ARTÍCULOS
Castro II está en silencio. Al parecer se ha retirado virtualmente del frente del gobierno antes de 2018
Lunes, febrero 27, 2017 | Miriam Celaya
LA HABANA, Cuba.- Finalizando el segundo mes de 2017, el panorama
cubano sigue presentándose sombrío. Las dificultades materiales y la
ausencia de un programa de recuperación económica realista –ya
suficientemente demostrada la ineficacia de los quiméricos
Lineamientos para
remontar la crisis general del “modelo”– sumados al nuevo escenario
político regional –crisis sociopolítica y económica en Venezuela, los
“aliados” de izquierda derrotados en las urnas, derogación de la
política “pies secos/pies mojados” y con ello el cierre de la más
importante vía de escape de los cubanos, asunción de la Presidencia de
EE.UU. por el republicano Donald Trump, con la anunciada revisión y
condicionamiento de las medidas de flexibilización del Embargo dictadas
por su antecesor, Barack Obama– hacen cada vez más temido un eventual
retorno a las condiciones vividas en los años 90’ tras el desplome de la
URSS y el fin del llamado “socialismo real”.
A nivel social, uno de los indicadores más claros del deterioro y de
la incapacidad de respuesta gubernamental es, por una parte, el aumento
de la represión a los opositores; y por otra el incremento de los
controles sobre el sector privado (cuentapropistas) a medida que siguen
colapsando la economía y los servicios en el sector estatal. El ejemplo
más reciente de esto se está produciendo por estos días en el renglón
del transporte de pasajeros, uno de los más activos y eficientes del
sector no estatal, sobre el que se ha vuelto a aplicar una disminución
de la tarifa del cobro por pasaje, cuyo monto actualmente no puede
exceder los 5 pesos por cada tramo de ruta.
Semanas después de este “tope” de los precios impuesto por el Estado
el transporte en la capital cubana está sumido en una lamentable crisis,
demostrando la gran importancia del sector privado para dicho servicio.
La medida ha traído como resultado no solo una sensible disminución de
los automóviles de alquiler (“almendrones”) en los habituales trayectos o
rutas fijas que solían cubrir en toda la ciudad, sino la supresión de
las recogidas de pasajeros en los tramos intermedios de dichas rutas, lo
que podría interpretarse como una huelga silenciosa de este activo
sector en respuesta a la arbitrariedad de la medida aplicada.
Como corolario, se ha producido el incremento de las aglomeraciones
en los ómnibus del limitado e ineficiente transporte estatal y el
correspondiente malestar de la población, que ahora debe sumar otra
dificultad de incierta solución a la larga lista de acuciantes problemas
cotidianos.
Lejos de presentar algún programa de mejoras a su monopolio de
transportación de pasajeros por ómnibus, la contra respuesta oficial ha
sido el amenazante anuncio de lanzar sus huestes de inspectores para
castigar con multas y decomisos a aquellos choferes del sector privado
que pretendan evadir con cualquier astucia las disposiciones de los
señores del Poder.
Para los hacendados verde olivo los “boteros” no son, ni mucho menos,
trabajadores independientes que forman parte de un sector al que el
Estado no provee de ningún recurso ni le asigna precios preferenciales
para la adquisición de combustible o piezas de repuesto, sino simples
esclavos caleseros: ellos y sus quitrines están al servicio de las
órdenes del amo.
Es el paroxismo del absurdo la infinita capacidad de las autoridades
cubanas para tratar de superar un problema profundizando y multiplicando
los que ya existen. Porque, asumiendo que verdaderamente en los días
venideros se desate una avalancha de inspectores a la caza de los
transportistas privados que trasgredan los precios establecidos, el
desenlace de semejante cruzada no podrá ser menos que contraproducente,
puesto que –como es sabido– los encargados de fiscalizar el cumplimiento
de las ordenanzas oficiales (léase inspectores) constituyen un
formidable ejército de corruptos que, lejos de velar por los fondos de
las arcas públicas, el cumplimiento del servicio de cada actividad y la
salud del sistema tributario, encuentran en cada acción punitiva del
Estado contra “las violaciones” una posibilidad de engrosar sus propios
bolsillos, a través de la extorsión a los infractores.
