jueves, 1 de diciembre de 2016

MUERTE DE FIDEL CASTRO


Teólogo: Castro 'ahora está solo, con su alma, en el reino oscuro de Satanás'
DDC | Madrid | 30 de Noviembre de 2016

"El tiempo se ha acabado para Fidel Castro. Ahora ya no hay poder sobre la tierra ni santo ni ángel que pueda otorgarle el perdón", escribió el famoso teólogo español José Antonio Fortea, según informa la Agencia Católica de Información (ACI Prensa).

"Ahora está solo, con su alma. Encerrado en la terrible prisión de su alma. En el reino oscuro de Satanás o en las prisiones inmateriales del lugar de purificación", sentenció el sacerdote.

Fortea, quien es especialista en el campo relativo al demonio, el exorcismo, la posesión y el infierno, publicó esta semana dos artículos en su blog, con el título "Elegía a Fidel Castro", que "condenan" al dictador a purgar sus pecados y vaticinan su final infernal.

"Él, que sentenció a tantos (…) ya no encontrará perdón ni en este mundo ni en el cielo", afirmó.

Señaló que es imposible saber si Castro está en una morada o en otra, pero sí hay una certeza: "la Justicia ha recaído sobre su pequeña y miserable alma".

Según Fortea, "Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón" y no lo hizo. "Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos", afirmó.

"Ahora no le son de ninguna ayuda ni todas las manifestaciones multitudinarias en la Plaza de la Revolución que se puedan convocar en su honor ni todos los artículos que el diario Granma escriba loándolo ni todos los discursos del Partido que lo ensalcen hasta las nubes", sentenció.

El sacerdote señaló que Castro tuvo "una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna" y que "el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia".

Fortea dijo que no hay perdón para quien ha vivido "matando, persiguiendo a la Iglesia, torturando, robando y oprimiendo".

"Cada acción tiene sus consecuencias. Y hay acciones que tienen consecuencias eternas. Hay acciones que matan el alma. Hay actos que llevan al infierno", concluyó.

Las cenizas de Castro viajan hacia Santiago de Cuba

DDC | La Habana | 30 de Noviembre de 2016

El régimen comenzó este miércoles el traslado de las cenizas de Fidel Castro hacia Santiago de Cuba, donde serán inhumadas el domingo, en el Cementerio Santa Ifigenia.

El traslado durará cuatro días y hará a la inversa el recorrido de la "Caravana de la Libertad" encabezada por Fidel Castro en los primeros días de 1959.

Las cenizas salieron de la Plaza de la Revolución sobre las 7:00 de la mañana. El cortejo, según el recorrido publicado por la prensa oficial, pasará por todas las provincias excepto Pinar del Río, Artemisa y Guantánamo.

Las cenizas, que han permanecido lejos de la vista de los cubanos, en una sala del Ministerio de la Fuerzas Armadas (MINFAR) a la que solo habría tenido acceso la elite del régimen, viajan en una pequeña urna de cedro cubierta por la bandera cubana.

Según el diario Juventud Rebelde, los restos del dictador fueron sacados del MINFAR a hombros de dos jóvenes oficiales, y acompañados por su hermano Raúl Castro, su viuda, Dalia Soto del Valle, y sus hijos.

Durante el primer tramo del recorrido serán escoltados por los generales de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías, Joaquín Quintas Solá y Ramón Espinosa Martín, reportó la web oficial Cubadebate.




MUERTE DE FIDEL CASTRO

Los aliados del régimen arropan a Raúl Castro en el homenaje a su hermano

DDC | La Habana | 30 de Noviembre de 2016

Decenas de miles de personas participaron este martes en el "acto de masas" convocado por el régimen en la Plaza de la Revolución de La Habana para homenajear a Fidel Castro.

Mandatarios y representantes de gobiernos de varias regiones del mundo viajaron a la Isla para asistir a la ceremonia, parte de los nueve días de luto ordenados por el La Habana.

Raúl Castro cerró el acto. Pese al momento, se permitió bromear: "Para tranquilidad de todos, yo soy el último orador", dijo.

