sexual. Si a éste último se le añade una dimensión religiosa (ARS), el abuso sexual se hace todavía más destructivo.
3-El sexo es uno de los instintos más poderosos en la vida. Los hombres y las mujeres tienen en este punto algunas de sus luchas más feroces. La sexualidad desbocada conduce a algunos de los problemas personales y sociales más graves a los que se enfrenta la humanidad. El SIDA y el aborto son causados más que todo por el abuso de la sexualidad ,como también la prostitución, la violación, el incesto, la homosexualidad, la zoofilia y una gama inimaginable de perversiones sexuales que practica la raza humana.
4-Los demonios del abuso y la perversión sexual flotan en el aire, por así decirlo, en todas partes ,y se cuentan entre los más activos, sutiles y depravados de todos los espíritus malos..
Jueves Santo en la Cena del Señor. Evangelio según San Juan 13,1-15.
Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?". Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". -"No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte". "Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!". Jesús le dijo: -"El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos". El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos ustedes están limpios". Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo:- "¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.
Leer el comentario del Evangelio por: SS. Juan Pablo II
"Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva" "Jesús, sabiendo que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos..., los amó hasta el extremo." Y he aquí que, durante la cena Pascual, la última antes de su partida al Padre, les revela un nuevo signo: el signo de la Nueva Alianza. "Hasta el extremo" significa: para darse a sí mismo por ellos. Por nosotros. Por todos."Hasta el extremo" significa: hasta el final de los tiempos. Hasta que Él mismo vuelva otra vez. Desde la noche de la Última Cena, todos nosotros, hijos e hijas de la Nueva Alianza en la sangre de Cristo, recordamos su Pascua, su partida gracias a muerte en la cruz. Pero no la recordamos solamente. El sacramento del Cuerpo y la Sangre hace presente su sacrificio. Siempre nos hace participar de nuevo. En este sacramento, Cristo crucificado y resucitado, está constantemente con nosotros, siempre vuelve a nosotros bajo la especie de pan y vino, hasta que venga otra vez, con el fin de que el signo de paso a la realidad última y definitiva. ¿Cómo pagaré este amor hasta el extremo?
Leer el comentario del Evangelio por: SS. Juan Pablo II
"Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva" "Jesús, sabiendo que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos..., los amó hasta el extremo." Y he aquí que, durante la cena Pascual, la última antes de su partida al Padre, les revela un nuevo signo: el signo de la Nueva Alianza. "Hasta el extremo" significa: para darse a sí mismo por ellos. Por nosotros. Por todos."Hasta el extremo" significa: hasta el final de los tiempos. Hasta que Él mismo vuelva otra vez. Desde la noche de la Última Cena, todos nosotros, hijos e hijas de la Nueva Alianza en la sangre de Cristo, recordamos su Pascua, su partida gracias a muerte en la cruz. Pero no la recordamos solamente. El sacramento del Cuerpo y la Sangre hace presente su sacrificio. Siempre nos hace participar de nuevo. En este sacramento, Cristo crucificado y resucitado, está constantemente con nosotros, siempre vuelve a nosotros bajo la especie de pan y vino, hasta que venga otra vez, con el fin de que el signo de paso a la realidad última y definitiva. ¿Cómo pagaré este amor hasta el extremo?
miércoles, 20 de abril de 2011
Miércoles Santo.Evangelio según San Mateo 26,14-25.
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein] (1891-1942), Carmelita Descalza, mártir, copatrona de Europa
La oración de la Iglesia
"¿Dónde quieres que hagamos los preparativos de tu cena pascual?"
Conocemos por los relatos evangélicos que Cristo oraba como oraba un judío creyente y fiel a la Ley... Que rezó las antiguas oraciones de bendición, que todavía hoy se rezan sobre el pan, el vino y los frutos de la tierra, nos lo atestigua el relato de su última cena con sus discípulos, que estuvo dedicada al cumplimiento de uno de los más sagrados deberes religiosos: a la solemne cena pascual, a la conmemoración de la liberación de la esclavitud de Egipto. Y quizás nos ofrece, precisamente esta cena, la visión más profunda de la oración de Cristo y la clave para entender la oración de la Iglesia...
La bendición y la distribución del pan y del vino eran parte del rito de la cena pascual. Pero ambas reciben aquí un sentido completamente nuevo. Con ellas comienza la vida de la Iglesia. Sin duda, será a partir de Pentecostés cuando aparezca abiertamente como comunidad llena de espíritu y visible. Pero es aquí, en la Cena pascual, cuando tiene lugar el injerto de los sarmientos en la cepa que hace posible la efusión del Espíritu. Las antiguas oraciones de bendición se han convertido en boca de Cristo en palabra creadora de vida. Los frutos de la tierra se han convertido en su carne y sangre, llenos de vida... La comida pascual de la Antigua Alianza se ha convertido en la comida pascual de la Nueva Alianza
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".
Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?".
El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".
Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein] (1891-1942), Carmelita Descalza, mártir, copatrona de Europa
La oración de la Iglesia
"¿Dónde quieres que hagamos los preparativos de tu cena pascual?"
Conocemos por los relatos evangélicos que Cristo oraba como oraba un judío creyente y fiel a la Ley... Que rezó las antiguas oraciones de bendición, que todavía hoy se rezan sobre el pan, el vino y los frutos de la tierra, nos lo atestigua el relato de su última cena con sus discípulos, que estuvo dedicada al cumplimiento de uno de los más sagrados deberes religiosos: a la solemne cena pascual, a la conmemoración de la liberación de la esclavitud de Egipto. Y quizás nos ofrece, precisamente esta cena, la visión más profunda de la oración de Cristo y la clave para entender la oración de la Iglesia...
La bendición y la distribución del pan y del vino eran parte del rito de la cena pascual. Pero ambas reciben aquí un sentido completamente nuevo. Con ellas comienza la vida de la Iglesia. Sin duda, será a partir de Pentecostés cuando aparezca abiertamente como comunidad llena de espíritu y visible. Pero es aquí, en la Cena pascual, cuando tiene lugar el injerto de los sarmientos en la cepa que hace posible la efusión del Espíritu. Las antiguas oraciones de bendición se han convertido en boca de Cristo en palabra creadora de vida. Los frutos de la tierra se han convertido en su carne y sangre, llenos de vida... La comida pascual de la Antigua Alianza se ha convertido en la comida pascual de la Nueva Alianza
SOLCITAMOS AYUDA PARA FUNDAR BIBLIOTECA CRISTIANA EN CUBA
Apelando a su buena voluntad hacemos este llamado para que Ud. pueda ser un participante en la obra de nuestro Señor Jesucristo en Cuba.
Esta iniciativa surge porque no es fácil encontrar libros cristianos aquí, no siendo así si está muy difundida la literatura pagana y atea, para maldición del país.
Esperando que Ud. pueda formar parte de este proyecto para prosperidad de esta nación.
El envío puede remitirlo a:
Calle 27 Nº 1001 Apto 18 entre 25 y 27 (Sede de la Alianza Cristiana En Cuba )
Teléfono: 537-833 54 67
Móvil: 53 31 64 41
E-mail: alianzacristiana777@gmail.com o también: imorejon@yahoo.es
Se darán a conocer todas las donaciones en: http://www.alianzacristiana777.blogspot.com/
SUGEGERCIA BIBLIOGRAFICA PARA DEMONIOLOGÍA:
ARTICULO------------------------------------------------AUTOR-----------------------------------------------EDITORIAL
MANUAL DE GUERRA ESPIRITUAL-------------MURPHY, DR. ED.------------------------------------------------ BETANIA
BATALLA ESPIRITUAL------------------------------WHITE, JOHN------------------------------------------------------CLARA
LLAVES PARA MINISTRAR LIBERACION Y SANIDAD----MARZULLO, FRANK-- - -----------------------CRC-LIBROS DESAFIO COLOMBIA
MINISTERIO DE LIBERACION---------------------OVANDO, JORGE---------------------------------------------------CARIBE
CONFRONTEMOS LAS POTESTADES----------WAGNER, PETER-------------------------------------------------- BETANIA
VICTORIA SOBRE LOS ESPIRITUS MALIGNOS----------MARZULLO, FRANK-------------------------SPANISH HOUSE, INC.
GUIA BASICA PARA LA GUERRA ESPIRITUAL ------ANDERSON, NEIL/ WARNER, T.M--------CREATION HOUSE
GUERRA ESPIRITUAL-VICTORIA SOBRE/PODERES-----WARNER, TIMOTHY M.-------------------SPANISH HOUSE, INC.
GUERRA ESPIRITUAL- SHERMAN----------------------------SHEMAN, DAN--------------------------------BETANIA
TRES CAMPOS DE LA LUCHA ESPIRITUAL----------------FRANGIPANE, FRANCIS------------------SPANISH HOUSE, INC.
PREPAREMONOS PARA LA GUERRA------------------------BROWN, REBECCA--------------------------ANCHOR DISTRIBUTORS- WHITAKER HOUSE
LA BATALLA FINAL-----------------------------------------------RASCHKE, JORGE----------------------------BETANIA
LIBRANOS DEL MAL-----------------------------------------------BASHAM, DON-------------------------------BETANIA
CONQUISTANDO A TUS ENEMIGOS INVISIBLES-------WHETSTONE, GARY-------------------------ANCHOR DISTRIBUTORS-WHITAKER HOUSE
LUCHA CONTRA PRINCIPADOS DEMONIACOS---------CABEZAS, RITA------------------------------SPANISH HOUSE, INC
GUERRA ESPIRITUAL- ACTUALIDADES------------------MICHAELSON, JOHANNA------------------SPANISH HOUSE, INC.
GUERRA ESPIRITUAL: UNA GUIA PARA LA MUJER----SHERRER, QUIN / GARLOCK, RUTHANN ---SPANISH HOUSE, INC.
ESPIRITUS TERRITORIALES---------------------------------WAGNER, PETER----------------------------SPANISH HOUSE, INC.
DESTRUCCION DE FORTALEZAS--------------------------WAGNER, PETER----------------------------CARIBE
DESENMASCARADOS---------------------------------------- CABEZA, RITA--- ----------------------------SPANISH HOUSE, INC.
DESENMASCAREMOS LAS TINIEBLAS/ESTE SIGLO----TORRES, HECTOR----------------------- BETANIA
DERRIBEMOS FORTALEZAS---------------------------------TORRES, HECTOR--------------------------- BETANIA
COMO LLEGA A SER UNA VASIJA PARA HONRA-------BROWN, REBECCA----------------------SPANISH HOUSE, INC.
COMO CONTRA ATACAR--------------------------------------CRUZ, NICKY---------------------------------SPANISH HOUSE, INC.
LA EXPLICANDO GUERRA ESPIRITUAL-------------------PRINCE, DEREK------------------------------SPANISH HOUSE, INC.
POSESION DEMONIACA Y EL CRISTIANO----------------DICKASON, C. FRED----------------------- BETANIA
COMO ENFRENTARNOS A LA REINA DEL CIELO-------- WAGNER, P.Y TORRES, H.------------- BETANIA
MANUAL PARA MINISTRAR EN EL ESPIRITU------------PUTCHES, DAVID------------------------- CERTEZA
ESTOY PREPARADO PARA LA GUERRA ESPIRITUAL?---MIRON, JAIME---------------------------SPANISH HOUSE, INC.
3 PREGUNTAS CRUCIALES ACERCA/GUERRA ESPIRITUAL ---ARNOLD, C.--------------------------SPANISH HOUSE, INC.
ASPECTOS DE NUESTRA GUERRA ESPIRITUAL-------BURT, DAVID F.--------------------------------PUBLICACIONES ANDAMIO
DE VICTORIA EN VICTORIA-----------------------------------CABALLEROS, HAROLD-------------------- BETANIA
LA PALABRA, EL NOMBRE, LA SANGRE-----------------MEYER, JOYCE----------------------------------SPANISH HOUSE, INC.
COMO ECHAR FUERA DEMONIOS---------------------WAGNER, DORIS M.--------------------------BETANIA
LIBRES EN CRISTO--------------------------------------------BOTTARI, PAOLO----------------------------CREATION HOUSE
CAMPO DE BATALLA DE LA MENTE------------------MEYER, JOYCE--------------------------------SPANISH HOUSE, INC.
GUERRA ESPIRITUAL-UNA REFLEXION CRITICA------SEGOVIA J, MELLADO J Y RODERMAN, E-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ALIANZA EVANGELICA ESPAÑOLA
LIBÉRANOS DEL MAL---------------------------------------JACOBS, CINDY-------------------------------CREATION HOUSE
EL LADO BELLO DEL MAL. --------------------------------MICHAELSEN, JOHANNA-----------------BETANIA
PODER Y MISION ------------------------------------------------------------------------------------------------PUBLICACIONES ANDAMIO
LOS CIELOS SERAN CONMOVIDOS---------------------MENDEZ, ANA-----------------------------CREATION HOUSE
GUERRA ESPIRITUAL EN 12 LECCIONES--------------ANDERS, MAX----------------------------- CARIBE
GUERRA ESPIRITUAL------------------------------------------------------------------------------------------- VIDA
GUERRA ESPIRITUAL I- 96---------------------------------------------------------------------------------PUBLICACIONES ANDAMIO
LA BUSQUEDA FINAL---------------------------------------JOYNER, RICK---------------------------ANCHOR DISTRIBUTORS-WHITAKER HOUSE
OIME BIEN, SATANAS!-------------------------------------ANNACONDIA, CARLOS------------- BETANIA
COMO GANAR LA GUERRA ESPIRITUAL-------------ANDERSON, NEIL-----------------------SPANISH HOUSE, INC.
LA BATALLA (la derrota enemigos del alma)--------TRASK, THOMAS E./GOODALL, W.-----------VIDA
EXPONIENDO LA HECHICERIA EN LA IGLESIA--------GODWIN, RICK--------------------------------- PENIEL
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