martes, 14 de agosto de 2018

Oí la palabra: "retribución"



 

Cindy Jacobs, Red Oak (Texas)

 

"Retribución", oí esta palabra una y otra vez. Satanás ha robado muchas cosas del Cuerpo de Cristo pero muchas veces simplemente lo dejamos ir. Dejamos que pase. Pero el Señor dice:

 

"Hay una ley bíblica de restitución que dice que ustedes deberían recuperar lo que Satanás ha robado".

 

Restauración séptuple

 

Sabemos que la Biblia habla de la restauración de incluso siete veces más de lo perdido: la restauración séptuple bíblica. Pero el Señor dice:"no te quedes en un lugar de apatía ni un lugar de depresión donde simplemente permitas que estas cosas ocurran.No. Debes decir: "Quiero que me lo devuelvan. 

 

Quiero que me devuelvan lo que Satanás me ha robado".

 

Y el Señor dice: "Es tiempo para ser agresivos. Es tiempo para levantarse y sacudir tu apatía, sacude tu depresión y sacude esa melancolía. Si has de ser violento, los violentos lo toman por la fuerza y vas a comenzar a ver milagros te serán devueltas cosas que tú creías perdidas.

 

"Pídeme la cantidad de dinero que tal vez miembro de la familia, o alguien en una generación anterior se jugó y perdió o que Satanás robó a tu familia, y dice: 

 

"Quiero poseer mi herencia. La quiero de vuelta".

 

Señor dice: "Si lo haces, verás que estará la mano de favor sobre ti. Vas a tener favor extraordinario y vas a obtener cosas que no creías que ibas a obtener".

 

Llama para que regrese todo lo que te fue robado.

 

Ahora te quiero decir, he estado escuchando mensajes sobre esto y el Señor me mostró algunas cosas. Por mucho que yo llamaba a la restauración, por mucho que llamaba a la restitución, el Señor me mostró específicamente algunas cosas, de hecho una inversión que Mike y yo hicimos y confiamos en alguien, donde se perdió el dinero.

 

Pero el Señor me preguntó: "¿Por qué permites que ese dinero simplemente abandone tu vida? Necesitas restitución y necesitas restauración". He comenzado a llamarlo para que regrese, y estoy muy ilusionada. Tengo gran fe de que va a regresar.

 

Oremos: Espíritu Santo, te doy las gracias ahora mismo porque estás abriendo las mentes de la gente, abriendo sus oídos, abriendo sus pensamientos a las distintas cosas en sus vidas que les fueron robadas, incluso lo ocurrido en relaciones, lo ocurrido dentro de familias y lo ocurrido con herencias.

 

El Señor dice: "Si crees, y me crees para el favor para que necesitas para recuperarlo, ciertamente te será devuelto". 

 

Dios te bendiga.

 

Cindy Jacobs

Generals International

 

Correo electrónico: generals@generals.org

Sitio web: www.generals.org

 

Mike y Cindy Jacobs cofundaron Generals International en 1985. Mike y Cindy presentan un programa televisivo semanal llamado God Knows (Dios sabe) que se retransmite en más de 200 países. Mike y Cindy también son líderes para Reformation Prayer Network (RPN), una organización con representantes de cada uno de los cincuenta estados de Estados Unidos que colaboran para apoyar y defender los valores bíbilcos a través de la oración y la acción local. Cindy es una profetisa muy respetada que viaja por toda la tierra, ministrando a multitudes de personas y también a los dirigentes de países. A Mike y Cindy les encanta viajar y enseñar, pero tal vez su pasatiempo preferido es pasar tiempo con sus hijos y sus preciosos seis nietos. Los Jacobs residen en las afueras de Dallas.

 

lunes, 23 de julio de 2018

Noticias de Cuba



Santiago de Cuba sobrevive entre motos y camiones

Un recorrido por el sistema de transportación pública en la segunda provincia más importante de Cuba
Domingo, julio 22, 2018 | Eliseo Matos
 
 
SANTIAGO DE CUBA.- Cuentan los campesinos de algunas zonas rurales de Santiago de Cuba que, antes del 59´, en las intricadas viviendas de las montañas de la Sierra Maestra cuando una persona enfermaba tenían que trasladarla hacia la costa y esperar durante horas e incluso días a que se acercara algún bote comerciante, y por generosidad decidiera trasladar al enfermo a una posta médica de algún poblado cercano. En esa agobiante espera, muchas personas no lograron superar su agonía y murieron.
Precisamente, alrededor de toda la carretera que conduce hacia el conjunto montañoso donde se encuentra la mayor elevación de Cuba, el Pico Turquino, se ubican los cementerios donde enterraban a aquellos que enfermaban y no conseguían una pronta atención médica.
Algunos pobladores del lugar, comprometidos con el sistema político imperante, como quien repite una consigna bien aprendida, se consagran a la idea de que gracias a los nuevos consultorios médicos, ubicados en las montañas, la realidad es diferente. Sin embargo, quien conoce la verdadera situación del transporte en la zona puede asegurar que trasladarse desde las montañas santiagueras hacia cualquier otro punto de la provincia, o el país, es un acontecimiento casi tan difícil como lo era en esos tiempos lejanos.
 
Una verdadera ciudad de héroes
Justo en el centro de la ciudad, en plena avenida Vitoriano Garzón se escuchan los pregones más comunes de todo Santiago: “¡LA MAYA, LA MAYA, LA MAYA!; ¡LA PALMA, LA PALMA, LA PALMA!; ¡CALLE 8, CALLE 8, CALLE 8!”. Son los camioneros privados que desde horas bien tempranas en la mañana hasta la noche constituyen el principal respiro a la realidad del transporte en la provincia.
En este sentido existen camiones para el traslado entre los diferentes municipios, pero también los “carretones o camionetas”, como les llaman popularmente, son utilizados al interior de las ciudades, con mayor o menor frecuencia, en dependencia de la situación en que se encuentren las carreteras. Asimismo, cada vehículo de este tipo cuenta con dos tripulantes: el chofer y un cobrador ubicado en la parte de atrás que en muchos casos resulta el hombre de mano dura. “Mucha gente no quiere pagar y tengo que estar pendiente de todo, y suelo responderle fuerte a la gente. Muchos no aguantan mi carácter, pero la experiencia me ha enseñado que así tengo que ser”, refiere Robertico, un muchacho de apenas 26 años que se dedica a esta labor.
Este joven además utiliza su astucia, como otros de sus colegas del sector, para no ser multado por las autoridades. Cuando ve a un policía intentando coger “botella” en una parada, aunque su camión esté lleno de personas, ordena al chofer parar el trayecto para montar al policía de manera gratuita. Es un sistema bien acordado de ayuda mutua, del cual Robertico prefiere no hablar sino sonreír.
A diferencia de La Habana, en la oriental provincia cubana los almendrones han sido reemplazados por unos motoristas particulares que, a precios comprendidos entre los 20 y 40 pesos cubanos, trasladan a los santiagueros desde cualquier punto hasta la puerta de su casa. “Ellos son los dueños de la ciudad”, expresó Marta, refiriéndose precisamente a los costos y al peligro que representa montar en uno de estos medios por las altas velocidades en las que manejan por toda la urbe.
Situación de las vías al sur de Santiago 2 (Fotos cortesía del autor)
Vendedores ambulantes en los trenes (Fotos cortesía del autor)
 