En su discurso, hizo un recuento de la importancia de Plaza de la Revolución como bastión del régimen durante más de medio siglo.

A la plaza "ha venido en estos días el pueblo, con una gran participación de los jóvenes, a rendir emocionado tributo y a jurar lealtad a las ideas y a la obra" de Fidel Castro, dijo el general.

Entre los asistentes al acto estuvieron aliados de La Habana como los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; Ecuador, Rafael Correa; Bolivia, Evo Morales; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; Nicaragua, Daniel Ortega; Zimbabue, Robert Mugabe, y el expresidente de Uruguay, José Mujica, entre otros.

También los presidentes de Panamá, Juan Carlos Varela; México, Enrique Peña Nieto; Sudáfrica, Jacob Zuma; el primer ministro griego, Alexis Tsipras; los vicepresidentes de China, Li Yuanchao, e Irán, Majid Ansari, y el presidente de la Duma estatal rusa, Viacheslav Volodin.

Varios de los mandatarios asistentes pronunciaron discursos llenos de elogios al régimen y al fallecido dictador. Uno de los más emocionados fue Rafael Correa, quien incluso juró lealtad a las ideas de Fidel Castro.

"Por esas ideas seguiremos luchando, ¡lo juramos!", afirmó Correa recordando las palabras del compromiso que han estado firmando los cubanos desde el lunes en los puntos establecidos por el Gobierno en todo el país para rendir homenaje a Castro.

Correa dijo que el dictador "murió invicto" y criticó el embargo estadounidense.

"En una fortaleza sitiada cualquier disidencia es traición", afirmó utilizando una frase de San Ignacio de Loyola. De paso, arremetió contra el exilio anticastrista.

"Existe una Cuba del norte, allá en Miami, acechando permanentemente la Cuba del sur: la libre", añadió.

"Fidel está más vivo que nunca, más vigilante que nunca, más necesario", dijo por su parte Evo Morales

"Cuba es la revolución que el mundo sueña", afirmó el gobernante boliviano, un declarado admirador de Castro.

"¿Quién me enseñará, quién me reflexionará, quién me cuidará?", dijo Morales.

"¿Dónde está Fidel?", preguntó Daniel Ortega tres veces. El público le respondió "Aquí" y luego "Yo soy Fidel".

"Fidel está en estos muchachos y muchachas, en esta juventud; viene creciendo con los niños", dijo Ortega. "Está en la conciencia de ese gigantesco capital humano que forjó", agregó.

"¡Se desbordo La Habana de amor, de amor fideliano!", exclamó Nicolás Maduro.

"Pocas vidas han sido tan completas y luminosas. Fidel no se va, se queda invicto entre nosotros. Absuelto por la Historia grande de la patria", dijo.

Llamó a Fidel Castro "hijo de Venezuela" y agradeció su respaldo al chavismo.

Maduro dijo a Raúl Castro que cuente con el apoyo de Venezuela "hoy más que nunca".

El vicepresidente chino llamó a Castro "coloso de nuestra era".

"A pesar de la distancia que nos separa, hemos estado y estaremos unidos", afirmó el presidente de la Duma estatal rusa.

En la tribuna del acto acompañaron a Raúl Castro y sus visitantes la plana mayor militar y política del régimen, además de los cinco espías; Elián González y su padre; el presidente de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet; el historiador de La Habana, Eusebio Leal, entre otros. En cambio, no se vio en las imágenes mostradas por la televisión a familiares de Fidel Castro.

Varios de los mandatarios mencionaron en sus discursos a la viuda del dictador, Dalia Soto del Valle, de la que los cubanos saben poco o nada.

El acto sigue a dos días en los que, según informes de prensa, dos millones de cubanos habrían acudido a rendir tributo al dictador en el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, y dependencias del régimen en puntos de todo el país.

La última "guardia de honor" en el Memorial José Martí estuvo encabezada por Raúl Castro.

Las cenizas del dictador, sin embargo, fueron mantenidas fuera de la vista de los cubanos, en la sala Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas, a la que solo habría tenido acceso la elite del régimen.

Este miércoles, el Gobierno iniciará el traslado de los restos del dictador hacia Santiago de Cuba, donde el día 4 de diciembre será enterrado en el Cementerio Santa Ifigenia.