Por su parte, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) que sirve de
“apoyo” a los inspectores, es otra sanguijuela dedicada también a
sangrar a los trabajadores privados, en realidad los únicos elementos
útiles y productivos de esta cadena. De hecho, cada ofensiva
gubernamental contra “los privados” significa una jugosa zafra para el
binomio inspectores-PNR, quienes habitualmente parasitan sobre los
emprendedores más prósperos; e invariablemente la cosecha final es el
deterioro y encarecimiento de los servicios –por cuanto la compensación
de las pérdidas de los privados redunda en un aumento de los precios a
los clientes– y la “normalización” de la corrupción en toda la sociedad,
generalmente aceptada como mecanismo de supervivencia en todas las
esferas de la vida.
El ciclo se cierra cuando, a su vez, el cliente-pasajero –dígase,
cualquier cubano común– se ve forzado a perfeccionar sus mecanismos de
resistencia y a buscar vías de ingreso que le permitan equiparar el
incremento del costo de la vida, para lo cual apelará seguramente a
ilegalidades relacionadas con el contrabando, el robo o “desvío de
recursos” de empresas estatales, y otros delitos relacionados. Todo vale
cuando de supervivencia humana se trata.
Y mientras la economía se contrae y las carencias aumentan, el
General-Presidente se mantiene ajeno y distante, como si en lo que
sucede bajo sus plantas no le tocara responsabilidad alguna. Cuba flota
sobre la tormenta, sin mando ni timón, acercándose cada vez más al tan
llevado y traído “precipicio”, del que las reformas raulistas iban a
salvarnos.
Paradójicamente, ante la debilidad de la sociedad civil y ante la
falta de apoyo a ésta por parte de la mayoría de los gobiernos
democráticos del mundo, ocupados en sus propios problemas internos, las
mejoras para los cubanos dependen fundamentalmente de la voluntad
política de la dictadura en el Poder. Pero Castro II está en silencio.
Al parecer se ha retirado virtualmente del frente del gobierno antes de
2018, y tras la definitiva muerte de su hermano y mentor solo asoma de
su encumbrado nicho de vez en vez, no para ofrecer sus preclaras
orientaciones a los descarriados “gobernados” de la plantación en
ruinas, sino para servir de anfitrión en ceremonias de recibimiento a
distinguidos visitantes extranjeros. A fin de cuentas él es otro nativo
de estas tierras, donde a casi ninguno le importa el destino del otro…
¿Acaso no es cierto que para muchos cubanos el mundo empieza más allá de
los arrecifes?
Recurrió al Ministerio de Justicia en La Habana
Lunes, febrero 27, 2017 | CubaNet

Rosa María Payá ante la sede del
Ministerio de Justicia cubano, este lunes
(@RosaMariaPaya)
MIAMI, Estados Unidos.- La opositora Rosa María Payá presentó en la
mañana de este lunes ante el Ministerio de Justicia cubano una solicitud
de revisión de causa en el caso de la muerte de su padre, Oswaldo Payá
Sardiñas.
La joven activista, impulsora de la iniciativa CubaDecide y
presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia,
tuiteó que se encontraba en la sede de la mencionada entidad del
Gobierno cubano para presentar la solicitud.
Estoy en el Ministerio de Justicia cubano
presentando una solicitud de revisión de causa en el caso de la muerte
de mi padre Oswaldo Payá.
— Rosa María Payá A. (@RosaMariaPaya) 27 de febrero de 2017
Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL),
falleció producto de un presunto accidente de tránsito ocurrido en 2012
en el que también perdió la vida el activista del MCL Harold Cepero.
Viajaban con ellos en un automóvil el español Ángel Carromero y el sueco
Jens Aron Modig, quienes sobrevivieron al trágico suceso.
La familia de Oswaldo Payá ha sostenido que se trató de un atentado
de la Seguridad del Estado cubana para deshacerse del destacado
opositor. Declaraciones posteriores de Ángel Carromero sobre el hecho y
varias investigaciones delatan un posible asesinato.