Cuando de paciencia se trata
Para viajar a La Habana, el destino más demandado en toda la provincia, el santiaguero tiene cuatro opciones “asequibles”: reservar con más de tres meses de antelación un pasaje de ida y vuelta por la empresa de Ómnibus Nacionales a un costo de 338 pesos (169 pesos cada boleto); conseguir por el mismo precio un pasaje en “lista de espera”, cuyo nombre lo indica, se necesita esperar en una larga cola para salir de la ciudad, lo cual puede durar días; utilizar los camiones privados que, a un precio de 300 pesos cubanos (cada boleto), salen de la provincia diariamente hacia la capital; y la opción más utilizada por aquellos que viven de un salario promedio (inferior a los 600 pesos cubanos mensuales) y que por necesidad tiene que frecuentar numerosas veces al año a la capital es el paupérrimo sistema ferroviario.
“Un viaje en tren entre las dos ciudades más importantes de la Isla puede durar alrededor de 18 horas”, según explica una funcionaria en el buró de información de la terminal de ferrocarriles. Sin embargo, los cálculos no son de fiar en una Isla estancada por el tiempo, cuyas vías férreas se encuentran en tal mal estado como los coches y locomotoras que transitan sobre ellas. Según explica Eloísa, una ferromosa con varios años de experiencia, hay viajes que, por motivos de roturas internas en los trenes, han llegado a durar más de 40 horas.
A ello se le suman las pésimas condiciones higiénicas al interior de cada coche, más el peligro que representan los constantes robos y el asecho de los vendedores ambulantes que en cada parada utilizan el tren como un medio, y no precisamente de transporte, sino como una manera más de supervivencia a través de la venta de chucherías y meriendas a los tripulantes, quienes, agobiados por el calor y las demoras, no les queda otra que gastar un dinero extra para aguantar el estrés que genera el viaje Santiago-Habana.
Tren Habana-Santiago (Foto cortesía del autor)
Pocos son los camiones que se adentran en las montañas santiagueras (Foto cortesía del autor)
En el interior de la provincia la espera por un medio de transporte es de horas (Foto cortesía del autor)
 
Un círculo vicioso
Alrededor de las terminales, tanto de camiones como de guaguas interprovinciales, coexisten una serie de negocios aledaños que viven de aquella realidad. Un ejemplo muy popular son los gestores de pasajes, intermediarios entre el transporte y el pasajero que tras las cortinas de la oficialidad y lo que está establecido dentro de sus funciones, se encargan también de resolver en completa sintonía con funcionarios estatales, un pasaje por encima del precio oficial a cualquier destino de la ciudad o del país.
Asimismo, un gran número de cafeterías y paladares usan y abusan de sus habilidades comerciales para coordinar con los transportistas privados y de Ómnibus Nacionales para detener el trayecto de cualquier vehículo y atraerlo hacia su negocio, con la posterior comisión y sin tener en cuenta las necesidades de los pasajeros.
Este panorama, no solo al interior de Santiago sino en muchas otras provincias, deja mucho que desear en una Isla donde viajar entre sus ciudades resulta una de las labores que, aunque extraordinarias, constituyen la realidad de millares de ciudadanos sin más remedio que pasar sus días entre trenes, motos y camiones.





Comunismo, socialismo… ¿importa la etiqueta?

Lo saben los puristas: en Cuba no ha existido como tal ninguno de los dos sistemas, sino un caprichoso régimen sultanístico-oligárquico
Domingo, julio 22, 2018 | Luis Cino Álvarez
LA HABANA, Cuba.- Cierto revuelo y expectativa ha creado el hecho de que en el Anteproyecto de Constitución que fue debatido en la Asamblea Nacional entre los días 20 y 22 de julio, no se hace mención del comunismo ni de la construcción de la sociedad comunista: en su lugar se habla más modestamente de socialismo y sociedad socialista.
Además de eso, en el Anteproyecto, se hace constitucional lo que se ordenó por decretos-leyes durante el gobierno de Raúl Castro: la inversión extranjera y la aceptación de la propiedad privada como una de las seis formas de propiedad reconocidas por la llamada Conceptualización del Modelo Económico, aunque con la coletilla de que no se permitirá a los nacionales la concentración de propiedades y la acumulación de riquezas.
No hay motivos para la expectación, de no ser para aquellos optimistas que en vez del vaso medio vacío, prefieren verlo lleno a medias, aunque sea de moho.
Lo de comunismo o socialismo es solo una cuestión semántica. Después de todo, lo saben los puristas: en Cuba no ha existido como tal ninguno de los dos sistemas, sino un caprichoso régimen sultanístico-oligárquico de fuertes tintes totalitarios y desastrosos resultados.
Ya en la reforma constitucional de 1992, que sin plebiscito alguno modificó casi el 60% de los artículos, además de suprimir lo de la amistad inquebrantable con la Unión Soviética —un país que, por demás, ya no existía— podaron la asfixiante retórica marxista-leninista que había sido calcada de la constitución estalinista de 1936. Pero eso no tuvo demasiada significación.
Ya Fidel Castro, por imperativos de la realidad, hacía años que había renunciado al comunismo de guerra que estuvo a punto de implantar en 1968, cuando parecía poseído simultáneamente por Lenin, Mao y Che Guevara, pero insistía en proclamar la muerte —¡el Comandante siempre tan necrológico!— como única alternativa al fin del socialismo.
En el Anteproyecto de Constitución no se habla de construir el comunismo, pero se mantiene intocable el artículo 5 que afirma que el Partido Comunista de Cuba es “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado que organiza y orienta los esfuerzos comunes”, subordinando así todos los órganos del gobierno y sus decisiones a la autoridad del partido único, que pudiera llamarse también, sin que hubiese mucha diferencia en sus métodos y concepciones, revolucionario, socialista, fascista, o como se les antojara bautizarlo a los mandamases.
También se mantiene el artículo 61 que afirma que “ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del estado socialista…”. Y también los ominosos artículos 52 y 53, que limitan las libertades de expresión, de prensa y de asociación solamente si son “conforme a los fines de la sociedad socialista”.
Y ni hablar del carácter irrevocable del socialismo, que desde el año 2002, maniató a los diputados de entonces y a los del futuro, para imposibilitarles cambiar el sistema.
Entonces, con un socialismo tan draconiano, ¿para qué utilizar el término “comunista”, demodé y con tan mala fama como acumuló desde 1917?
Miguel Díaz-Canel, el nuevo rostro del régimen, no desea que lo asocien con Lenin, al que no debe haber leído mucho, supongo, y menos aun con Stalin, ese apestado. No obstante, cada vez que tiene una oportunidad, lo mismo en la reunión del Foro de Sao Paulo que se efectuó en La Habana que en el congreso de la Unión de Periodistas (UPEC) y poco falta para que también en alguno de los conciertos al aire libre a los que asiste, da muestras de su rechazo a la democracia tal y como es entendida en el mundo civilizado y de su adhesión continuista al más rancio castrismo, más que anticapitalista, antinorteamericano.
Entonces, ¿importará mucho la etiqueta más o menos a la izquierda que se le cuelgue al capitalismo de estado monopolista, mercantilista, timbirichero y superautoritario que promete para dentro de 12 años, Lineamientos mediante y si el espíritu de Fidel ayuda, llevar a Cuba a la prosperidad?
¡Allá los que esperen que solo porque no se refiera al comunismo por su nombre esta constitución remendada por los mandamases, sembrada de minas, bombas de tiempo y trampas cazabobos, posibilitará una transición a la economía de mercado y la democracia!
luicino2012@gmail.com