MUERTE DE FIDEL CASTRO

Fidel Castro, una reliquia pueblerina

MAYKEL GONZÁLEZ VIVERO | Sagua la Grande | 30 de Noviembre de 2016

Hasta las localidades más remotas de Cuba ha llegado el funeral de Fidel Castro. En cada pueblo hay un estrado con la mochila de la Sierra Maestra, un póster de la Revolución hecha juramento, una guardia de honor y una guardia efectiva de policías uniformados o casualmente de traje civil, atentos a cualquier exceso de espontaneidad. El patriarca de la Guerra Fría se despide bajo custodia, de cuerpo ausente, sobre un jardín de flores armadas, tras un seto de picas.

Incluso los consejos populares, esas demarcaciones mínimas, han instalado sus pequeños altares. Sin el homenaje de las escasas flores, estos últimos relicarios no prescinden de custodia. Cuba recibió la orden de plañir finalmente, y se espera que llore con deseos, estimulada por el aguijón de las bayonetas. Los sucesores no confían en el pueblo cubano que fue arcilla en las manos del ilustre difunto. Les parece deleznable: es decir, barro que se deshace. La orden de plañir se emitió con reglas: hasta las diez de la noche, al pie del estrado, sin mirar atrás.

"Puedes fotografiar solo de este lado", advierte un policía de traje casual. El salón tiene los dos rostros del dios Jano: el estrado del homenaje mira al pasado; frente a los espejos prohibidos, donde la Seguridad del Estado vigila la cola de dolientes, empieza el futuro. Ha muerto Fidel Castro, pero la nación policial vive. Y acaso consolide su vocación ahora que el Gran Policía ha roto su bastón de rondas.

En Caguaguas, un pueblo rural del norte de Villa Clara, el duelo se reduce a un policía inofensivo, sentado frente al álbum de las firmas. "Todo ha transcurrido en orden", comenta, "vinieron los centros de trabajo, las escuelas".

Como cada movilización política permitida a los cubanos, el funeral transcurre según un programa rígido: ahora los estudiantes, luego los médicos, más tarde los obreros; ahora los niños, luego los viejos, más tarde los jóvenes.

Todos firman que la Revolución es sentido del momento histórico, cambiar todo lo que debe ser cambiado, igualdad y libertad plenas, etc., aquello que el patriarca improvisó y millones han jurado cumplir solo si es subtexto. El concepto en sí mismo no vale nada y a nadie se le ocurriría luchar por él. Cobra sentido solo cuando se aplica a un escenario, a un modelo mental. A la obediencia que te sugiere firmar y leer luego, como la gente de Quemado de Güines: "Firmado está, ya lo leeré". Los pueblos, como se ve, resultan tan provincianos como La Habana. Y por momentos se hacen más provincianos, para imitar mejor a La Habana.

El kitsch del juramento no leído, sin embargo, contiene segmentación. Como si a los administradores sobrevivientes les fuera la vida en mantener algo distantes a los cubanos que viven donde quieren, de los cubanos forzados a la insularidad. "Si usted es cubano residente en el extranjero, le dejamos firmar las condolencias, pero no el juramento".

Fuera de los funerales, los pueblos no tienen ni dónde emborracharse de desesperación. Los pocos bares se enlutaron como dictan las normas del duelo. En casa alguno bebe la cerveza que congeló hace semanas, despacio, para que dure. Cada tienda comunicó antier la ley seca: "No se venden bebidas alcohólicas. Duelo nacional".

El funeral transcurre con cierta ternura. Tanto joven se ha ido que esa rotunda muchedumbre de los parques, los viejos, piensa en Fidel como metáfora de su juventud, piensa en la década de 1960 como la última década optimista del mundo, piensa en Estados Unidos como el amado y necesario enemigo que Obama les quitó y Trump les ha devuelto junto con la muerte del viejísimo líder, piensa un poco nada más, se rinde a la emoción de lo perdido, y siente, solo por un momento, que podría llorar.