De acuerdo a una nota de prensa publicada por la iniciativa
CubaDecide, Payá entregó al ministerio de Justicia de Cuba, de
conformidad con la Ley de Procedimiento Penal cubana, una instancia de
la revisión del caso dirigida a María Esther Reus González, ministra de
Justicia.
Concretamente, la petición es para una revisión de la sentencia
condenatoria de Ángel Carromero por los hechos que causaron la muerte de
su padre, Oswaldo Payá, y de su amigo Harold Cepero.
Rosa María Payá declaró que “según la ley cubana, cualquier persona
puede solicitar la revisión penal y decidí hacerlo no solo porque Ángel
Carromero alegó que otro auto había golpeado intencionalmente el auto
que él manejaba, sino también porque se violaron las reglas del debido
proceso al dejarse de practicar la prueba pericial que determinaría si
el hecho fue provocado”.
“Presento la solicitud de revisión a las autoridades competentes: la
Ministra de Justicia, el Presidente del Tribunal Supremo y el Fiscal
General. Con este trámite se agota la última posibilidad legal de
discutir el caso en Cuba. Por ley, una de esas autoridades tiene que dar
respuesta fundada dentro del plazo de 90 días. En consecuencia quedamos
a la espera, sin perjuicio de las alegaciones y pruebas que
interpondremos en diversos foros jurídicos internacionales”, añadió Rosa
María Payá.
(Noticia en desarrollo)
En relación a su cantidad de habitantes
Lunes, febrero 27, 2017 | CubaNet

Al
centro, el “oficial Lucas” de la Seguridad del Estado, encargado del
arresto de los periodistas de CubaNet. En esta imagen se ve al agente
participando en un domingo de represión a las Damas de Blanco (Archivo)
MIAMI, Estados Unidos.- Cuba posee el aparato de contrainteligencia
más grande del mundo, afirmó en Miami el ex agente de la Seguridad del
Estado cubana Enrique García durante una ponencia presentada en la
oncena Conferencia de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos.
El exoficial aseguró que el régimen cuenta con no menos de 100 mil
agentes, sin contar con los múltiples informantes que pueden utilizar
también los servicios de contrainteligencia.
García hizo su intervención este sábado en el evento académico
abordando el cómo transformar el sistema represivo de la Seguridad del
Estado durante un proceso transicional en Cuba, informó
Martí Noticias.
Enrique García asegura que el castrismo se sostiene en el poder a
través de dos pilares: su aparato de contrainteligencia interna, y el de
inteligencia externa.
Nada menos que al anunciar el premio a la mejor película
Lunes, febrero 27, 2017 | Agencias

Anuncio del error cometido en la ceremonia más famosa del cine a nivel mundial (AFP)
LOS ÁNGELES, Estados Unidos.- Un clamoroso error a la hora de
anunciar la ganadora de la estatuilla a la mejor película eclipsó una
edición de los Oscar que, hasta ese desgraciado colofón, estuvo marcada
por las críticas de Hollywood al presidente de Estados Unidos, Donald
Trump.
Tras una temporada de premios de alto contenido político, se esperaba
que la 89 edición de los Óscar estuviera repleta de reproches al
polémico magnate y sus controvertidas políticas, en especial las
migratorias.
Los pronósticos se cumplieron y durante las casi cuatro horas que
duró la gala se escucharon los dardos a Trump de un acertado e inspirado
Jimmy Kimmel como maestro de ceremonias, y de artistas como Barry
Jenkins o el mexicano Gael García Bernal.
Con lo que nadie contaba, en cambio, fue con el desastroso final en
el que Faye Dunaway y Warren Beatty proclamaron como vencedora al
musical La La Land cuando en realidad la ganadora era Moonlight.
Todo apuntaba a que La La Land, tras obtener los galardones al mejor
director (Damien Chazelle), mejor actriz (Emma Stone), mejor banda
sonora original, mejor canción original ( City of Stars), mejor diseño
de producción y mejor fotografía, se coronaría como mejor película y, de
hecho, así lo anunciaron Warren Beatty y Faye Dunaway. Sin embargo,
algo no encajaba.