Acerca de la “nueva” Constitución castrista

El proyecto de carta magna que debate la Asamblea Nacional constituye una nueva manifestación de continuismo comunista
Domingo, julio 22, 2018 | René Gómez Manzano
LA HABANA, Cuba.- Los jerarcas comunistas —¡por fin!— se han dignado ofrecer información sobre la reforma constitucional en curso al pueblo en cuyo nombre gobiernan. Esto, al cabo de años de trabajo, pues éste comenzó mucho antes de que la actual legislatura de la Asamblea Nacional nombrara la Comisión encabezada por Raúl Castro. Lo anterior se conoció gracias al prolijo informe sobre todo el proceso brindado por Homero Acosta, secretario de los Consejos de Estado y de Ministros.
Una vez más —pues— los castristas mantienen la notabilísima diferencia con las prácticas de la Cuba democrática de antaño. En 1901 y 1940, la redacción del texto supralegal la realizó una asamblea constituyente de carácter pluralista, que representaba las distintas corrientes de opinión existentes. Ahora, al igual que en 1975, la tarea correspondió a órganos de un solo color, en los que todos los miembros están plegados al poder establecido y que, en su inmensa mayoría, milita en el único partido legal: el Comunista.
Si en 1940 los debates de la sesión plenaria eran transmitidos en vivo por radio, para que todos los interesados pudieran conocer de primera mano lo que se estaba debatiendo, ahora el potaje se ha cocinado en medio del mayor secreto, y es únicamente en esta etapa que se ha brindado alguna información al pueblo.
Sólo en este momento se ha conocido que, dado el carácter total de la reforma, en puridad se trata de aprobar una nueva Constitución, y no de hacer modificaciones a la existente. Se ha informado asimismo sobre el restablecimiento de títulos antiguos: En Cuba habrá de nuevo Presidente de la República y Primer Ministro, y las provincias volverán a estar regidas por gobernadores.
Recupera su rango constitucional la institución del hábeas corpus. Se anuncian cambios en lo tocante a la regulación de los derechos ciudadanos. Se establecen límites de edad para el más alto cargo del país (no menos de 35 años ni más de 60 al momento de ser escogido por primera vez). El Presidente sólo podrá serlo durante dos mandatos. Como se esperaba, se reconocen nuevas formas de propiedad.
En la Administración de Justicia, se mantiene el principio de la integración de todos los tribunales por jueces profesionales y legos. La introducción de estos últimos personajes fue calcada de la antigua Unión Soviética. Pero la copia se hizo mal, y en Cuba hay magistrados no graduados en derecho incluso en el Tribunal Supremo. ¡Una verdadera barbaridad! Ahora se sientan las bases para subsanar esa insensatez, pues no será obligatorio que, en todos los actos judiciales, estén presentes jueces legos.
Hay otro cambio de importancia. Y me atrevo a augurar que será uno de los que más atención merecerán de la ciudadanía durante el próximo debate popular. Se trata del cambio en la definición del matrimonio: actualmente es “la unión […] de un hombre y una mujer”, mientras que a partir de ahora sería la “de dos personas”. Con esto no se establece en Cuba el llamado “matrimonio igualitario”, pero sí se abre la puerta para que una ley pueda hacerlo en el futuro. El tema amerita un análisis profundo, pero parece más apropiado dedicarle un artículo separado.
No obstante, lo que más revuelo mediático ha ocasionado a nivel planetario es la eliminación de la alusión al “comunismo” como meta de la sociedad cubana. Excluir la mención a esa doctrina es un modo de reconocer (aunque sea en forma retorcida) su carácter utópico e inalcanzable. ¡Lástima que en nombre de esa teoría despistada hayan muerto veintenas de millones de seres humanos!
Lo que resulta de todo punto increíble, en ese contexto, es que, mientras se borra esa alusión de la nueva Constitución, siga manteniéndose el papel del Partido Comunista de Cuba como “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”. ¿Tiene algún sentido que, cuando ya no existe aquel hipotético objetivo, continúe usufructuando el mando la agrupación política cuya tarea se supone que sea precisamente conducirnos hacia lo que anunciaban como el “Paraíso en la Tierra”!
Si hacemos un balance general de las nuevas normas supralegales, no me parecería acertado plantear que todas ellas son negativas o improcedentes. Al hacer un análisis ponderado de esas cuestiones, parece más acertado matizar las conclusiones que saquemos, y reconocer el carácter contradictorio y ambivalente de las modificaciones.
Pero considero que constituiría un error limitarnos a poner en una balanza los cambios que se propone plasmar en la nueva Constitución con respecto a la hoy vigente, y tratar de determinar si el saldo que ellos arrojan es positivo o negativo. Creo, por el contrario, que es menester valorar el nuevo documento en su conjunto; tener en cuenta no sólo lo que se modifica, sino también lo que se copia de la carta magna de 1975 reformada en 1992 y 2002.
Lo esencial es el carácter antidemocrático que seguirá teniendo ese documento. Lo más importante es el continuismo y la arbitrariedad que entraña —por ejemplo— mantener el carácter dirigente del Partido Comunista, un cuerpo elitista al que pertenece menos del 10% de los electores. O mantener a ultranza la idea del “socialismo”, la misma doctrina que ha metido a Cuba en la crisis estructural en la cual se debate nuestro país desde hace decenios.
¿Y qué decir del procedimiento empleado para redactar el nuevo texto? Primero (según acaba de confesar Homero Acosta) trabajaron durante años especialistas escogidos a dedo. Después quedó instalada una Asamblea Nacional compuesta por los mismos 605 ciudadanos (militantes comunistas en más de un 90%) que los actuales jefes, por medio del procedimiento tramposo de las comisiones de candidatura, postularon con ese fin. Acto seguido ese propio legislativo escogió un cuerpo de 33 miembros, que encabezó el mismo mandamás actual, Raúl Castro. A continuación, el proyecto fue estudiado por el Buró Político y el Comité Central del partido único. Y ahora conoce de este asunto la Asamblea Nacional.
Estas realidades nos permiten afirmar que no se trata de una Constitución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Todo lo contrario: estamos en presencia de un texto supralegal al cual, si queremos caracterizarlo de una manera parecida, tendríamos que calificar como de los comunistas, por los comunistas y para los comunistas.
Es por ello que fuerzas prodemocráticas influyentes —comenzando por la más amplia coalición de ellas: el Encuentro Nacional Cubano— propugnan que, cuando el nuevo texto constitucional sea sometido a referendo, los ciudadanos vayan a votar y que lo hagan por el NO. Esperemos que así ocurra.