SOCIEDAD

La muerte de Fidel Castro vista por turistas

YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 30 de Noviembre de 2016

La muerte de Fidel Castro ha dejado a los cubanos sin transporte público, sin programación televisiva, sin música y sin bebidas alcohólicas por nueve días. ¿Y a los turistas?

El sábado, un taxista contaba que el viernes había llevado a unos turistas a la discoteca, y que a eso de las 12:00 de la noche llegó la Policía y sacó a todo el mundo. "Los tipos estaban berreadísimos".

Una joven española que vive en Cuba y acababa de recoger a su madre en el aeropuerto, empezó a temer por el éxito de unas vacaciones largamente planeadas, con fin de semana en Varadero, incluido.

"Mi madre no venía desde 2002 y reservé en un hotel para ir a Varadero el fin de semana. ¿No van a tocar las orquestas?"

Craig, un joven de 31 años, de Gales, ha estado en Cuba por poco más de una semana. Se hospeda en un hotel de cinco estrellas en Varadero y dice sentirse muy bien.

"El show del sábado se canceló, pero el domingo hubo algo que parecía ópera, y los artistas estaban vestidos todos de negro. Fue todo muy solemne".

Cree entender lo que siente el pueblo de Cuba en estos momentos, e incluso quisiera haber podido presentar sus respetos, de alguna forma, a Fidel Castro.

"Sé de la Guerra Fría y que él fue un líder muy importante. Mis condolencias para el pueblo de Cuba", dice y regresa al ómnibus que lo llevará a su hotel en Varadero, donde disfruta servicio de habitaciones y no hay restricciones para consumir alcohol.

En los hoteles, los extranjeros pueden ordenar bebidas alcohólicas, pero una colega cuenta que a los cubanos se les ha prohibido la entrada.

Esa práctica, normal en los 90 y principios de este siglo (pese a violar la Constitución), había desaparecido en 2008. Pero ahora el personal de los hoteles no tendría explicación lógica para servir alcohol a los extranjeros y negarlo a los cubanos.

Jordi y María, de Barcelona, 39 y 35 años, respectivamente, no se hospedan en un hotel, sino en una casa particular. Llegaron el domingo por la noche. Supieron del fallecimiento de Fidel Castro en Barcelona.

"Allá nos dijeron que aquí todo estaba normal, que la gente estaba más bien indiferente", afirma Jordi.

María, aunque hasta ahora le gusta mucho Cuba, esperaba música. "Cuba es famosa por eso".

No entienden lo que está sucediendo. Jordi afirma que en su país, si muere un jefe de Estado, no se decretan nueve días de duelo.

"Se trata de un político que hace el trabajo de dirigir, por un tiempo; cuando muere, es una persona más que murió", dice María. "También, nos gustaría que la gente aquí nos dijera qué piensa en realidad. Creemos que en Cataluña los partidos de izquierda lo tenían [a Castro] algo idealizado".

Hans y Gisela, dos viajeros alemanes de casi 60 años, también quisieran saber qué piensa la gente.

"Vimos a toda esa gente en la Plaza [de la Revolución] y no parecía que estuvieran obligados, pero no pudimos hablar con nadie", cuenta ella.

Son de la Alemania occidental y, antes de la caída del Muro de Berlín, vieron a muchos alemanes huir de la llamada Alemania democrática. No se sienten afectados por la falta de música y de bebidas alcohólicas en los locales.

Pero Uriel y Polo, de 21 y 22 años, sí están decepcionados. Al enterarse de la muerte de Fidel Castro y el "duelo nacional", pensaron posponer el viaje. En La Habana han chocado con que no hay fiestas, música, "nada divertido que hacer, y no puedes comprar ron ni cerveza".

Uriel dice que si en México muere alguien famoso, se hace un homenaje, pero no un duelo nacional.

Polo asegura conocer el significado de Fidel Castro y no considera el duelo exagerado. Ambos tienen curiosidad por lo que piensa el pueblo, sobre todo los jóvenes, si de verdad quieren mantener el sistema.

"Conocimos a uno hoy y dice que quiere un cambio".

Los dejo a la entrada de la calle Obispo con caras aburridas. En los locales estatales a lo largo de esa calle no se despachan bebidas alcohólicas.