Se notó en el rostro del veterano actor, que al abrir el sobre lanzó
un gesto de extrañeza a su alrededor. A la pareja le habían hecho
entrega del sobre equivocado. Sin embargo, como nadie de la Academia se
pronunció, Beatty prosiguió y le pasó el sobre a Dunaway, que leyó el
nombre de La La Land que aparecía junto al de Emma Stone, el premio
entregado justo antes.
“Hay un error. Moonlight, vosotros sois los ganadores de la mejor
película. Esto no es una broma”, advirtió Jordan Horowitz, uno de los
productores de ” La La Land, cuando ya estaba todo el equipo en el
escenario.
Y Barry Jenkins, director de Moonlight y que instantes antes había
ganado el Oscar al mejor guión adaptado, simplemente tuvo tiempo de
afirmar: “Al diablo con los sueños porque esto es realidad”.
Ese potente drama independiente también se alzó con el Oscar al mejor
actor de reparto, para Mahershala Ali, que se convirtió en el primer
intérprete musulmán en ganar el premio de la Academia y fue padre por
primera vez hace cuatro días.
La escena sobre el escenario del teatro Dolby fue esperpéntica y en
minutos se pasó de la exultante de alegría de los productores de La La
Land, que ya habían comenzado sus discursos, a la estupefacción e
incredulidad del público justo antes de que el equipo de Moonlight
recibiera su premio.
Antes de ese instante que oscureció toda la ceremonia, Trump fue el
protagonista omnipresente de unos Óscar con mucho sabor político, que,
no obstante, comenzaron de manera muy festiva con Justin Timberlake
cantando Can’t Stop the Feeling! entre el público para dar la bienvenida
a Kimmel.
“Esta retransmisión la están viendo en directo millones de
estadounidenses, y en todo el mundo en más de 225 países que ahora nos
odian”, atacó Kimmel desde el comienzo.
“Y quiero decir gracias al presidente Trump. ¿Os acordáis cuando el
año pasado parecía que los Óscar eran racistas? Eso se acabó, gracias a
él”, afirmó con ironía.
El humorista, con un estupendo ritmo y afilada gracia, también se
hizo eco de la polémica entre Meryl Streep y Trump, después de que la
intérprete le criticara en un durísimo discurso en los Globos de Oro y
que el presidente estadounidense le respondiera menospreciando su
talento.
“Todos, uníos conmigo para darle a Meryl Streep una ovación
totalmente inmerecida”, señaló con sarcasmo Kimmel después de hablar del
“sobrevalorado” trabajo de la legendaria actriz.
Otro de los instantes destacados fue cuando Kimmel, preocupado porque
Trump no hubiera tuiteado nada durante la ceremonia teniendo en cuenta
su gusto por las redes sociales, escribió en directo un mensaje en
Twitter, rebotado por más de 200.000 personas, preguntándole si estaba
“por ahí”.
En tono mucho más serio, el director de Moonlight, Barry Jenkins,
dedicó el Óscar al mejor guion adaptado a todos los que no creen que “no
haya un espejo para ellos”.
“Y en los próximos cuatro años (la legislatura en EE UU), no os dejaremos solos ni os olvidaremos”, afirmó.
Por su parte, el director iraní Asghar Farhadi, ausente en la gala
para protestar contra Trump, indicó en un comunicado leído tras su
victoria al Óscar a filme extranjero por El viajante que lamentaba no
estar en Los Ángeles, pero señaló que lo hizo “por respeto” a los siete
países “ofendidos por la ley inhumana que prohíbe la entrada de
inmigrantes a Estados Unidos”.
En unos premios con escasa presencia latina, fue el mexicano Gael
García Bernal, presentador de uno de los galardones, quien alzó la voz:
“Como mexicano, como latinoamericano, como trabajador migrante, como ser
humano, estoy en contra de cualquier tipo de muro que nos quiera
separar”.
Tarell Alvin McCraney ( Moonlight) reivindicó la diversidad sexual,
mientras que el equipo del documental O.J.: Made in America recordó a
las víctimas de la brutalidad policial.