viernes, 20 de julio de 2018


REINO DE DIOS ¿A CUÁL REINO?




Cuéntase que el rey de Prusia, al visitar una escuela rural, cuando los niños habían dicho que toda cosa pertenece a uno de los tres reinos: mineral, vegetal o animal, les preguntó:Y yo, ¿a cuál reino pertenezco?Los niños no hallaban cómo contestar a esta pregunta; pero una graciosa niña resolvió la dificultad contestando:Vos pertenecéis al reino de Dios.
El rey quedó muy contento con la viveza de la niña y profundamente emocionado por la verdad que ella había expresado.

Reino de Dios Reino de Dios
Es uno de los conceptos más importantes de la Revelación.
Puede describirse diciendo que es la soberanía de Dios sobre la creación entera y de modo particular sobre un pueblo que elige de entre todas las naciones. Esto explica el hecho de que los términos que designan el R. de D. ( «malkut hasahamayim, malkut Yahwéh; basileía tou Theou, basileía ton ouranon» ) sean de los más usados en la terminología bíblica. Esta importancia capital se deduce también del puesto preeminente que la doctrina sobre el R. de D. tiene en la predicación cristiana.

 Efectivamente, cuando S. Juan Bautista comienza su ministerio exhorta a la penitencia porque «el Reino de los cielos está cerca». Decir Reino de los cielos en lugar de R. de D. no es más que un modo de hablar propio de los judíos, que evitaban así el pronunciar el nombre sagrado de Dios. También las primeras palabras de Jesucristo hablan de que «se acerca el Reino de los cielos» (Mt 4,17). Más tarde, cuando envía a sus discípulos para la primera misión, les manda que digan: «El Reino de los cielos se acerca» (Mt 10,7). Al final, cuando deja a los suyos, los envía por todo el mundo para que prediquen el Evangelio a todos los hombres (Mc
16,15), «el Evangelio del Reino» (Mt 9,35; 24,14); misión que llevan a cabo los enviados de Cristo (Act 8,12; 19,8; 20,25). Bien puede afirmar el Catecismo de S. Pío V que «el Reino de los cielos, que pedimos en la segunda petición (del Padrenuestro), es de tal naturaleza, que a él se refiere y en él termina toda la predicación del Evangelio» .El Señor dirá
expresamente que ha sido enviado por el Padre para anunciar el R. de D.
(Lc 4,23).

 I. Antiguo Testamento. a. Soberanía universal de Dios. La persuasión de que Dios es el Rey del universo estuvo siempre presente en los autores inspirados. Así desde el principio se habla de que Dios es el creador de cuanto existe, el dueño absoluto del orbe que dispone del dominio de todas las cosas y la entrega al hombre (Gen 1,28-30; 2, 15-17). Luego se hablará de que Yahwéh es el Rey que está por encima de todos los dioses, y de que su poder se extiende desde lo más profundo de la tierra hasta lo más alto de los cielos, es dueño de la tierra y el mar (Ps 95,3-5). Los. cielos son el trono de Yahwéh, desde donde abarca toda la tierra y escudriña hasta lo más íntimo del hombre (Ps 11,4; 139,2-12).
Como vemos los salmos cantan con frecuencia la realeza de Yahwéh, el Altísimo, el Terrible, el gran Rey de todo el universo (Ps 10,16; 24,8.10; 47,3-9; 103,19).

 En todos estos pasajes podemos afirmar que se habla más de la soberanía de Dios que de su condición de soberano o rey. El R. de D.
viene considerado como el ejercicio del poder divino y de su providencia sobre los hombres, como la realización de su plan de salvación. Esta idea del R. de D. como salvación hay que tenerla siempre en cuenta, pues pertenece a las líneas esenciales del concepto.

 b. Rey de Israel En el monte Sión está la ciudad del gran Rey (Ps 48,3). Precisamente por ser dueño absoluto de todo lo que existe ha escogido como su propiedad personal al pueblo de Israel (Ex 19,5) (v.
ELECCIÓN DIVINA). Su liberalidad y su amor le han llevado a tal elección, y no el valor o los méritos de los israelitas (Dt 7,6-8). A través de toda la historia de la salvación se va viendo cómo Dios actúa con un total dominio y soberanía, con libertad plena y nunca condicionado por nadie. Desde todos los tiempos es el Señor quien toma la iniciativa al llamar o escoger al hombre. Así con Noé, con Abraham, con Moisés, con Saúl, con David, con los Apóstoles, con S. Pablo, etc.

 Yahwéh será el rey de su pueblo, el que le guíe y le proteja siempre llevado por su fidelidad y misericordia (Ps 135; 116), el que le conceda la Alianza (v.), ese pacto por el que se compromete a cuidar de su pueblo, y éste a serle fiel en el cumplimiento de su Ley (Ex 19, 3-6; 24,3-11).

