martes, 24 de enero de 2012

Obispo y cura defienden a disidentes cubanos de turba

Juan O. Tamayo

jtamayo@elnuevoherald.com

Dos disidentes cubanos agradecieron a un sacerdote y a un obispo católico por su protección a un puñado de activistas de la oposición frente a una turba de personas organizada por el gobierno, armada con palos y piedras, que tenía sitiada a la iglesia donde asistieron a misa el domingo en el oriente del país.
La muerte del preso político Wilman Villar la semana pasada, después de la larga huelga de hambre en la cárcel, provocó una serie de protestas de disidentes durante el fin de semana, y las detenciones policiales a corto plazo de cerca de 80 activistas de la oposición, según opositores.
Para el martes hay planeadas más manifestaciones y “cacerolazos”, además de otras actividades públicas, de acuerdo con el Frente Nacional de Resistencia Cívica, una organización que aglutina a grupos disidentes de la isla.
La turba organizada por el gobierno, junto con decenas de policías, sitiaron el domingo la iglesia de Cristo Redentor, en la ciudad oriental de Holguín, mientras dos integrantes de las Damas de Blanco y Javier Martínez, un disidente también vestido de blanco, asistían a la misa para rezar por Villar.
“Estábamos aterrados, porque esa gente estaba armada con palos y piedras”, dijo el lunes por teléfono Martínez, de 25 años de edad, en declaraciones a El Nuevo Herald desde Holguín. “Fue algo horrible”.
Después de la misa, el reverendo Arnaldo Aldama dijo a los disidentes que permanecieran en la iglesia mientras él salió y le dijo a la multitud que “la gente que estaba en la iglesia era tan cubana como lo eran ellos”, dijo Martínez.
El obispo de Holguín, Emilio Aranguren, llegó en medio de la disputa y se reunió en privado con un funcionario del gobierno local a cargo de las relaciones con la Iglesia, añadió Martínez. Durante las conversaciones, varios miembros del movimiento disidente cristiano Liberación tambien entraron a la iglesia.
Después de la reunión con Aranguren, la turba se dispersó y los policías uniformados y de civil -cuyo total se estima en alrededor de 100- se retiraron a unos 200 metros de la iglesia, dijo José Ramón Pupo Nieves, de 40 años, un disidente que dijo que vio el incidente desde los límites de la multitud.
Los vecinos aplaudieron cuando los disidentes salieron de la iglesia y se apresuraron hacia sus casas, por temor a que la policía los detuviera en el camino, informaron Martínez y Pupo.
Una persona que contestó el teléfono en la oficina de Aranguren, dijo que el obispo estaba fuera de la ciudad. Varias llamadas al teléfono celular de Aldama fueron respondidas por un mensaje de que se encontraba apagado o fuera del área de servicio.
Pupo y Martínez elogiaron a los dos sacerdotes por su decisión de proteger a los disidentes, muy probablemente una decisión difícil en un momento en que la Iglesia Católica cubana se prepara para la visita prevista del Papa Benedicto XVI a la isla, del 26 al 28 de marzo.
El ex preso político José Daniel Ferrer García dijo que la mayoría de los 80 opositores al gobierno detenidos durante el fin de semana, cuando trataban de conmemorar el fallecimiento de Villar, fueron liberados horas más tarde pero algunos aún podrían estar detenidos.
Unas 18 Damas de blanco fueron detenidas en la region oriental de Cuba y varias otras fueron puestas brevemente bajo arresto domiciliario para mantenerlas alejadas de los actos en honor Villar, añadió Ferrer.
No se reportaron incidentes cuando 47 Damas de Blanco asistieron a la misa dominical en la iglesia de Santa Rita, y otras 35 personas fueron a la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, en el Cobre. Ferrer dijo que el sacerdote de allí dedicó la misa del domingo a Villar.
Varios letreros que acusaban al gobernante Raúl Castro de “asesino” de Villar -después de que el gobierno presuntamente le negó la atención médica necesaria para salvarle la vida- aparecieron la mañana del lunes en la ciudad oriental de Palma Soriano, agregó.
Newt Gingrich, aspirante a la nominación presidencial del Partido Republicano en Estados Unidos, dijo que, si es elegido, buscará “el final pacífico de la dictadura de Castro”.
El gobierno mexicano, que por lo general evita dar la impresión de estar entrometiéndose en los asuntos de otros países, dijo que estaba “preocupado por informes según los cuales Villar Mendoza habría muerto a consecuencia de una huelga de hambre, emprendida con motivaciones políticas”.
El periódico oficial Granma ripostó el lunes a las condenas internacionales con un editorial de 1,500 palabras, insistiendo en que Villar no era un disidente, sino que había sido encarcelado por dar una golpiza a su esposa, y en que no se encontraba en huelga de hambre.
El periódico se quejó de que los medios de información habían prestado poca atención cuando tres huelguistas de hambre murieron en cárceles de Estados Unidos en noviembre, o cuando un preso marroquí murió en una cárcel española después de una prolongada huelga de hambre. Y el portavoz del gobierno chileno que criticó a Cuba apoyó la dictadura de Pinochet cuando era estudiante, agregó.
“Poco importa la verdad si lo que se pretende es fabricar artificialmente y vender una imagen falsa de supuestas violaciones flagrantes y sistemáticas de las libertades en Cuba que algún día justifique una intervención con el fin de ‘proteger a cubanos civiles indefensos’”, argumentó el editorial.
En La Habana, el activista de derechos humanos Elizardo Sánchez escribió el lunes al ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, pidiendo permiso para entrar en la prisión de Aguadores, donde fue encarcelado Villar, para determinar lo que pasó con él.

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