Respecto a la cara más cómica de la gala, los asistentes disfrutaron
de comida caída del cielo en pequeños paracaídas mientras que Kimmel
ofreció una edición especial de su sección televisiva en la que famosos
leen mensajes en Twitter en su contra.
Por otro lado, el comediante instó a que la gente se una pese a las
diferencias, y predicó con el ejemplo tratando de solucionar sus
problemas con Matt Damon, su particular ‘enemigo’ y con quien ha
protagonizado durante años un hilarante dúo cómico en su show
televisivo.
Kimmel se mofó de los trabajos de Damon en filmes poco afortunados
como Un lugar para soñar (2011) e incluso dirigió a la orquesta para que
callara a Damon cuando trataba de presentar un premio.
Además, Kimmel gastó una broma a un grupo de turistas que recorría
Los Ángeles en autobús al introducirlos, sin decirles nada, en plena
ceremonia de los Oscar.
Por su parte, Casey Affleck obtuvo el Óscar al mejor actor por el
drama “Manchester frente al mar” y dedicó la victoria a Kenneth
Lonergan, director de la cinta y ganador de la estatuilla al mejor guion
original: “Sin él no estaría aquí, seguro”.
Viola Davis completó los premios de interpretación con el Óscar a la mejor actriz de reparto, por “Fences”.
Timecode, del español Juanjo Giménez, que se quedó sin el Óscar al
mejor cortometraje, que fue a parar a Sing (Mindenki), de Kristof Deák.
Aunque se lo tomaba con humor y tras la ceremonia tuiteó: “Yo me espero
aquí. A ver si se han equivocado también en los cortos”.
La represión se desató en las provincias La Habana y Matanzas
Lunes, febrero 27, 2017 | CubaNet

Bertha Soler (Archivo)
MIAMI, Estados Unidos.- Una treintena de detenidos, entre Damas de
Blanco y otros activistas de derechos humanos, fue el saldo de la pasada
jornada dominical de la campaña opositora #TodosMarchamos, organizada
por el Foro de Derechos y Libertades (ForoDyL).
Según publica
Diario de Cuba,
Maylén González González informó que frente a la sede de las Damas de
Blanco en Lawton fueron detenidas cinco mujeres y tres activistas de
derechos humanos.
Entre los arrestados están Berta Soler, líder del movimiento
femenino, y el ex prisionero político del grupo de los 75, Ángel Moya.
González precisó al diario que la marcha de este domingo fue
“dedicada a Orlando Zapata Tamayo en el aniversario de su muerte así
como a los pilotos fallecidos durante el derribo de las avionetas de
Hermanos al Rescate”.
Para la ocasión, los activistas “Salieron con imágenes y carteles
alegóricos y fue muy violenta la detención. Trajeron ómnibus y
patrullas, y las turbas gritaron sus cosas hacia la sede. Les dieron
golpes a los que salieron”, describió González.
En tanto, en la provincia de Matanzas “se reportaron 21 Damas de
Blanco detenidas”, dijo la activista Leticia Ramos Herrería. Los
arrestos se produjeron en Colón, Cárdenas, Jovellanos, Perico y en el
poblado de Carlos Rojas.
Según Ramos Herrería, “este domingo aparentemente la represión no
duró tantas horas. Los arrestos no se prolongaron más allá de las tres
horas. Las mujeres fueron liberadas en las cercanías de sus viviendas”.
En ocasiones anteriores, “han sido más horas durante las que han
estado detenidas en las unidades policiales, han levantado actas e
impuesto multas, pero en el día de hoy no sucedió nada de esto”.
La campaña #TodosMarchamos ha sufrido una encarnizada represión por parte del régimen de forma constante durante más de un año.
Quienes pueden permitírselo, donde último buscan es en las tiendas estatales
Lunes, febrero 27, 2017 | Ana León y Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- Para la mayoría de los cubanos, hablar de moda es
hacer referencia a lo que se usa: ropa, calzado, peinados, accesorios. A
menudo su uso se hace extensivo también al lenguaje, tendencias
musicales, bailes y lugares que están “pegaos”. Pero generalmente es una
cuestión de apariencia personal.
En un país como Cuba, que durante más de medio siglo ha padecido un
bloqueo informativo mayor incluso que el embargo financiero, no se
entiende mucho de pasarelas, desfiles y una industria de la moda que
marca pautas a nivel mundial, con colecciones para cada estación del
año. Apenas en 2016 una selecta porción de cubanos y extranjeros
presenció por primera vez en La Habana un desfile de la casa Chanel, sin
que aquello generara demasiado barullo entre el resto de los insulares.
A través de revistas, canales internacionales y, sobre todo,
opiniones aportadas por quienes tienen el privilegio de viajar a otros
países, los cubanos se mantienen más o menos actualizados con lo que se
usa; aunque tales criterios puedan ser, en ocasiones, cuestionables.
Si se toman en consideración los bajos salarios —el promedio mensual
ronda los 25 dólares mensuales—, el clima, el mal surtido de las tiendas
estatales y los precios astronómicos del sector privado, es
comprensible que, al menos en Cuba, la moda se limite a “lo que uno se
pueda comprar o lo que a uno le quede bien y cómodo”. La pauta la
imponen los jóvenes. Conversando con ellos se puede tener una idea clara
del estado en que se halla la cultura del buen vestir en Cuba, y de
dónde emergen las nuevas tendencias para lucir ropas, calzado o
determinado corte de pelo.
En lo que a paradigmas concierne, los reguetoneros Jacob Forever y
Yomil y el Dany ocupan lugares cimeros. Playeras y pantalones anchos,
gorras, bermudas, shorts y zapatillas deportivas de marca parecen ser la
máxima aspiración de los muchachos; mientras en las barberías
predominan los looks popularizados por Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.
Muy pocos son los hombres que hablan de camisas, pantalones y trajes.
Con el pretexto del calor y la relajación de las buenas maneras, la
vestimenta de los cubanos es de una informalidad casi doméstica. Se ha
popularizado algo que los propios jóvenes denominan “moda europea”,
consistente en shorts ripiados, camisetas y zapatillas deportivas de las
marcas Converse, Adidas Superstar, Superga o Vans. La usanza proviene,
al parecer, de los muchos turistas que recurren a esas prendas a causa
del tórrido calor de la Isla; pero no significa que en sus Francias e
Italias vistan de esa manera. Lo que para el extranjero es absolutamente
funcional, para un joven cubano puede ser una expresión de elegancia.
Es difícil imaginar en qué contexto podría ser elegante un short, pero
lo cierto es que el hábito de vestir siempre del mismo modo sin observar
la ocasión, es la norma para la mayoría de los chicos.
En el caso de las mujeres, el problema es más complicado porque hay
que pensar también en los accesorios. Los precios de vestidos y sayas
son muy elevados, pero el verdadero dolor de cabeza sobreviene cuando
hay que elegir zapatos y carteras. El encarecimiento de estos artículos
ha provocado que se piense menos en ajuares refinados para optar por
indumentarias más casuales.
Hay una distancia enorme entre lo que las mujeres cubanas consideran
elegante y la ropa que se pueden permitir con su bajísimo poder
adquisitivo. Para ellas, ciertos protocolos o nociones de “etiqueta”
permanecen intactos, al igual que la costumbre sagrada de ir a la
peluquería una vez al mes, donde predominan las modas de la queratina,
las extensiones, o pintarse el pelo de colores llamativos.
Además de los precios, el mayor inconveniente para “estar a la moda”
es que los artículos más demandados solo aparecen en el mercado negro.
El gobierno cubano ha prohibido a los cuentapropistas vender ropa o
calzado importados, obligándolos a comercializar prendas que la juventud
no quiere usar porque les parecen “cheas”. Muy pocos comerciantes se
atreven a vender ropa de marca, pero cuando lo hacen el costo es
proporcional al riesgo que corren; de modo que un par de Converse no
baja de los 80 CUC y un jeans atravesado de huecos no vale menos de 40
CUC.
Dichas cifras representan varias veces el salario promedio mensual en
Cuba (20 CUC), un lujo que muy pocos padres cubanos se pueden permitir.
No es de extrañar que muchos jóvenes dejen la escuela apenas concluyen
el bachillerato para intentar costear estos gustos, recurriendo por lo
general a toda clase de ilegalidades.
En un país donde la manera de vestir fue normada durante muchos años,
no puede hablarse de cultura de la moda. Tras décadas de encerramiento
sudando bajo caqui y polyester, hombres y mujeres se apropian de cuanto
proviene de fuera, sin atender a razonamientos estéticos. El resultado
apreciable es mal gusto y pobreza. Una realidad muy distante de la que
acontece en los nuevos, caros y lujosos bares de La Habana, donde la
presencia de minorías muy bien vestidas ofrece una imagen distorsionada
del poder adquisitivo de los cubanos.
El gobierno norcoreano parece no ser ajeno al crimen perpetrado en un aeropuerto de Malasia
Lunes, febrero 27, 2017 | René Gómez Manzano

Kim Jong-un (Getty)
LA HABANA, Cuba.- El
asesinato del medio hermano del jefe supremo de Corea del Norte,
cometido hace pocos días en Malasia, ha vuelto a enfocar la atención de
la opinión pública sobre aquel desdichado país del Extremo Oriente.
Todo indica que las autoridades comunistas de Pyongyang no fueron ajenas
al crimen.
La perpetración de este último está a la vista de cualquiera que
tenga acceso a Internet. Las cámaras de seguridad de un aeropuerto
malayo captaron el instante en que una mujer se abalanza desde atrás
sobre la desprevenida víctima y la rocía con una sustancia desconocida.
Mientras la atacante y una cómplice se retiran del lugar, el afectado
pide ayuda a un policía, que lo conduce a un hospital, donde falleció
poco después.
Una vez más, el nombre de Corea del Norte aparece unido de modo
indisoluble a las informaciones más repudiables. Hambrunas de
proporciones bíblicas, campos de concentración para cientos de miles de
prisioneros políticos, pruebas de bombas atómicas y proyectiles
balísticos que son utilizados después para amenazar a otros estados,
ejecución del segundo hombre del régimen —y tío del tirano— en forma
atroz: devorado vivo por 120 perros hambrientos. Los detalles cambian,
pero cada vez que leemos sobre atrocidades impensables, el país que se
menciona con mayor frecuencia es la satrapía de la familia Kim.
Su nombre oficial es República Popular Democrática de Corea. Sabemos
que los dos adjetivos son totalmente inmerecidos. Un territorio en el
que los habitantes carecen de cualquier derecho, sólo puede ser
considerado como antipueblo. La alusión a la democracia es una broma
cruel. ¿Pero es una república?
No, si tomamos en cuenta que ahora mismo el poder es ejercido por un
representante de la tercera generación de la familia gobernante. El
nieto del fundador de la dinastía impera sobre sus millones de súbditos
tras haber recibido el poder —siendo apenas un veinteañero— de su padre,
quien a su vez lo obtuvo de Kim Il-sung, una hechura y discípulo de
Stalin que superó con creces a su maestro.
Todo esto se conoce desde hace años, como se sabe también que la
mejor demostración del desastre que significa el comunismo es la simple
comparación entre las dos Coreas: la del Sur, un ejemplo admirable de
desarrollo, democracia y prosperidad; y la del Norte, ese país lúgubre
con habitantes desesperados y sometidos a la voluntad omnímoda del
tirano de turno.
Si ahora vale la pena mencionar de nuevo el evidente carácter
dinástico del régimen norcoreano es sólo porque el reciente asesinato
del hermanastro de Kim Jong-un constituye una reedición de los peores
ejemplos que, en ese terreno, nos ofrecen la Historia Antigua y la
Media, con sus repetidos relatos sobre crímenes perpetrados en el seno
de distintas dinastías.
Porque estamos hablando no de alguno de esos reyes constitucionales
europeos de hoy en día; de uno de esos personajes simbólicos,
apartidistas, que reinan pero no gobiernan, encarnan la unidad nacional y
realizan actividades protocolares. No, quien impera en Pyongyang es un
monarca absoluto, cuya voluntad es ley suprema e inapelable.
Es en ese contexto que el homicidio de un pariente del mandamás —algo
que resultaría absurdo en una verdadera república— adquiere pleno
sentido. La lógica retorcida del poder monárquico omnímodo conduce a que
se perpetren barbaridades como esa. Máxime cuando se trata de un
hermano mayor, quien, por el solo hecho de tener más edad, podría
invocar un título más sólido a la sucesión en un régimen de ese tipo.
Las autoridades de Malasia han identificado ya a varios sospechosos.
Uno de ellos, el Segundo Secretario de la Embajada de Pyongyang en Kuala
Lumpur; otro, un empleado de la aerolínea norcoreana Air Koryo, que
goza del dudoso honor de ser considerada la peor del mundo.
Las relaciones entre los dos países asiáticos se tensan. El embajador
malayo en Pyongyang fue llamado por su gobierno. A su vez, el
representante de Kim Jong-un en Kuala Lumpur fue convocado a la
cancillería para que aclarara por qué expresó falta de confianza en la
investigación que haga la policía local. La misma sede diplomática alega
que varios individuos han sido “arrestados sin motivo”.
Mientras tanto, los hechos posteriores a la muerte intensifican las
sospechas sobre Corea del Norte. El régimen de este país solicitó la
entrega del cadáver sin que se le practicara una necropsia. Ante la
natural negativa, alega que no reconocerá los resultados de ese examen,
pues el mismo se hará sin la presencia de representantes suyos. Se ha
intentado sustraer de la morgue el cuerpo del occiso.
El culebrón acaba de empezar. En los días venideros, la opinión pública conocerá más detalles sobre este nauseabundo asunto.
Las autoridades han debido movilizar ómnibus para mover a la población
Lunes, febrero 27, 2017 | Yoel Espinosa Medrano

Motonero en Santa Clara (Foto: Yoel Espinosa)
VILLA CLARA, Cuba.- Al menos medio centenar de choferes de motonetas,
el principal medio de transporte privado en la ciudad de Santa Clara,
han paralizado sus servicios en esa localidad luego de que el Gobierno
anunciara medidas que afectan al sector.
En concreto, las autoridades plantearon una nueva normativa que
obliga a los transportistas a reducir el número de pasajeros que montan
en sus vehículos, manteniendo, no obstante, los impuestos a esos
privados.
Los choferes de motonetas decidieron que, ante la nueva exigencia
oficialista, no iban a subir el precio del pasaje con tal de no tener
pérdidas. A diferencia de ello, se han planteado detener el servicio.
En Cuba no existe el derecho de huelga, por lo que la masividad del
hecho ocurrido en la provincia del centro de Cuba es poco común.
Este lunes, medio millar de personas se concentraba en los
alrededores de la sede del gobierno local en Santa Clara para exigir una
solución. El malestar popular no había desembocado hasta el momento en
ningún conato de violencia o represión policial.
La protesta de los motoneros afectó en gran medida a los estudiantes
universitarios que utilizan este medio de transporte y que se dirigían
este lunes a las aulas; así como también afectó a demás usuarios de los
transportistas privados.

Estudiantes frente a la sede del gobierno local en Santa Clara (Foto: Yoel Espinosa)
La acumulación de pasajeros y el creciente malestar provocó que el
gobierno local desviara ómnibus para suplir la falta repentina de
transporte.
Actualmente, las leyes cubanas apuntan hacia un mayor control sobre
los transportistas privados. La política ya ha provocado que en la
capital nacional los ‘boteros’ (choferes de taxis privados,
fundamentalmente viejos autos de fabricación estadounidense) hayan sido
obligados a reducir drásticamente sus tarifas de viaje, una medida que
al final ha provocado el aumento de la escasez de automóviles y el
exceso de pasaje en las calles.
La crisis del combustible en Cuba, cuyo principal proveedor es la
convulsa Venezuela, ha provocado a su vez una disminución del transporte
público.
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