 Cuando el pueblo llegue a la tierra prometida sentirá el influjo de los pueblos vecinos y querrá tener un rey. El Señor considera este deseo como un rechazo de su soberanía sobre ellos. Samuel les hace ver, de parte de Dios, los inconvenientes de la monarquía. Pero el pueblo sigue suplicando un rey. Dios accede por fin a su petición y les concede un rey a través de Samuel, su profeta. En toda la narración de la elección se ve con claridad que Dios actúa con plena libertad y soberanía, escogiendo a quien le parece. Saúl pertenece a la tribu menor de Israel, y a la familia menor de esa pequeña tribu (1 Sam 9,21). En el caso de David se repetirá la misma idea. Así el más olvidado y el menor de los hijos de Isaí será el elegido para rey de su pueblo (1 Sam 16,12).

 Estos reyes y los que vendrán después reciben la unción de manos de un enviado de Yahwéh. Aunque el pueblo aclama al rey (2 Reg 9,13; 11,2), no es quien le elige. La elección la hace Dios a través del que le unge.
Esta idea de dominio y realeza de Yahwéh seguirá presente en todo rito de unción (v.), que hace sagrada a la persona ungida (1 Sam 26,9-23; 19,22).
Es importante subrayar que ungido equivale a Mesías (v.). Como muestra de esa dependencia de Dios tenemos el que el trono del rey judío se llamará
«el trono de la realeza de Yahwéh sobre Israel», o simplemente «el trono de Yahwéh» (1 Par 28,5; 29,23). Los salmos que se cantan en la ceremonia de entronización aluden con claridad a la realeza de Dios, de la que participa el nuevo rey (Ps 2; 23; 72; 110).

 c. Decadencia de la monarquía israelita. Predicación profética. Las previsiones que hizo Dios cuando la elección del primer rey se fueron cumpliendo. Aquellos reyes olvidaban a menudo su dependencia de Yahwéh.
Eran rebeldes a sus mandatos (2 Sam 12,1-12; 24,10-17), se alejaban de Dios (1 Reg 11,1-4; 12,32-33), rompían la Alianza.

 Los profetas, impulsados por el Espíritu de Dios, se enfrentaron decididos contra esa actitud de los reyes con duras y enérgicas amenazas (1 Reg 17,1; 22,19-23; Is 28,1-4; Ier 8,1-7). Sus palabras se cumplieron y los reyes de Israel y de Judá serán deportados (2 Reg 17,22-23; 25,6-12). El pueblo rechazó la realeza de Yahwéh. Ahora, en el exilio, sufrirá las consecuencias de tan nefasta elección.

 Pero la bondad de Dios sigue en pie. Los profetas dejaron entrever siempre la luz serena de una esperanza de salvación (Is 29,17-24; Ier 5,18; Os 11; Ez 16,59; 17,22): Al fin de los tiempos vendrá el verdadero rey de Israel, el Hijo de David, que regirá por siempre a su pueblo. Así
se hablará de un nuevo éxodo (Is 40,1-11), de una nueva Alianza (Ier 31,31-33; Ez 36,25-29), de una conquista, de un nuevo reinado en el monte santo (Is 2,3-5). El tiempo transcurre y tras la breve historia de los Macabeos (v.) viene de nuevo la depresión. Con Herodes y sus descendientes se llega al punto álgido de la degradación, pues el trono está ocupado por idumeos, hombres que no pertenecen al pueblo santo de Dios. Los ánimos se enardecen cada vez más: Las sucesivas derrotas y humillaciones han llevado las esperanzas y los anhelos de salvación hasta su punto máximo. Todos piensan ydesean la llegada «del que ha de venir».
Todos ansían su presencia salvadora.

 Pero en la mayoría de los judíos esas esperanzas mesiánicas son interpretadas con un sentido fuertemente nacionalista y político (v.
MESIANISMo). Todos soñaban con la vuelta del esplendor de la edad de oro de la monarquía de los tiempos de David. Todas las profecías de universalismo tendrán su cumplimiento con el triunfo del Mesías, el Ungido de Yahwéh, el Rey de Israel.

 2. Nuevo Testamento. a. La llegada del Rey. Un acontecimiento turbó por unos momentos la vida de Jerusalén. En el palacio del rey Herodes el Grande se presentaron unos personajes que, procedentes de lejanas tierras, preguntaron por el recién nacido rey de Israel, para rendirle pleitesía. Los rabinos respondieron a la pregunta del rey, que, receloso de perder el trono, intentó matar a ese niño. Pero el acontecimiento se quedó sólo en un hecho esporádico que se borró con el tiempo (v.
EPIFANíA). Herodes murió antes de que ese recién nacido hiciera su aparición por tierras de Palestina.

 Muchos años después un nuevo personaje volvió a despertar el ansia y la esperanza de los israelitas. La austera figura de Juan Bautista (v.), su palabra recia y encendida, su mensaje exigente, su bautismo de penitencia, todo ello atrajo a las muchedumbres. En las orillas del Jordán la voz de Juan el hijo de Zacarías resonó con fuerza y claridad: «
¡Arrepentíos, el Reino de los cielos está cerca! ». Es el Precursor del Rey de Israel, el amigo del Esposo, la voz que clama en el desierto para abrir el camino al que viene: ese que es antes que él, la Luz verdadera, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el Mesías esperado, el Hijo de Dios, el Rey de Israel. Su testimonio es valiente, decisivo (Mt
3,1-15 y par.; lo 1,19-36).

 Ese hombre que vino de Nazareth, tan sencillo, fue señalado por el Bautista. Juan y Andrés fueron los primeros discípulos; después Pedro y Felipe. Luego será Natanael, que se resiste a reconocer a Jesús como el Mesías, pero que acabó rindiéndose y confesándole como «el Rey de Israel»
(lo 1,35-51).

 El Rey de Israel ha llegado. Este rumor corre de boca en boca. Las muchedumbres le siguieron esperanzadas, aliviadas por el consuelo de sus palabras, remediadas en sus dolores y enfermedades. Pero los fariseos recelaban de Él, le envidiaban. En unos despertaba entusiasmo y en otros odio. Jesús no era un guerrero, un hombre avezado a la lucha, no tenía la pretensión de escalar el poder. Pero era persuasivo. Sus palabras llegaban al alma de sus oyentes, sus milagros confirmaban su doctrina, su misericordia atraía poderosamente, su valentía al hablar, su serenidad.
Había dicho que el «Reino de Dios está cerca» y esto abría los corazones a la esperanza en las grandes promesas de los profetas.

 b. La predicación del Reino de Dios. El primero de los grandes discursos que nos transmite S. Mateo es el sermón de la montaña (Mt 5-7).
Los exegetas han llamado a este sermón la «Carta Magna» del R. de D.
Efectivamente, en estas perícopas tenemos el núcleo central de toda la doctrina de Jesús. Comienza con las bienaventuranzas (v.). En la primera se habla de los pobres de espíritu que son bienaventurados precisamente porque de ellos es el Reino de los cielos. La última bienaventuranza, dedicada a los que padecen persecución por ser justos, habla también de que ellos son los poseedores del Reino de los cielos. Con esta inclusión, tan del estilo semita, se está recalcando una idea determinada, la de que el R. de D. es el premio de los bienaventurados, la salvación divina.