"No alcohol", dicen los camareros a los extranjeros. Pero en los establecimientos privados del Callejón del Chorro, se venden cervezas y tragos. "Nadie nos ha dicho que no se puede", dice una empleada.

También en el restaurante La Mina, propiedad del Estado, se venden cervezas y cócteles. Quizá por eso está más lleno de turistas que el resto de los negocios estatales. Y, entre los turistas, hay algunos cubanos afortunados… por enterarse de que aquí podían tomar cerveza, si tienen dos CUC para pagar una.


MUERTE DE FIDEL CASTRO


SOCIEDAD

A cinco 'fulas' los periódicos dedicados a la muerte de Castro
MARITZA BETANZOS | La Habana | 29 de Noviembre de 2016

Algunos usuarios suscritos a Granma y a Juventud Rebelde no recibieron sus periódicos este lunes, pero en las esquinas de Obispo, uno de los boulevares más transitados por turistas, se vendían a cinco CUC los ejemplares de las ediciones dedicadas a la muerte de Fidel Castro.

"Los yumas empezaron pagando dos por cinco", dice Michel que vive de lo que puede "raspar", y sigue actualizando la cotización del periódico en la bolsa negra: "ya hoy dan cinco fulas por un solo periódico".

De repente en la zona la venta de diarios ha dejado de ser un trabajo exclusivo de mendigos y ancianos para ser realizado por jóvenes y "jineteros".

"La gente sabe como sacarle partido a todo, niña", dice una centrohabanera que intenta negociar con uno de los vendedores de prensa improvisados.

En algunos lugares, la capital intenta volver a su rutina habitual, aunque sin música, sin venta de bebidas alcohólicas y con puntos para firmar el juramento de lealtad al concepto de Revolución de Fidel Castro.

Otra cosa es la Plaza de la Revolución, donde se rinde homenaje al dictador, y sus alrededores.

"Hay gente que va porque realmente lo siente, hay quien va por curiosidad y están los que van porque no les queda más remedio", analiza Fabián y observa cómo al principio "todo parecía muy espontáneo", pero ahora "ya hay guaguas que salen de los centros de trabajo y gente con pullovers impresos para la ocasión, y eso de espontáneo no tiene nada".

"Ya empezaron a quitar guaguas de todas partes", dice una señora qua ha llevado a su nieta a "rendir homenaje".

"A quien le coja la noche en la calle…" Y no le falta razón. En horarios de la mañana del lunes el transporte público parecía "estar bueno", pero a partir de las 5:00 de la tarde las paradas eran "un infierno", como ella las describe.

A Maydelín le han dicho que este martes no lleve a su hija a la escuela para que los maestros puedan ir a la plaza, aunque el lunes "tampoco tuvo clases", puntualiza.

En el patio de la Asociación de Artesanos de Cuba, ante la letanía de la televisión, que tiene toda la programación dedicada a Castro, un artesano exclama a media voz: "Ay, como lo quise, ¡pero que lo acaben de enterrar, coño!".

Pero la gente se pregunta, ¿Por qué no hay cuerpo? ¿Por que no hay cenizas? ¿Por qué son nueve días?

Hasta el martes por la mañana, las cenizas de Castro permanecían en una sala del Ministerio de las Fuerzas Armadas, lejos de la población.

Los detalles del luto reavivan las especulaciones religiosas
"¿Viste qué casualidad? Hay que esperar nueve días, como con todo santero", dice Jessica que le dijo su madre, quien tiene coronado Oshún hace más de 20 años y siempre ha sostenido, como otros tantos, que Fidel tenía hecho santo.

"A los santeros no se les crema y hay que esperar un tiempo necesario para, al final, hacerle el desayuno y el Oro al Eggun", aclara un babalawo que prefiere hacerse llamar por su oddun de Ifá, Obbara Meyi. "Pero ese espíritu ya debe de haber pasado por el Ituto, que es la ceremonia en la que se le da camino a los santos del iniciado, donde se rompe la tinaja del río, la misma que recibió el día en que se coronó", señala.

