viernes, 21 de junio de 2013

LA PROFANACIÓN














Por Pr Manuel A Morejón Soler El Vedado, La Habana, junio del 2013 

Profanación del nombre de JHVH

Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos. (Ezequiel 20:39)

El profeta Ezequiel da una visión de la historia de la rebelión del pueblo de Israel y de la profanación hacia el nombre de JHVH.

 JHVH insistentemente advirtió a los líderes de su pueblo acerca del sacrilegio hacia su nombre  y continuamente restauró al pueblo a su favor, sólo para que este se volviera a apartar de Él.
 A la larga, la situación ya no tuvo solución. La profanación hacia el nombre del Señor estaba tan arraigada en el corazón del pueblo de Israel que llegó el día en que el remedio ya no era posible y el castigo de JHVH sustituyó su misericordia.

El pecado que se repite y del cual nunca se arrepiente, es un desafío al Señor y una invitación a la ruina.
Bienaventurado el hombre que no es un profano y que guarda su mano de hacer  todo mal. (Isaías 56:2) 
La profanación del poder

La profanación  llega a ser, a la larga, un modo de vida de los poderosos. Los edificios o instituciones no son ajenos a la profanación. Muchos de ellos, al ser desatendidos, maltratados y sus elementos sagrados destruidos o robados, prácticamente pasan por la profanación. Escuelas, conventos, iglesias, monasterios, mezquitas, sinagogas, camposantos y otras edificaciones religioso-espirituales son "profanadas" en la medida que son dañadas o "usadas" con otros fines distintos a los que inicialmente fueron construidas.

Tratar una cosa sagrada sin respeto o aplicarla a usos profanos: es abominación.

En Cuba cuando un profanador ya no encuentra ocasión de robar, se cree un hombre honrado y es sumamente penoso ver cuánta gente se fascina por la gracia de estos y cuán pocos se le oponen enérgicamente.

Y tú, profano e impío príncipe, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. (Ezequiel 21:25-26) 


Profanar:                                                                                                                            
Tratar (una cosa sagrada) sin el debido respeto o aplicarla a usos profanos.
Fig. Corromper, deshonrar, prostituir, blasfemar, hacer uso indigno (de cosas respetables). 


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