 En todo ese sermón está presente de algún modo la Ley del antiguo reino de Yahwéh. Esa Ley es como el punto de arranque para llegar a la nueva situación en la que el orden antiguo se renueva, lo anunciado se cumple, lo prefigurado se culmina y perfecciona. Aquella soberanía de Dios que se identificaba con su voluntad salvífica viene expresada con un lenguaje nuevo que pone el acento en la Providencia de Dios, ese Padre que cuida de los hombres con más esmero que cuida de los lirios del campo o de los pajarillos de poco precio (Mt 6,25-32). Soberanía de Dios que vela por las necesidades de los suyos, de tal forma que no es admisible la inquietud por el mañana, la preocupación por el alimento o el vestido.
Sólo es necesaria una cosa: buscar el R. de D. y su justicia y lo demás se nos dará por añadidura (Mt 6,34).

 A lo largo de su predicación Jesús va proclamando la salvación, la llegada del R. de D. con sus exigencias y con las grandes promesas que lleva consigo. De nuevo será Mateo, justamente llamado el evangelista del Reino, quien agrupe las parábolas relacionadas con nuestro tema, y que los demás evangelistas las colocan en un contexto diverso, o las omiten.
Jesús aclarará a los suyos el misterio del Reino de los cielos (Mt 13,11)
que a los demás les está oculto. Les explica cómo la semilla del sembrador de la parábola es la palabra del Reino, que unos aceptan y otros rechazan, que en unos fructifica y en otros se seca. Hablará de la acción del enemigo que nunca duerme, de la cizaña que nace junto a la buena hierba. Del grano de mostaza que simboliza el humilde comienzo del Reino que un día será un frondoso árbol, cuyas ramas alcancen los confines de la tierra y cobijen a todos los hombres del universo. La levadura, el tesoro escondido, la perla maravillosa, la red barredera.
Fuerza expansiva del R. de D. que irá penetrando con su poder fermentador en todos los entresijos del tiempo y del espacio. Bien único por el que vale la pena el sacrificio total. R. D. que ha de pasar por una fase terrena, en la que buenos y malos vivan mezclados, hasta el momento definitivo en el que Cristo venga como Rey con gran poder y majestad, sobre las nubes, para juzgar a vivos y muertos (Mt 25,31-46), para dar el Reino a los que fueron fieles y para rechazar eternamente a los que no lo fueron.

 c. Un Rey inesperado. Jesús continuó hablando a los hombres del R.
de D., recordándoles su proximidad, su presencia ya actual en medio de ellos (Lc 17,21). Sus palabras iban acompañadas de grandes signos, obras extraordinarias que sólo quien tiene a Dios consigo, o el que es el mismo Dios, podía realizar. Pero por otra parte la actitud de Jesús desconcierta al pueblo. Su modo de entender el R. de D. difiere totalmente del modo de pensar de los judíos de su época. Así ante el dominio de los romanos bajo el imperio del César, Jesús no toma una postura de repulsa, ni tampoco de aceptación. Él se niega a tomar parte en la vida política de su tiempo. Cuando, para tentarle, le preguntan sobre la licitud de pagar el tributo, Jesús les da la célebre respuesta que entraña todo un programa de vida: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22, 15-22). En otra ocasión también intentan mezclarle en una cuestión meramente temporal. A esos herederos que no llegan a un acuerdo en el reparto de la herencia y que acudieron a Jesús para que resolviera la cuestión, Jesús les contestó que no había venido a resolver semejantes litigios (Lc 12,13).

 Es más, hay una etapa en su vida en la que rehúye que se le conozca como Mesías, como el Hijo de David. Y así recomendaba con insistencia a los que le siguen que nopropaguen sus milagros. Hablaba de sí y de su misión en un tono un tanto misterioso bajo el título de Hijo del Hombre, poco conocido para sus oyentes. Es cierto que habló de un triunfo y de una glorificación, de una exaltación; pero ese acontecimiento futuro lo relaciona con una cruz, con un padecer y morir. Ante la incredulidad de los judíos, Jesús llega a decir que cuando sea levantado en alto entonces le conocerán (lo 8,28). El mismo evangelista S. Juan refiere cómo ante la inminencia de la terrible hora de la pasión Jesús se turba hondamente.
Pero en seguida se repone tras la voz del Padre que habla de su glorificación. Entonces Jesús afirma que cuando sea levantado sobre la tierra atraerá a todos los hombres hacia sí (lo 12,32). Pero hasta que llegue ese momento Jesús huyó del entusiasmo de las muchedumbres que se empeñaban en hacerlo rey. Ante este impulso de la multitud Jesús se marcha solo al monte (lo 6,15). Pero antes obliga a los discípulos a que suban a la barca y se alejen de allí (Mc 6,45), como temeroso de que también ellos se sumen al entusiasmo enardecido del pueblo.

 Jesús no habla de lucha violenta contra los opresores de Israel, como solían hacer los falsos mesías que surgían de cuando en cuando (Act
5,35-37); Jesús no habla de odio. Él habla de amor a todos los hombres, incluidos los mismos enemigos (Mt 5,43-48); enseña la renuncia de uno mismo, la necesidad de coger la cruz y de caminar tras sus pasos si se quiere ser discípulo suyo (Lc 9,23).

 d. Un Reino que no es de este mundo. Una vez que Cristo ha dejado bien claro en qué consiste su reinado y de cuáles son las condiciones para entrar en él, entonces reconoce su condición de Rey. Entonces los suyos habrán comprendido, aunque sólo sea en parte, que su Reino está
lejos de lo que pensaban los dirigentes de Israel, habrán olvidado en algún modo sus ansias de poder y dominio. En esa etapa de la vida de Cristo, ya la última, Jesús no duda en entrar triunfalmente en Jerusalén, aclamado por la gente, vitoreado por los niños, acompañado con palmas y ramos de olivo. La profecía de Zac 9,9 se cumple en ese momento en el que el Rey avanza, sereno y sencillo, montado sobre una humilde bestia de carga (Mt 21,4-11). Y luego, cuando le tengan maniatado, cuando la multitud le desprecie a grandes gritos, no dudará en reconocer su propia realeza.

 En la pasión el Maestro hace ejemplo vivo esa doctrina de renuncia que había predicado, de fidelidad heroica a los planes de Dios. Así, cuando el pueblo grita que no tiene otro rey que el César, el Señor dirá
ante Pilato que Él es Rey. En lo 18,36 Cristo afirma categóricamente: «Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis ministros habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí». Con una construcción literaria de inclusión y de concatenación se subraya con fuerza la idea de que ese reino no es de este mundo. Su reino es el reino de la Verdad, y sólo los que son de la Verdad escucharán su voz, pertenecerán a su Reino (lo 18,33-37).

 La pasión de Cristo relatada por S. Juan viene a ser como un recorrido triunfal del gran Rey que camina majestuoso hasta el elevado trono de la cruz, dando así el primer paso de su camino ascensional hacia la cumbre de su gloria. Levantado como la serpiente de bronce en el desierto es el signo de salvación para todos los que lo miren con ojos de fe (lo 3,14; Num 21,8 ss.), será el centro de atracción para los dispersos que constituyen el resto de Israel (Ier 31,3-8; lo 12,32).
Jesús clavado en la cruz es el Cordero degollado que con su sangre redime al mundo entero (Apc 5,6; lo 1,35), el Rey de reyes (Apc 17,14), el signo definitivo que muestra a los hombres el infinito amor del Padre por el mundo (lo 3,16; 1 lo 4,9-10). Creer en ese Rey crucificado es participar en el R. de D. En el Calvario hubo un hombre que supo descubrir a través de la desastrosa apariencia de un ajusticiado la realeza grandiosa del Rey de Israel. «Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino», le dijo. y ese Rey extraño pero imponente le responde con majestad: «En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,42).

 e. Los ciudadanos del Reino. Un hombre entra en el Reino, un ladrón que se arrepiente de sus pecados y que suplica con humildad. El hecho está en perfecta consonancia con la doctrina de Jesús, con las frecuentes situaciones que vivió en su vida pública. Efectivamente, él era amigo de publicanos y de pecadores, se reunía con ellos ante el escándalo manifiesto de los fariseos. A éstos, los orgullosos, los engreídos, les llega a decir que los publicanos y las rameras les precederán en el Reino de los cielos (Mt 21,36). Con estas palabras indica Jesús la necesidad de la contrición, de la penitencia, de la compunción del corazón para entrar en el R. de D. En otras ocasiones también apuntará a lo mismo, aunque desde un punto de vista distinto. Así pone a un niño en medio de los apóstoles que discuten acerca de quién será el primero en el Reino. Ante esas ambiciones, el Maestro les asegura que sólo el que se hace como un niño entrará en el R. de D. y añade que el que quiera ser el primero que sea el último, el servidor de todos (Mt 20,27). Los pobres de espíritu, los que no ponen su confianza en las riquezas, los que sólo se apoyan en Dios, los que sufren y lloran, los que saben perdonar, los que se esfuerzan hasta violentarse a sí mismos (Mt 11,12), los que sepan descubrir a Cristo tras el hombre necesitado (Mt 25,31-46), esos serán los que entren en el Reino de Dios.

 Los otros no entrarán: los que no perdonaron (Mt 18, 21-35), los que despreciaron a los demás (Lc 18,9-14), los ricos que se olvidaron de los pobres (Lc 16,19-31), los que no cumplieron los mandamientos. «No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los ebrios, ni los maldicientes, ni los rapaces poseerán el Reino de Dios» (1
Cor 6,16). En el mismo sentido se pronuncia el Apóstol en Gal 5,21 y Eph 5,5.

 f. Reino de Dios e Iglesia. El R. de D, está proclamado. Una nueva etapa de la soberanía de Dios se vislumbra, la etapa de la restauración auténtica del verdadero Israel. Un nuevo término aparece en el evangelio de S. Mateo: Iglesia, ekklesía en griego. Término por otra parte que se va a ir imponiendo, sobre todo a partir de los escritos paulinos. Y así
del silencio casi absoluto de los evangelios, se pasa a la abundancia de referencias, especialmente en las epístolas paulinas de la cautividad.

 El vocablo ekklesía ya fue utilizado por la versión griega de los Setenta, que traducían así el término hebreo qahal. Por tanto, en esta dimensión del qehal Yahwéh del A. T. hay que ver el uso del vocablo ekklesía en S. Mateo. Así se nos presenta a la Iglesia de Cristo como el nuevo pueblo de Dios, el anunciado por )os profetas, el que nacería del «resto de Israel» que había permanecido fiel a la Alianza (v.).

 Respecto a la relación que existe entre el R. de D. y la Iglesia los autores se dividen. Unos se inclinan por la identificación total o parcial, mientras que otros hablan de una diferencia absoluta o parcial.
Para solucionar la cuestión es necesario ver antes la relación que se daba en el A. T. entre el antiguo pueblo de Dios y el R. de D., para de este modo ver la relación entre el nuevo pueblo de Dios y ese mismo Reino.

 Al estudiar el R. de D. en el A. T. vimos que Dios venía presentado como el dueño absoluto de cuanto existe, con una potestad soberana sobre todas las criaturas. Veíamos también como esa soberanía se ejercía de forma particular sobre el pueblo escogido, sobre Israel, que viene a ser el R. de D. Según los profetas ese Reino extendería sus fronteras hasta los confines más remotos del universo. Así llegaría un momento en que el R. de D., entendido como reinado de Dios o aceptación rendida de ese dominio, sería universal.

 Pues análoga relación se da entre el R. de D. y la Iglesia (v.). El nuevo Rey de Israel ha fundado su Iglesia, su pueblo, a través de la cual el reinado de Dios se irá extendiendo a todos los hombres, para que así
se salven. Por tanto, llegará un momento en que todo quedará sometido a Cristo (1 Cor 15,24; Apc 12,10). Entonces toda la creación será partícipe de esa salvación y surgirán «los cielos nuevos y la tierra nueva en que tiene su morada la justicia, según la promesa» (2 Pet 3,13; cfr. Rom
8,22).

g. Fase escatológica del Reino de Dios. En la predicación del R. de D. se apunta a veces a su fase definitiva. Pero también está muy claro que el triunfo de Cristo, la llegada del R. de D., es ya una realidad actual que los justos que mueren en el Señor están ahora gozando (Apc
14,13; 18,20). Ya vimos cómo Jesús en la cruz promete al buen ladrón la entrada inmediata en su Reino (Lc 23, 43). No podemos olvidar que junto a la Iglesia peregrinante ya la purgante, está la Iglesia triunfante, es decir , la porción del pueblo de Dios que ya ha llegado a la tierra prometida y que disfrutan actualmente los bienes definitivos del Reino.

 Así, pues, se habla de que los tiempos se han cumplido (Mc 1,15) y de que el R. de D. está cerca (Mc 13,29; Lc 10,9; 12,54), incluso de que ya está presente (Lc 17,21). En algunos momentos se tiene la impresión de que la Parusía (v.) es algo inminente (Lc 21,32 y par.). Pero por otra parte Jesús habla de que esa hora sólo es conocida por el Padre (Mc 13,32
y par.; Act 1,8). Se da, pues, una aparente contradicción. Para resolverla unos dicen que son expresiones correspondientes a distintos estados de ánimo de Jesús. Otros opinan que los pasajes referentes a la inminencia son del Señor, mientras los que hablan de un futuro lejano e incierto son interpolaciones de la comunidad. Ninguna de esas soluciones es convincente. Más bien hay que pensar en la intención de poner en sobreaviso a los cristianos de la llegada del R. de D. Por una parte insistiendo en su inminencia, incluso en su presencia actual como fase intermedia, y por otra parte hablando de la Incertidumbre del último momento. Con todo esto se da una poderosa razón para vivir en actitud vigilante, con el anhelo de quien espera la llegada del esposo, con la pronta disposición del criado bueno y fiel (Mt 24,42-51 ; 25,1-12). Ese deseo se concreta en la segunda petición del Padrenuestro, que implora la llegada del R. de D. (Mt 6,10).

 Con esa esperanza ha de vivir el creyente, en un continuo adviento que le recuerde siempre la promesa de la venida del Reino. Los primeros cristianos expresan esa actitud de espera vigilante en esta breve jaculatoria: Marana tha, ven Señor (1 Cor 16,22). Así en medio de las persecuciones viven serenos, confían oír al séptimo ángel que anuncie la llegada del R. de D., la soberanía universal de Cristo (Apc 11,15; 12,10).


V. t.: PUEBLO DE DIOS; CUERPO MÍSTICO; EVANGELIOS I, 4; IGLESIA I, 1.4) y 1.8); RESTO DE ISRAEL.

A. GARCÍA-MORENO.

 BIBL.: R. ScHNACKEMBURG, Reino y reinado de Dios, Madrid 1970; I.
BoNSIRVEN, Le regne de Dieu, París 1957; M. BUBER, Konigtum Gottes, Heidelberg 1956; I. DE FRAINE; L'aspect religieux de la royauté
israélite, Roma 1954; I. M. CASCIARO; Iglesia y pueblo de Dios en el Evangelio de S. Mateo, en XIX Semana bíblica española, Madrid 1962; O.
KARRER, El Reino de Dios hoy, Madrid 1963; W. PANNENBERG, La teologia e il Regno di Dio, Morcelliana 1971; I. M. CASCIARO, Jesucristo y la sociedad política, Madrid 1972; M. MEINERTZ, Teología del )Nuevo Testamento, Madrid 1963, 25-66.


Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991




Clamor y manifestaciones pacíficas de Iglesias evangélicas en Cuba a favor del Matrimonio y la Familia acorde al Diseño de Dios como esta en la Biblia.




En el post anterior, informamos de la convocatoria a manifestaciones pacificas promovidas por algunas iglesia evangélicas cubanas en relación a las consideraciones que sobre identidad de género promueve el régimen Castro comunista. De hecho se convocó según la información a una marcha en contra del matrimonio homosexual en Cuba que siguió a una declaración oficial de las denominaciones evangélicas comprometidas con esta convocatoria. Como en la red no trascendió información alguna sobre las marchas el periodista independiente que nos hizo llegar la información toma nota de lo acontecido ese día y nos dice:
Jovenes de la Iglesia Metodista del Vedado salen a las calles
a repartir biblias como parte del clamor de su iglesia (Faceboo)

Les contaré que el G2 ( se refiere al DSE) se movió rápido y le metió miedo a todo el mundo.
En la iglesia Metodista de K y 25, hicieron el sábado 14  una jornada de oración contra la aprobación del matrimonio homosexual, pero no salieron del templo.
Y los Bautistas, no aparecieron por ningún lado.
Pude conversar con un pastor bautista, Roberto Rivero y me dijo que no se hizo nada para no crear tensión con el gobierno
Nada,  aquí en Cuba hay mucho miedo y las iglesias no quieren perder lo poco que tienen.
En mi caso, la seguridad no permitió que me acercara a K y 25 (Iglesia Metodista del Vedado):  "Vete de aquí porque te vamos a meter preso y te vamos a quitar la camara" me dijeron. Así esta esto, represión y miedo
Miembros de la Iglesia Metodista de Guantanamo marchan en
ocasion de la jornada de ayuno y clamor (Facebook)
Sin embargo en las iglesias metodistas de toda la isla y como parte del clamor: “Estoy de acuerdo con el diseño original”, se refiere al diseño de Dios sobre la familia tal y como se expresa en la Biblia, toda la feligresía se manifestó mediante ayuno oración y manifestaciones silenciosas como pueden verse en Facebook
Antes en este mismo sitio y a modo de llamado de la Iglesia Metodista de Cuba, se hizo un llamado a los fieles que dice:
Estamos unidos a Asambleas de Dios, Convenciones Bautistas y la Liga Evangélica en este Día de Clamor y Ayuno en favor del Matrimonio y la Familia acorde al Diseño de Dios como esta en la Biblia.
Seguro que en cualquier lugar de Cuba sería una mañana extraordinaria como ya podrán ver por las fotos lo que ha sucedido.
Yo preferí estar en este, que para mí es El Cuartel General.
Con esta Iglesia de Marianao, a mi lado hemos logrado grandes proezas. Hoy no sería la excepción. El Pueblo de Dios respondió en familias. Los niños de 3 a 7 años estuvieron en los momentos de oración en silencio sin la menor alteración. Yo recordaba el momento en Esther convocó al Pueblo al ayuno y oración (Est 4:16): Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.
Desde Marianao y Cuba, oramos para que Dios bendiga a Cuba y le de sabiduría a los que Gobiernan y hacen las leyes, para que nuestra Nación pueda tener el favor y la bendición de Dios.
Donde quiera que leas este mensaje: Dios bendiga a tu familia y guarde y prospere tu vida y ministerio.
No sabemos si también se promovieron y efectuaron actividades en otras denominaciones religiosas que suscribieron la declaración, como son: Bautista, Pentecostales y la Liga Evangélica de Cuba.

Su fuego está dentro de ti


Por Darren Canning
 
Te veo como zarza ardiente. Dios va a hablar a través de tu vida y la gente será poderosamente impactada. Su fuego está en tu interior, y caminarás en Su Espíritu.
 
Prepárate para sentir como emana de ti Su presencia. Prepárate para profetizar.