Obbara Meyi, como otros, recuerdan el recorrido por África que hizo Fidel Castro en los 70.

Una vieja santera lo recuerda vestido de blanco y rodeado de babalawos en Nigeria.

"Dicen que es hijo de Oddua, por eso le hicieron Obatalá porque, de los 16 caminos de ese Orisha, Oddua es el más viejo, pero eso son solo especulaciones porque él todo lo ha llevado en el más absoluto silencio".

Otro santero comenta: "Se dedujo que era Oddua porque en la ceremonia que recordamos que se le hizo en África había elefantes, además de las piezas que se dice que él tiene".

"Si realmente le hicieron santo allá, en Nigeria, o en el Congo, el proceso de coronación fue diferente, muchas cosas son secretas pero, por ejemplo, se sabe que en África se pinta todo el cuerpo, en vez de solo la cabeza, como hacemos nosotros aquí", añade.

"Imagínate si es fuerte, que Oddua es el capataz de los muertos", dice una Iyabó, "y así nos ha tenido a todos, como muertos vivientes".

Para concluir Obbara Meyi recomienda a su pueblo religioso salir a la calle con la cabeza cubierta, porque "ese espíritu anda por ahí y allá a quien se le encarne".

En el ambiente religioso hay quien ni siquiera habla del tema porque "la religión no se los permite" o porque "en algún momento, cuando salieron letras del año en que se podía hacer ebbo para que el pueblo se quitara al dictador de encima, la Seguridad del Estado vigiló y persiguió a quien se atreviera a comprar más de un ingrediente mágico", recuerda otro babalawo que ni siquiera quiere dar sus señas religiosas.

Casi todos los religiosos consultados coinciden en que "lo único que ellos no han podido calcular", aunque lo parezca, "es el día 4 de diciembre como último día de las ceremonias".

"Quién sabe, a lo mejor quien nos hizo el favor fue el Cabo, Changó, y el novenario. Lo cuentes como lo cuentes, cierra el 4 de diciembre por eso", dice la vieja santera.

También hay quien cree que "nunca sabremos donde está realmente enterrado el cuerpo".

"¿Tú te imaginas el poder que puede llegar a tener el que se robe uno de esos huesos?", dice un hijo de Elegua. "Y, como hay gente para todo, hasta con el polvo de la incineración se puede hacer tremenda brujería".


MUERTE DE FIDEL CASTRO

El largo adiós
FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ | Miami | 30 de Noviembre de 2016

Los cubanos de hoy recordarán para siempre el día en que supieron que Fidel Castro había muerto. Podrán acordarse de dónde estaban, qué hacían, quién les dio la noticia. Es un impacto emocional solo comparable con la muerte de un familiar cercano o el nacimiento de un hijo. Tal ha sido la influencia de un hombre, para bien, para menos bien y para muy mal en la vida de más de tres generaciones de cubanos. Una presencia-ausencia que tardara muchos años en tomar la forma real de un adiós definitivo cualquiera, intrascendente, nimio.

Por eso, más allá de hacer cenizas del dictador caído, para algunos lo más importante es cómo vamos a procesar esta pérdida —en el sentido más estricto de su ausencia física—, y qué caminos puede tomar una futura reconciliación de cubanos tras la desaparición, no solo del símbolo vivo que ya era bastante, sino de toda la mitología que ha empezado a crearse para hacerlo más inhumano de lo que ciertas personas creen fue en vida.

Tomemos pues el siempre socorrido proceso de duelo de Elisabeth Kluber-Ross como modelo. En la primera fase nos advierte la psiquiatra norteamericana que la frase suele ser "Esto no puede estar pasando". Hay una negación del hecho. Las imágenes desde La Habana hablan por sí solas.

Muchos cubanos de la Isla aún pudieran sentir "los latidos de la ausencia" de que hablara Lezama. Aún más porque no hay cuerpo, solo cenizas —en exclusiva en el Salón Gramma de las FAR—. A algunos pudiera parecerles que el "Comandante" resucitará en unas reflexiones póstumas o una fotografía con invitados de ocasión.

También el exilio niega la muerte a su manera: festejando. No es que no haya razones en algunos para hacerlo, es que "esto" no se ha acabado. No, después de la fiesta, puede venir la tristeza. Así que como dice Sur Caribe, "después de la conga, vaya pa’l trabajo".   

Tras el impacto y la negación vendrá la eclosión de emociones. Tardarán solo semanas en que dentro Cuba hayan voces culpando al General-Presidente del desastre económico-social, y la frase que recorrerá la Isla podrá ser "si el Comandante estuviera vivo esto no pasara".  Puede ser un momento de extrema tensión interna, sobre todo si coincide con la anunciada política de Trump de dar y recibir a cambio.

También en el exilio se alzarán voces para exigir más presión sobre La Habana, porque la ira se dirigirá contra el gabinete recién electo, no contra el desaparecido culpable.

La tensión puede escalar a niveles nunca antes vistos. Y aquí vendría la fase de negociación. De otra manera, lo que aún llaman revolución será historia, y esto podrá ser tan pronto como en el primer semestre del próximo año. 

Aunque la trasmisión de poderes y controles sobre los cubanos de la Isla ha sido efectiva y eficaz, la ausencia del símbolo es, para ese sistema en particular, no contingente. Ya no existe nadie en Cuba que pueda entrar a la Universidad de La Habana y decir "Armas, ¿para qué?"; ni  apearse en medio del Malecón y revertir la protesta a su favor. Del lado de acá, el nuevo gobierno no puede permitir otro éxodo masivo, ni seguir la línea de crédito de Obama.

Rendidos ante inevitable negociación con el enemigo, quienes todavía creían en el espíritu salvador del Máximo Líder comenzarán a verle sus sombras; el peatón cubano estará triste, desesperanzado, excesivamente crítico. Así lo enseña la historia. Todo refuerzo del mito logrará el efecto contrario. Ya sucedió con Mao, Franco, Stalin. Y la negociación en esta orilla podría traerle nuevos conflictos a la administración electa pues aceptar que el régimen estará allí a pesar de haber desaparecido la razón de todos los males, es deprimente.

Por último, la imagen del Máximo Líder comenzará a diluirse, a olvidarse tanto discurso, tanto sudor y lágrimas de la desgracia vivida cuando a la mesa y al alma de la Isla regrese la abundancia material y espiritual. Ya no se le amará ni se le odiará por el cubano que vive en la Isla. Porque lo que se deseará —y se lucha por eso—, es olvidarlo a él y a todos los demás; dar de comer a sus hijos, educarlos, mantenerlos saludables y de vez en cuando hacer una fiestecita donde "esté prohibido hablar de política". 

Y en el exilio ya no se hablará tanto del tirano y sus fechorías, ni de sus fusilamientos y sus presos. Eso pasó hace mucho tiempo. No se olvida, pero no es importante. No pueden los cubanoamericanos detenerse en esas boberías porque pierden el ferry o el avión que sale o viene de Cuba cada media hora; no hay que enseñar pasaporte cubano ni ir cargado como una mula. Se va y se viene en el día con la ropa y el corazón que se tiene puesto.

Olvidados están, en el patio de la casa de Hialeah o de La Habana, aquellas banderitas cubanas que recuerdan el día en que supieron que Fidel Castro había muerto.              


OPINIÓN
Días difíciles
FERNANDO DÁMASO | La Habana | 30 de Noviembre de 2016

Pasados estos nueve días, declarados de duelo nacional, y obligada la población de todas las edades a guardar luto mediante prohibiciones de todo tipo, y a firmar un compromiso de lealtad que pronto se olvidará y muy pocos cumplirán, la vida en la Isla, ahora totalmente paralizada, deberá echar a andar. La interrogante es ¿qué sucederá?

Sin lugar a dudas, se avecinan días difíciles, tanto para quienes gobiernan como para los gobernados.

El presidente, ya sin la protección d
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DDC hoy

30 de noviembre de 2016, 20:20
Para: alianzacristiana777@gmail.com
El presidente, ya sin la protección del "líder histórico", y con años de fracasos a su haber mediante lentas y tímidas reformas, deberá tratar de convencer a quienes lo rodean (y a quienes lo cuestionan) en
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