miércoles, 10 de abril de 2013

La miseria de la condición de la familia cubana.



En el último ayuno de 3 días, en uno de sus amaneceres me puse a interceder por la condición de la familia cubana alrededor del mundo. Me pasaron muchas imágenes e ideas, es más, Dios me dio un libro en mi mente.                    
Meditaba acerca de mi propia familia, de amigos, de hermanos de la iglesia, etc.; de cómo estaban unos en tal y otros en mas cual nación, y como de ambos lados había sufrimiento por la lejanía y falta del tan necesario calor familiar.
Un hermano de mi esposa en Estados Unidos, y cómo sus ancianitos padres acá sufren en silencio la separación y la imposibilidad circunstancial de no ver el día de otro re encuentro con su hijo mayor. Mi hermana única de madre y padre, con su hijita en Beersheva, Israel; mi otra hermana por mi papá en el Canadá; y cómo mis padres tratando de salvar la distancia y el dolor mitigado miserablemente con un correo semanal por “detrás del telón”, o una llamadita esporádica desde Tierra Santa.
Se podrán dar varios argumentos lógicos o ilógicos, que al final, serán improcedentes respecto a los móviles por las cuales la familia se han separado en Cuba en estos últimos 54 años.
Con la sola excepción de la nación de Israel, ninguna otra familia en el planeta tierra ha estado más errante por el mundo que la cubana. El pueblo de Israel lo mantuvo firme la fortaleza de su unidad y el valor a sus costumbres; a los cubanos, la capacidad de resistir su propia miseria espiritual, compensada con su carácter jocoso y dicharachero; tal vez seamos el único pueblo en el mundo que tenga la osadía de reírse de su propio drama.
A los cubanos cada vez que le han dado un chance, han emigrado en masas, que no son más que válvulas de escape a la presión de cada momento.
Como olvidar en 1965, los 30 mil que salieron por agua desde el norte de Matanzas por el lugar conocido como Boca de Camarioca.
Los más de 125 mil en 1980, con los sucesos de la Embajada de Perú y el Célebre Marielito.
Los miles que se salieron en la “crisis de los balseros” entre 1993 y 1994 por cuanto punto al mar se pudo, como locos en desbandadas. No por gusto han muerto en intento de emigrar unos 77 mil cubanos en medio siglo.
Primera edicion del libro En el ojo del huracan.
Ahora desde el 14 de enero, es otra vía de escape, solo que de otro modo y circunstancias. Los visados se han recrudecido, ya hasta Ecuador y Haití piden cartas de invitación y decenas de “requisitos”. Muchos de los que salgan demorarán en regresar si las condiciones no cambian. Aunque a estas alturas y para los que piensan poco, parezca una medida a aplaudir, no es si no un chantaje, una burla, una ironía de ser los cubanos tal vez uno de los pocos pueblos en el mundo que tengan que agradecerles a su propio gobierno que se les permita salir sin un permiso del mismo. ¿Quiénes nos metieron en su finca y nos secuestraron como esclavos?
Más que “logros”, constituye una imborrable mancha en el calcañal de la nación. Que a decir de Albita Rodríguez: ¿qué culpa tengo yo, de haber nacido en Cuba?
Les decía a alguien, que el deseo de viajar por conocer lo desconocido, se puede confundir como que es deseo de emigrar de manera definitiva del país. Quisiera estar equivocado, pero la gran mayoría de los cubanos que van a viajar, al menos en su mentalidad, no tendrán concebido regresar por muchos años.
Como a la gran mayoría nunca se le ha dado la oportunidad de viajar, ahora quieren largarse y punto (…).
Retomando el trato del Señor en el amanecer de aquel día, allí mismo Dios me dijo que a pesar de la realidad de lo que los parientes están viviendo respecto a las salidas de sus consanguíneos, no soy responsable de estos. Pero que sí soy responsable de mantener la unidad familiar de los que han salido de mis lomos (…). Entonces es cuando medito en mi hija, hijo, 3 nietos y mi yerno. El Señor me dijo llámalos y diles como sacerdote de la familia que de Cuba no se mueven. Que cortas el flagelo que ha alimentado a la nación cubana y que no será tu familia otra de las que ha caído en las fauces del drama de la miseria de la condición de la nación cubana.
El ciudadano cubano es el único ser en el mundo que la mejor noticia que le puedes dar es que saldrá a otro país. Nunca podré olvidar los últimos años de la década del 70 y la del 80, cuando jovencitos de apenas 17 años se iban para Angola o Etiopía, y su móvil era traer una doble casetera y tres o cuatro trapitos. ¡Lo sé, lo viví, lo sufrí con amigos del barrio o del aula!, que hoy yacen olvidados bajo el húmedo suelo del cementerio como parte de los más de 2,000 cubanos que murieron sin sentido alguno en África u otros países.
Estados que a decir verdad, jamás quisieron la injerencia de los cubanos. En Angola los del MPLA que supuestamente querían echar el capitalismo de su país; hoy gobiernan el mismo país donde están yendo cubanos a hacer negocios del beneficio del capitalismo que vive hoy la nación. Angola está decenas de veces más desarrollada que la Cuba que “la fue a liberar de los malos”.
Cuba siempre fue un país de inmigrantes, hasta con don Cristóbal vinieron Judíos para probar suerte del lado de acá del Atlántico. Cuba en 54 años del periodo republicano, 1902-1959, (descontando de 1906 a 1909 sin gobierno al mando) recibió a 1 millón 375 mil inmigrantes. Resulta interesante que ahora van también 54 años, de 1959 a la fecha: en estos años han salido unos 2 millones de cubanos, constituyendo el 15% de la población.
El drama de las salidas no se ha acabado, no nos volvamos locos con todos los cambios que llegarán sin tiempo casi ni de asimilarlos.
El viejito de las famosas batallas de Palo Seco, Naranjo y Las Guásimas dijo acertadamente: “el cubano cuando no llega se pasa”. Por la mitad de un siglo todo ha estado cerrado, por las próximas semanas y meses los cubanos serán tan abiertos que no dudemos que hasta nos pasemos (…).
Gracias a Dios por haber nacido y ser parte de un pueblo tan laborioso y bueno, razón por la que le serviré con mi familia como guía espiritual hasta mis últimos días.
*Apóstol, Licenciado en Biología, líder del  Ministerio Internacional Fuego y Dinámica, Camagüey, Cuba.

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