miércoles, 25 de mayo de 2011

Raúl Castro y la religión en la sociedad cubana .

Por: Pbro. Francisco Rodés Gonzalez.*


La Habana, lunes, 25 de abril de 2011.-En el discurso de apertura al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro dedica un tiempo al tema religioso, haciendo un recuento del proceso de cambios de mentalidad y superación de prejuicios anti religiosos, que se inicia en los contactos del líder histórico de la Revolución, Fidel, con cristianos, empezando en Chile –en el período de Salvador Allende–, cuando se reúne con cientos de cristianos que apoyaban el socialismo. Otros encuentros fueron fecundando la idea de la unidad imprescindible entre todos aquellos que luchan por un mundo mejor.



Para el presidente cubano, las raíces de este espíritu unitario están dadas en la propia historia de la nación cubana, en próceres como el Padre Félix Varela, quien desde su Cátedra en el Seminario San Carlos, y luego en el exilio, sentó las bases de la libertad necesaria para la Isla. Muy significativa resulta la referencia a José Martí, a su espiritualidad, fuente de su compromiso político: “Múltiples son los pensamientos en esta temática del Héroe Nacional José Martí, hombre que sintetizaba esa conjunción de espiritualidad y sentimiento revolucionario”.

El reconocimiento de una realidad cubana rica en las múltiples y diversas formas en que encuentra expresión su espiritualidad, debe ser atendida cuidadosamente por el Partido. Menciona en este arcoíris religioso, además de la Iglesia católica, a las evangélicas, la ortodoxa griega y rusa, así como a las religiones de origen africano, el espiritismo, el judaísmo, budismo, el Islán y las asociaciones fraternales: “Para cada una de ellas la Revolución ha tenido gestos de aprecio y concordia”, afirmó Raúl.

En el concepto del líder cubano, todas las expresiones religiosas son portadoras de valores que enriquecen y nutren las virtudes ciudadanas.Recuerda el rol importantísimo que jugó el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), en el regreso al seno familiar del niño Elián González y el papel mediador de la Iglesia católica en el proceso de liberación de presos políticos, hecho ocurrido recientemente. Estas referencias pronunciadas en un discurso que se enmarca en un contexto caracterizado por las voces de cambio en el modelo socialista cubano, por la apertura a nuevas experiencias, por las prácticas más participativas en las que se afirma la validez de todas las opiniones, adquieren un singular peso. La alusión a los religiosos no debe ser tomada como un simple cumplido, sino como una incitación a una participación más relevante.

La sociedad civil aludida en este discurso, compuesta por las iglesias, los cultores de la religiosidad popular, las religiones no cristianas y las asociaciones fraternales, funcionan como entes sin articulación al aparato político de la sociedad cubana, pero no tiene esto que ser confundido con una presencia ajena como si se tratara del decorado inevitable de toda sociedad. Esas asociaciones conforman una parte importante del tejido social, crean relaciones de solidaridad, reproducen valores y se rigen por determinados códigos éticos. La salud del cuerpo social no puede prescindir de la oxigenación de estos pulmones. La espiritualidad se nutre en buena medida de las comunidades de fe. Esto está implícito en el discurso del presidente Raúl Castro.

Muchas preguntas se suscitan al calor de estas apreciaciones. ¿Podría darse una interpretación menos rígida del laicismo estatal, permitiendo que la visibilidad de las instituciones religiosas y sus líderes en los medios fuera una realidad? ¿Habría más espacios para el diálogo, la diversidad, la cultura del respeto a las distintas opiniones?

Indudablemente que esta cultura del diálogo no se logra por simple decreto. Hay un largo camino a recorrer por todos, un camino difícil para derribar prejuicios arraigados, en el que el orgullo religioso ser yergue obstaculizando el encuentro desprejuiciado y fraterno. Pero es un camino obligado si vamos a construir una Cuba unida, fraterna y culta. El discurso del presidente es un buen paso adelante. Otros pasos habrá que dar. Dios nos ilumine el camino.

*Pastor bautista y profesor en la Cátedra de Filosofía e Historia, del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, Cuba.

Fuente: ALC-Noticias

No hay comentarios: