AGENCIAS | Ginebra | 21 de Febrero de 2017
La normalización de las relaciones entre
Washington y La Habana no
han supuesto mejoras para los derechos humanos o las condiciones de
vida del pueblo cubano, pese a que en ciertos círculos se pueda creer lo
contrario, según el activista grafitero
Danilo Maldonado, El Sexto.
El
artista opositor participó este martes en la Novena Cumbre de Ginebra
para los Derechos Humanos y la Democracia donde habló de las violaciones
de derechos humanos en la Isla y de otros presos políticos que ahora
mismo están en las cárceles cubanas, como el doctor Eduardo Cardet y el
abogado Julio Ferrer.
Maldonado
mostró cierta incredulidad de que la posición de EEUU cambie
radicalmente con la nueva Administración que está en la Casa Blanca,
donde ve más bien desinterés hacia Cuba, según apunta EFE.
"No creo que al presidente (Donald)
Trump le
interese (la situación de Cuba), porque tampoco le interesan los
derechos humanos en el propio país y utiliza palabras de división",
opinó.
"Yo
soy artista y me han detenido varias veces, me han secuestrado, me han
golpeado y me han quitado el material de pintura sin explicación y no
hay nadie que responda por esto", relató en una entrevista con EFE
durante su participación en la Cumbre de Ginebra sobre los Derechos
Humanos y la Democracia.
Según
el artista, quien entre 2014 y el pasado enero ha sufrido dos periodos
de detención que lo llevaron a pasar confinado prácticamente un año en
total, la libertad de los presos de conciencia en Cuba es cosmética
porque unos salen, pero otros entran en prisión.
"No
hacemos nada consiguiendo la libertad de los presos políticos hoy si
mañana puede haber otros 80, que es lo que ha pasado. Les dieron la
libertad a los 75 (detenidos en un episodio de represión en 2003), pero
ahora hay 75 más", aseguró.
En
el terreno económico, consideró que las reformas "solo están
enriqueciendo al régimen" comunista, mientras que la situación de los
trabajadores sigue tan precaria como antes.
"Para
los cubanos nada ha mejorado porque ellos trabajan, pero el Gobierno es
el que se queda con el dinero. El salario promedio de cualquier
trabajador en Cuba es de 30 dólares" al mes, lamentó.
"Siempre que el intermediario sea el Gobierno, seguiremos de rehenes", añadió el grafitero.
El
Sexto está convencido de que nada cambiará "mientras la raíz del
problema, que son los Castro, no se resuelva, porque a ellos no se les
abre ningún proceso, no responden a ninguna institución y siguen
haciendo lo que les da la gana".
En
su opinión, ese fue el gran "fallo" de las negociaciones entre
Washington y La Habana para la normalización de las relaciones
bilaterales: "dar un poder excesivo a los personajes que tienen como
rehén al pueblo cubano".
Lo
que sí reconoció el joven es que como parte de ese diálogo se diera el
hecho trascendental del encuentro del entonces presidente, Barack Obama,
con miembros de la oposición durante su visita a la Isla, "cosa que
nunca había sucedido".
El
Sexto expuso recientemente sus puntos de vista sobre la situación de
Cuba en Washington, frente a un grupo de legisladores en el
Senado de EEUU, quienes se interesaron por su caso y le preguntaron cómo podían ayudarle.
"Yo les dije que no se trata de ayudarme a mí, sino de ayudar a 11 millones de cubanos", comentó.
Les
instó a reflexionar por qué, si en el pasado EEUU optó "por ir a buscar
a Pablo Escobar o a (Osama) Bin Laden", no se hizo lo mismo "con estos
personajes que (en Cuba) han permanecido en el poder por la fuerza y han
cometido asesinatos por los que no han respondido".
CRISIS HUMANITARIA
Tapachula da la condición de 'refugiados' a tres cubanos
Después de estar casi tres meses recluidos en la
estación migratoria Siglo XXI, tres jóvenes
cubanos obtuvieron el estatus de refugiado con permiso de trabajo en
México.
Dos de los cubanos que lograron obtener refugio aceptaron dialogar con
Diario del Sur, con la condición de no revelar sus identidades.
Uno
de estos cubanos, experto en informativa y diseño, y contó que había
salido de la Isla por "los pésimos salarios" y por "la represión del
régimen castrista".
"Nosotros
somos personas estudiadas, nosotros no somos personas que formamos
bandas, nosotros estamos ajenos al mundo, pero al pasar por Honduras,
Guatemala, Salvador, hay bandas, hay drogas, hay revólveres. Nosotros no
venimos a hacer un daño a México, nosotros queremos trabajos, queremos
vivir en libertad. La mayoría de los que estamos aquí somos personas
universitarias, graduados, con 12 años de estudios y especialidad",
explicó el informático.
Asimismo, dijo que los cubanos en México estaban dispuestos a "trabajar en lo que sea".
Sobre
su experiencia en la estación migratoria Siglo XXI, narró que ingresó
en diciembre y salió el 14 de febrero, "la experiencia es amarga, nos
trataron mal los policías del INM (Instituto Nacional de Migración), se
dieron varios problemas, y en una de las deportaciones masivas de
cubanos, hubo agresiones hacia las mujeres, donde golpearon a una mujer
embarazada, le partieron la boca, la tiraron al suelo, la esposaron y
fue deportada, y el esposo no lo deportaron, así que el esposo hizo una
huelga para que lo enviaran a Cuba".
"Lo
único positivo en el INM es la limpieza, a todas horas, de día, de
noche, de madrugada están limpiando, pero de ahí en fuera todo lo demás
fue negativo, la comida era mala", apuntó.
Además, contó que en Siglo XXI, había mucha "desinformación" y que "les echaban miedo".
"En
Migración nos dicen que el refugio para poder ganarlo, tenemos que
presentar pruebas claras, específicas, del porque salimos huyendo de
Cuba. Nosotros pasamos 13 países, no teníamos documentos de comprar, de
tener pruebas, que eran solicitantes de refugiado, pero aún así la COMAR
(Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) y Migración, nos trae el
papel para el refugio, y al decirnos que no íbamos a ganar la pelea, que
no teníamos pruebas, los cubanos se quitaron de la lista, y solo unos
cuantos tuvieron fe, yo fui uno de ellos con mis amigos, y no nos
quitamos de la lista", narró.
La
condición de refugiados que les ha sido otorgada a estos cubanos
conlleva una firma semanal ante autoridades y, además, les impide salir
de Tapachula. Además del refugio, les entregaron un documento en donde
se le permite trabajar, sin ser molestado por las autoridades
migratorias.
Según
relató el informático, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Refugiados (ACNUR), les ofreció ayuda, incluso les ofreció un bono
de comida y apoyo para pagar la renta en Tapachula.
La pasada semana fueron repatriadas unas cinco personas, el pasado 20 de enero unas 91 y el 25 de enero otras 70.
De acuerdo con datos del INM, todavía quedan 92 cubanos en la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula.
TELECOMUNICACIONES
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